Qué es el hombre?

Qué es el Hombre

¿¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano para darle poder??

Es verdad que hay muchos intentos humanos de responder a la pregunta que nosotros mismos nos hacemos: ¿qué es el hombre? No es ningún animal cualquiera el que nos lo pregunta, ni es una planta o un mineral. Por tanto ya existe una diferenciación obvia e importante: Somos nosotros los únicos capacitados para hacernos esta pregunta.

Claro que al decir “capacitados” no significa que nuestras respuestas sean totalmente acertadas, adecuadas y convenientes, sino tan sólo que tenemos la “destreza” adquirida, al menos, para formularnos la pregunta; destreza ésta que ya entraña un paso cualitativo muy superior sobre todo el resto del entorno físico que nos rodea.

Qué dicen algunos?. Ciertamente se animan a criticar, sin fundamentos serios, sino tan sólo achacando al catolicismo una visión inmovilista y predefinida del hombre como “sistematicamente” acabado y perfecto………., pero, en realidad, es un presupuesto flotante para poder “afianzar sus débiles definiciones”, por otra parte, amalgamadas de puntos de vista contradictorios entre sí.

Por ejemplo he visto-leído este artículo en Internet que dice:
La pregunta ha nacido y recibido su respuesta de especiales y determinados modos de considerar la vida del hombre; el más importante de estos modos es la “religión”, y una religión determinada: el catolicismo.
En realidad, al preguntamos “¿qué es el hombre?”, ¿qué importancia tiene su voluntad y su actividad concreta en la creación de sí mismo y en la vida que vive?, queremos decir: “¿es el catolicismo una concepción exacta del hombre y de la vida? Cuando somos católicos, es decir, cuando hacemos del catolicismo una norma de vida, ¿erramos o estamos en la verdad?” Todos tienen la vaga intuición de que hacer del catolicismo una norma de vida es equivocarse; tan cierto es esto, que nadie se atiene al catolicismo como norma de vida, aunque se declare católico. Un católico integral, que aplicase en cada acto de su vida las normas católicas, parecería un monstruo; cosa que es, indudablemente, la crítica más rigurosa del catolicismo, y la más perentoria.
Tesla-Destellos de luz

Mas adelante se expresa así:
Pero, como ya se ha dicho, estas relaciones no son simples. En tanto algunas de ellas son necesarias, otras son voluntarias. Por otra parte, tener conciencia más o menos profunda de ellas (es decir, conocer más o menos la manera de modificarlas) ya las modifica. Las mismas relaciones necesarias, en cuanto son conocidas en su necesidad, cambian de aspecto y de importancia. En este sentido, la conciencia es poder. Pero el problema es complejo también en otro aspecto: no es suficiente conocer el conjunto de relaciones en cuanto existen en un momento dado como sistema, sino que importa conocerlas genéticamente, en su movimiento de formación, puesto que cada individuo no es sólo la síntesis de las relaciones existentes, sino de la historia de estas relaciones, esto es; el resumen de todo el pasado. Se dirá que lo que cada individuo puede cambiar es bien poco, en relación con sus fuerzas. Esto, hasta cierto punto, es verdad. El individuo puede asociarse con todos aquellos que quieren el mismo cambio, y si este cambio es racional, el individuo puede multiplicarse por un número imponente de veces y lograr una modificación bastante más radical de lo que a primera vista parece posible.

Las sociedades de las que cada individuo puede participar son muy numerosas, más de lo que pueda parecer. A través de estas “sociedades” forma parte el individuo del género humano. Así, son múltiples los modos por medio de los cuales el individuo entra en relación con la naturaleza, puesto que por técnica debe entenderse no sólo el conjunto de las nociones científicas aplicadas industrialmente, sino también los instrumentos “mentales”, el conocimiento filosófico.

Una cosa sabemos cierta, personal o genéricamente:

En la creación que se origina en un momento dado, según dice hoy la ciencia, hace unos 13.500.- millones de años…..miles más miles menos… resulta que SOMOS LOS ÚLTIMOS EN APARECER DENTRO DEL PROCESO EXPANSIVO-EVOLUTIVO QUE TRATAMOS DE DILUCIDAR COMO MECANISMO DE FORMACIÓN.

Es decir, cuando llegamos nosotros, LA CASA ESTABA HECHA Y ERA HABITABLE, es decir, TODO A NUESTRO ALREDEDOR YA ESTABA HECHO, con sus leyes fundamentales estables, es decir, poco tuvimos que ver en la formación del medio ambiente que nos acogió, digo yo.

No hemos participado en hacer la luz y la oscuridad, las nubes y la lluvia, la inmensidad del universo con sus galaxias, estrellas, polvo, elementos esenciales, moléculas, átomos, sub-partículas, leyes físicas y no tan físicas.

No hemos participado en la construcción del sistema solar, el Sol, sus planetas y satélites, …..no hemos ayudado a nadie a poner en órbita la tierra, protegerla con miles de cuidados, la atmósfera, el equilibrio de su situación en el sistema solar y dentro de él en el Universo Creado por Dios.

A partir de nuestra llegada interactuamos con lo que nos rodea de una manera similar al resto que nos rodea, más o menos adecuada.

Contribuimos al medio ambiente, pero también podemos des-equilibrarlo, consciente o inconscientemente.

Pero, lo que salta a la vista es que, por ahora, SÓLO EL HOMBRE ES CONSCIENTE DE LA CREACIÓN PARA ADMIRARLA, CUIDARLA, RESPETARLA Y ADMINISTRARLA PARA SU BIEN Y PARA DAR GLORIA A DIOS QUE TODO LO HIZO.

De todas etas consideraciones, al margen de su capacidad lógica-filosófica de deducir-inducir, razonar-deliberar y al margen de todas las definiciones kantianas-heidegerianas, podemos deducir la primera respuesta a ¿qué es el hombre?

No es un simple animal, ni un puro vegetal ni un artístico mineral. El hombre es, hoy por hoy, lo más perfecto visible
que existe en el mundo conocido.

¿Qué dice la Iglesia?…….. Es decir, la Católica, Apostólica y Romana…

La Iglesia no se inventa ninguna respuesta, las ha recibido todas del Señor al que sirve. Se podrán o no entender, habrá católicos que nos pasamos, otros que no llegamos a comprender la inmensa “profundidad” y amplitud de sus respuestas….pero La Iglesia dice lo que ha dicho su Señor Jesucristo: El hombre perfecto y perfecto Dios, una sola persona en dos naturalezas unidas hipostáticamente.

A primera vista, advirtiendo la vida del hombre en la tierra, podemos hablar en verdad como Job cuando dice:

Jb 13,13-14,6
Job apela al juicio de Dios

Dignidad

Respondiendo Job a sus amigos, dijo:

«Guardad silencio, que voy a hablar yo: venga lo que viniere, me lo jugaré todo, llevando en la palma mi vida, y, aunque me mate, lo aguantaré, con tal de defenderme en su presencia; esto sería ya mi salvación, pues el impío no comparece ante él.

Escuchad atentamente mis palabras, prestad oído a mi discurso: he preparado mi defensa y sé que soy inocente. ¿Quiere alguien contender conmigo? Porque callar ahora sería morir.

Asegúrame sólo estas dos cosas, y no me esconderé de tu presencia: que mantendrás lejos de mí tu mano y que no me espantarás con tu terror; después acúsame, y yo te responderé, o hablaré yo, y tú me replicarás: ¿Cuántos son mis pecados y mis culpas?; demuéstrame mis delitos y pecados; ¿por qué te tapas la cara y me tratas como a tu enemigo?, ¿por qué asustas a una hoja que vuela y persigues la paja seca? Apuntas en mi cuenta rebeldías, me imputas las culpas de mi juventud y me metes los pies en cepos, vigilas todos mis pasos y examinas mis huellas.

El hombre, nacido de mujer, corto de días, harto de inquietudes, como flor se abre y se marchita, huye como la sombra sin parar; se consume como una cosa podrida, como vestido roído por la polilla. ¿Y en uno así clavas los ojos y lo llevas a juicio contigo? ¿Quién sacará lo puro de lo impuro? ¡Nadie!

Si sus días están definidos y sabes el número de sus meses, si le has puesto un límite infranqueable, aparta de él tu vista, para que descanse y disfrute de su paga como el jornalero.»

R/. No me alejes, Señor, de tu presencia; mantén lejos de mí tu mano y no me espantes con tu terror.
V/. Corrígeme, Señor, con misericordia, no con ira; no vaya a quedar reducido a la nada.
R/. Y no me espantes con tu terror.

Sólo por poder el hombre plantearse así mismo la pregunta ¿Qué es el hombre?, ya manifiesta una destreza superior a cualquier otro elemento de la creación que nos rodea: mineral, vegetal o animal, bien que participemos de ambos tres estadios de alguna manera.

Y esto implica una nueva y más sublime manera de poder relacionarse con todo el entorno, pero implica, también, buscar una mayor e íntima relación con El que lo ha hecho posible, pues es evidente que no nos lo hemos dado a nosotros mismos, ni tampoco la naturaleza en general, pues esta tal “naturaleza” es, igualmente, el hombre, el animal, el vegetal y el mineral con sus leyes, entornos físicos, vivos o estáticos. Es evidente que lo hemos recibido de quien podía dárnoslo.

del CCI podemos entresacar 1:

..tal como nos lo relata el Libro del Génesis, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza (Ver Gen. 1,27) para que fuera feliz en la tierra, alabando a Dios y dominando la naturaleza, de la que fue hecho Señor (Ver Gen. 1,29-30).

Dios creó al hombre por amor, y todo lo creado era expresión de este amor de Dios por el hombre. Por ello, hasta antes del pecado, el hombre vivía en plena armonía, reconciliado con Dios, consigo mismo, con los seres humanos y con todo lo creado. El hombre vivía, por tanto, en estado de felicidad.

¿Por qué creó Dios al hombre?

Por amor, por puro amor.

¿Cómo creó Dios al hombre?

Lo creó a su imagen y semejanza.

¿Para qué creó Dios al hombre?

Lo creó para que lo alabara, fuera feliz, viviera en armonía con sus congéneres y dominara lo creado.

¿Dios creó buenas todas las cosas?

Sí, Dios creó buenas todas las cosas, porque de Él no puede salir nada malo.

2.-La dignidad del hombre nace del hecho de haber sido creado por Dios a su imagen y semejanza, haber sido reconciliado por Cristo y estar llamado a la Bienaventuranza del Cielo.

Es tanta la dignidad del hombre, que el Concilio Vaticano II afirma que el hombre
es la “única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma” (Gaudium et Spes, 24,3).

El hombre, ayudado por la gracia y usando bien de su libertad, puede identificar su voluntad con la voluntad e Dios, pues “Lo que Dios quiere es siempre lo optimo” (Santo Tomas Moro a su hija Margarita).

¿De dónde nace la dignidad del hombre?

La dignidad del hombre nace de ser creado por Dios a su imagen y semejanza, de haber sido reconciliado por Cristo y de estar llamado, mediante la gracia, a alcanzar su plenitud en la bienaventuranza del cielo.

¿Cómo puede el hombre llegar a la felicidad del cielo?

Mediante el ejercicio de su libertad, practicando el bien, cumpliendo en su vida el amoroso plan que Dios tiene para él.

¿Qué es la libertad?

La libertad es la capacidad que tiene el hombre de ejecutar por sí mismo acciones deliberadas.
La libertad es en el hombre signo eminente de la imagen divina.

¿Cuándo la libertad humana alcanza su grado máximo?

La libertad humana alcanza su grado máximo cuando el hombre descubre el plan de amor que Dios tiene para él y lo vive plenamente en su actuación diaria.

Punto de vista

Y dentro de este Plan está la Iglesia:

Afirma San Cipriano: “Nadie puede tener a Dios por Padre, si no tiene a la Iglesia como madre” (De cathol. Ecc. Unitate, 6).
Los cristianos recibimos de la Iglesia la Palabra de Dios escrita y las enseñanzas de Cristo por medio de los Apóstoles; recibimos los sacramentos que dan vida; los ejemplos de santidad, y el Magisterio seguro e infalible en las verdades de fe moral.

La Iglesia, además de enseñar con autoridad, puede también imponer preceptos a sus miembros para ayudarles al mejor obrar y a santificarse; estos preceptos son obligatorios.

¿Tiene el Magisterio de la iglesia competencia en materia moral?

Si, el Magisterio de la iglesia tiene competencia en materia moral.

La dignidad del hombre responde adecuadamente a la pregunta ¿Qué es el Hombre?

Es algo más que las flores del campo, que las fieras de la selva y que los pájaros del cielo, algo más que los peces del mar, que los valles y los montañas, que las galaxias y las puras leyes físicas, es algo más que matemáticas, física filosófica y filosofía barata, es algo más que equilibrio ecológico y que las especies en extinción.

Así se lo enseña el maestro a su Iglesia: “vosotros valéis mucho más que los pajarillos del campo”……..pues …¿cómo Dios -que es vuestro Padre- no dará lo bueno a los que se lo pidieren?. El Espíritu Santo a sus hijos……los hombres. El espíritu Santo que Dios da a los que creen en Él.

Yo, pues, prefiero atender más a lo importante, a lo verdadero que no a lo pasajero, sabidurías humanas, todas muy endebles al final de la corrida.

Ya que habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba, del cielo,
donde está Cristo sentado a la derecha del Padre.

Por lo cual, respondiendo un poco a las preguntas de Job, San Zenón decía esta belleza para todos:

San Zenón de Verona

Tratado 15,2

Job, en cuanto nos es dado a entender, hermanos muy amados, era figura de Cristo.

Tratemos de penetrar en la verdad mediante la comparación entre ambos. Job fue declarado justo por Dios. Cristo es la misma justicia, de cuya fuente beben todos los bienaventurados; de él, en efecto, se ha dicho: Los iluminará un sol de justicia. Job fue llamado veraz.
Pero la única verdad auténtica es el Señor, el cual dice en el Evangelio: Yo soy el camino y la verdad.

Job era rico. Pero, ¿quién hay más rico que el Señor? Todos los ricos son siervos suyos, a él pertenece todo el orbe y toda la naturaleza, como afirma el salmo:Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes. El diablo tentó tres veces a Job. De manera semejante, como nos explican los Evangelios, intentó por tres veces tentar al Señor. Job perdió sus bienes. También el Señor, por amor a nosotros, se privó de sus bienes celestiales y se hizo pobre, para enriquecernos a nosotros. El diablo, enfurecido, mató a los hijos de Job. Con parecido furor, el pueblo farisaico mató a los profetas, hijos del Señor. Job se vio manchado por la lepra. También el Señor, al asumir carne humana, se vio manchado por la sordidez de los pecados de todo el género humano.

La mujer de Job quería inducirlo al pecado. También la sinagoga quería inducir al Señor a seguir las tradiciones corrompidas de los ancianos. Job fue insultado por sus amigos. También el Señor fue insultado por sus sacerdotes, los que debían darle culto. Job estaba sentado en un estercolero lleno de gusanos. También el Señor habitó en un verdadero estercolero, esto es, en el cieno de este mundo y en medio de hombres agitados como gusanos por multitud de crímenes y pasiones.

Job recobró la salud y la fortuna. También el Señor, al resucitar, otorgó a los que creen en él no sólo la salud, sino la inmortalidad, y recobró el dominio de toda la naturaleza, como él mismo atestigua cuando dice: Todo me lo ha entregado mi Padre. Job engendró nuevos hijos en sustitución de los anteriores. También el Señor engendró a los santos apóstoles como hijos suyos, después de los profetas. Job, lleno de felicidad, descansó por fin en paz. Y el Señor permanece bendito para siempre, antes del tiempo y en el tiempo, y por los siglos de los siglos.

Así, pues:

R/. Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús.
V/. Hagámonos recomendables con lo mucho que pasamos: luchas, infortunios, apuros, golpes, cárceles.
R/. Fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús

<<<<atrás

De la boca de los niños de pecho…

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