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Los Mandamientos

mayo 15, 2013

de>>>>https://sites.google.com/site/memoriascurso1confirmacion/los-mandamientos-de-dios

(Para  7 sesiones, 2 meses)

                                                                                                                                                  sigue sencillo 2>>

En el transcurrir de la vida, vamos viendo que los que obran el bien buscan apoyos, compañía, ayuda de otros que se unan a su manera de vivir. Pero eso mismo hacen, también, los que obran el mal. ¿Como distinguir, pues, el bien del mal?
 
Hijos leed muy a menudo y meditad en vuestro corazón la Palabra de Dios y tened por consejeros seguros su Mandamientos, para andar por caminos rectos, llenos de su Justicia, de su Amor y de su Gracia.
Dice el Salmo 119 (118)
Guímel
17 Sé bueno con tu servidor,

para que yo viva y pueda cumplir tu palabra.
18 Abre mis ojos,

para que contemple las maravillas de tu ley.
19 Soy un peregrino en la tierra,

no me ocultes tus mandamientos.
20 Mi alma se consume,

deseando siempre tus decisiones.
21 Tú amenazas a esos malditos arrogantes,

que se desvían de tus mandamientos.
22 Aparta de mí la vergüenza y el desprecio,

porque yo cumplo tus prescripciones.
23 Aunque los poderosos se confabulen contra mí,

yo meditaré tus preceptos.

24 Porque tus prescripciones son todo mi deleite,


y tus preceptos, mis consejeros.
 
  
El Espíritu Santo, por la Gracia que nos ha obtenido la Pasión, Muerte y Resurrección  de Crito-Jesús, El Señor, por medio del bautismo, nos ha marcado y sellado inscribiendo en nuestros corazones la filiación divina, metiendo su ley en nuestro pecho para que resucitados con Él, ya no vivamos para nostros sino para Él.
“Inscribiré mi Ley en vuestros corazones y….haré que vivais y cumplais mis mandatos..(Cfr.Ezequiel) Así que obedecer y Amar a Dios sobre todas las cosas es vivir corriendo tras el Espíritu que hace de nosotros sus hijos viviendo en Gracia cumpliendo sus mandamientos.


    1).-       
                       No matarás es el 5º Mdto

.

En mí está 

toda gracia 

de camino 

y de verdad, 

en mí toda 

esperanza 

de vida y de virtud.      

(Eclo. 24)

 

 

El  salmo 19 (18), también,  hace este Elogio de la Ley de Dios:

Sal.19:
            
8 La ley del Señor es perfecta,

 reconforta el alma;
el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.
19:9 Los preceptos del Señor son rectos,
alegran el corazón;
los mandamientos del Señor son claros,
iluminan los ojos.
 

19:10 La palabra del Señor es pura, 
permanece para siempre; 
los juicios del Señor son la verdad, 
enteramente justos. 
19:11 Son más atrayentes que el oro, 
que el oro más fino; 
más dulces que la miel, 
más que el jugo del panal.,,,,

¿POR QUÉ?



Iremos respondiendo:

Escucha lo que Dios nos dice en el Eclesiástico. ...para que entendamos que, habiendo sido creados libres, debemos escoger el Bien y rechazar el mal para que, con la gracia de Dios, cumpliendo sus mandamientos, viviendo como Hijos de Dios, encontremos la Salvación que Dios nos ha concedido en y por Cristo Nuestro Señor. 
 Dice así: Eclo. 15, 11-22,
 
LIBERTAD DEL HOMBRE

     No digas:  «Mi pecado  viene de Dios», porque él no hace lo que odia; no digas: «Él me ha extraviado», porque no necesita de hombres inicuos; el Señor odia toda abominación, y también es ésta odiosa para los que lo temen a él. El Señor creó al hombre al principio y lo entregó en poder de su albedrío; si quieres, guardarás sus mandatos, porque es prudencia cumplir su voluntad; ante ti están puestos fuego y agua: echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja.
 
    Es inmensa la sabiduría del Señor, es grande su poder y lo ve todo; los ojos de Dios ven las acciones, él conoce todas las obras del hombre; no mandó pecar al hombre ni deja impunes a los mentirosos.

LOS 10 MANDAMIENTOS 
DE LA LEY DE DIOS 
El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
 
El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
 
El tercero, santificarás las fiestas.
 
El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
 
El quinto, no matarás.
 
El sexto, no cometerás actos impuros.
 
El séptimono hurtarás.
 
El octavo, no dirás falso testimonio ni mentiras.
 
El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
 
El décimo, no codiciarás los bienes ajenos. 
 
 
Estos diez mandamientos se resumen en dos:
 
Amarás a Dios sobre todas las cosas
y al prójimo como a ti mismo.-– 
 
El cristiano es una persona conquistada por el amor de Dios y que, por su gracia, responde con la fe, mediante la caridad…..…ver aqui>>>

Pero no por cumplir los mandamientos nos salvamos, ni  es nuestra justicia la que nos salva ante Dios, sino que es la fe viva en Cristoque nos ha sido dada por Gracia, que es la única que nos salva, como está escrito:: “el que quiera gloriarse que se gloríe en el Señor”

Nos lo explica San Basilio
Dice : La gloria, dignidad y sublimidad del hombre consiste—-
en conocer dónde se halla la verdadera grandeza y adherirse a ella, en buscar la gloria que procede del Señor de la gloria. Dice, en efecto, el Apóstol: El que se gloríe, que se gloríe en el Señor, afirmación que se halla en aquel texto: Cristo, que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención; y así como dice la Escritura: «El que se gloríe, que se gloríe en el Señor».
Por tanto, lo que hemos de hacer para gloriarnos de un modo perfecto e irreprochable en el Señor es no enorgullecernos de nuestra propia justicia, sino reconocer que en verdad carecemos de ella y que lo único que nos justifica es la fe en Cristo.
En esto precisamente se gloría San Pablo, en despreciar su propia justicia y en buscar la que se obtiene por la fe y que procede de Dios, para así tener íntima experiencia de Cristo, del poder de su resurrección y de la comunión en sus padecimientos, muriendo su misma muerte, con la esperanza de alcanzar la resurrección de entre los muertos.
Así caen por tierra toda altivez y orgullo. El único motivo que te queda para gloriarte, oh hombre, y el único motivo de esperanza consiste en hacer morir todo lo tuyo y buscar la vida futura en Cristo…………++.ver>>
 
V/. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, 
y a tu enviado, Jesucristo
 

 
(2)
 
Sa Roberto Berlamino decía de los mandamientos:

El cuarto————–¿Acaso, Dios mío,   no prometes además un premio a los que guardan tus mandamientos, más preciosos que el oro fino, más dulces que la miel de un panal?Por cierto que sí, y un premio grandioso………………………

....En verdad es muy grande el premio que proporciona la observancia de tus mandamientos. Y no sólo aquel mandamiento, el primero y el más grande, es provechoso para el hombre que lo cumple, no para Dios que lo impone, sino que también los demás mandamientos de Dios perfeccionan al que los cumple, lo embellecen, lo instruyen, lo ilustran, lo hacen en definitiva bueno y feliz. 
Por esto, si juzgas rectamente, comprenderás que has sido creado para la gloria de Dios y para tu eterna salvación, comprenderás que éste es tu fin, que éste es el objetivo de tu alma, el tesoro de tu corazón. Si llegas a este fin, serás dichoso; si no lo alcanzas, serás un desdichado.
Por consiguiente, debes considerar como realmente bueno lo que te lleva a tu fin, y como realmente malo lo que te aparta del mismo.
Pero el Catecismo de la Iglesia Católica, por encima de otros textos cristianoses el que mejor explica,  y con muchísima más claridad, precisión y  belleza, los DIEZ MANDAMIENTOS, ...LA LEY DE DIOS.
 
Puedes buscarlo y comprobar su extraordinaria hermosura en esta dirección de direcciones en Internet:


                                                                                                                                                                       

 
Por ejemplo dice CIC:
 
El Decálogo en la Sagrada Escritura

2056 La palabra “Decálogo” significa literalmente “diez palabras” (Ex 34, 28 ; Dt 4, 13; 10, 4). Estas “diez palabras” Dios las reveló a su pueblo en la montaña santa. Las escribió “con su Dedo” (Ex 31, 18), a diferencia de los otros preceptos escritos por Moisés (cf Dt 31, 9.24). 

Constituyen palabras de Dios en un sentido eminente. Son transmitidas en los libros del Éxodo (cf Ex 20, 1-17) y del Deuteronomio (cf Dt 5, 6-22). Ya en el Antiguo Testamento, los libros santos hablan de las “diez palabras” (cf por ejemplo, Os 4, 2; Jr 7, 9; Ez 18, 5-9); pero su pleno sentido será revelado en la nueva Alianza en Jesucristo.

2057 El Decálogo se comprende ante todo cuando se lee en el contexto del Éxodo, que es el gran acontecimiento liberador de Dios en el centro de la antigua Alianza. 

Las “diez palabras”, bien sean formuladas como preceptos negativos, prohibiciones, o bien como mandamientos positivos (como “honra a tu padre y a tu madre”), indican las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado. 

 

El Decálogo es un camino de vida:

«Si […] amas a tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, sus preceptos y sus normas, vivirás y te multiplicarás» (Dt 30, 16).

Esta fuerza liberadora del Decálogo aparece, por ejemplo, en el mandamiento del descanso del sábado, destinado también a los extranjeros y a los esclavos:

«Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y de que tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y con tenso brazo» (Dt 5, 15).

2058 Las “diez palabras” resumen y proclaman la ley de Dios: “Estas palabras dijo el Señor a toda vuestra asamblea, en la montaña, de en medio del fuego, la nube y la densa niebla, con voz potente, y nada más añadió. 

Luego las escribió en dos tablas de piedra y me las entregó a mí” (Dt 5, 22). Por eso estas dos tablas son llamadas “el Testimonio” (Ex 25, 169, pues contienen las cláusulas de la Alianza establecida entre Dios y su pueblo. Estas “tablas del Testimonio” (Ex 31, 18; 32, 15; 34, 29) se debían depositar en el “arca” (Ex 25, 16; 40, 1-2).


2067 Los diez mandamientos enuncian las exigencias del amor de Dios y del prójimo.

 Los tres primeros se refieren más al amor de Dios y los otros siete más al amor del prójimo.

«Como la caridad comprende dos preceptos de los que, según dice el Señor, penden la ley y los profetas […], así los diez preceptos se dividen en dos tablas: tres están escritos en una tabla y siete en la otra» (San Agustín, Sermo 33, 2, 2).

2068 El Concilio de Trento enseña que los diez mandamientos obligan a los cristianos y que el hombre justificado está también obligado a observarlos (cf DS 1569-1670). 

Y el Concilio Vaticano II afirma que: “Los obispos, como sucesores de los Apóstoles, reciben del Señor […] la misión de enseñar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos, consigan la salvación” (LG24).


 y también   dice CIC:
 
La obligación del Decálogo

2072 Los diez mandamientos, por expresar los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su prójimo, revelan en su contenido primordial obligaciones graves.

Son básicamente inmutables y su obligación vale siempre y en todas partes. Nadie podría dispensar de ellos. 

Los diez mandamientos están grabados por Dios en el corazón del ser humano.


La Iglesia, pues, ora así a Dios en el oficio divino de la I semana:

Oremos:

Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo, concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.   Amén.

V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios
 
                                                                                                                                       
 
 
                                                                                                                                                                       
 …………………………………………………………………………………………………..
(3)  
 
Ahora bien , nada puede compararse a la perfección y  hermosura de la Palabra de Dios, por eso cito otra vez parte del salmo,. ..119 (118)... ..si bien todo él es un elogio monumental y lleno de Amor a la Ley de Dios>>
 
119:1 Felices los que van por un camino intachable, 
los que siguen la ley del Señor, 
119:2 Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón,
119:3 los que van por sus caminos, 
sin hacer ningún mal. 
 
119:4 Tú promulgaste tus mandamientos
para que se cumplieran íntegramente. 
119:5 ¡Ojalá yo me mantenga firme 
en la observancia de tus preceptos! 
119:6 Así no sentiré vergüenza, 
al considerar tus mandamientos. 
 
119:7 Te alabaré con un corazón recto, 
cuando aprenda tus justas decisiones. 
 
119:8 Quiero cumplir fielmente tus preceptos: 
no me abandones del todo. …….
—————
Pero nada más claro que el NT en la 1Jn., que resume todo diciendo que el Amor a Dios y a los hermanos consiste en Cumplir y Guardar los mandamientos de Dios:
Ver 1Jn 5,1-12
“En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe”.


                                                                                                                                                                                  
 

Y ESTOS SON LOS 5 MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA 

El primero, oír Misa entera todos los domingos y fiestas de precepto.
El segundo, confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar.
El tercero, comulgar al menos por Pascua de Resurrección.
El cuarto, ayunar y no comer carne cuando lo mande la Santa Madre Iglesia.
El quinto, ayudar a la Iglesia en sus necesidades. 

Como entendemos el primero?: ver>>>transcrito de>>>
 

Misa de Obligación ¿Qué es?

Santificar las fiestas es oír Misa entera y no trabajar sin verdadera necesidad. El día más grande del año es el domingo de la Resurrección del Señor. Todos los domingos son una conmemoración de este gran día de Pascua. En el Antiguo Testamento el día de fiesta era el sábado. Pero los Apóstoles lo trasladaron al domingo porque en este día resucitó Nuestro Señor.

En los Hechos de los Apóstoles se nos cuenta que los cristianos se reunían los domingos para celebrar la Eucaristía(621). Y la «Didajé» escrita entre los años 80 y 90 de Nuestra Era afirma que los cristianos asistían a Misa el domingo(622).

Están obligados a oír Misa entera los días de precepto todos los bautizados que han cumplido los siete años y tienen uso de razón. «Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave»(623). Una falta habitual a la Santa Misa, sin causa excusante, supone un desprecio del precepto. El precepto de oír Misa consiste en asistencia personal a la iglesia. No satisface el precepto quien la oye por televisión. Aunque oír Misa por televisión siempre será una cosa laudable, pero no suple la obligación de ir a oírla personalmente, a no ser que haya una causa excusante.

Además de la presencia física es necesario estar presente también mentalmente, es decir, atendiendo. Una distracción voluntaria puede ser pecado, si es prolongada. Las distracciones involuntarias no son pecado. El precepto es de oír Misa entera, pero omitir una pequeña parte, al principio o al final, no es pecado grave.
Aunque lo mejor es oírla desde que sale el sacerdote hasta que se retira. Al que llega después de haber empezado el Ofertorio, esa Misa no le vale.

El precepto de oír Misa puede cumplirse el sábado por la tarde. Lo mismo en las vísperas de las demás fiestas de precepto. Cuando hay dos fiestas de precepto seguidas, hay que oír Misa por cada día, en las horas oportunas.

Decir que lo mismo da ir a Misa el domingo que el lunes es como decir que lo mismo da ir a felicitar a tu padre porque es su santo, el día que acude toda la familia, o tres días después porque es más cómodo para ti.

Quedan excusados de ir a Misa los que tienen algún impedimento: una enfermedad que no permita salir de casa, un viaje que no te dé tiempo de oírla, el vivir lejos de la iglesia más cercana, una ocupación que no puede abandonarse, por ejemplo: los que cuidan enfermos y no tienen quien los sustituya. Para saber cuándo tenemos un motivo razonable que nos excuse de ir a Misa lo mejor es consultar con un sacerdote.
Si no tienes un sacerdote a mano, y te urge solucionar tu duda, puede ayudarte la norma siguiente:

Puedes dejar la Misa si, dadas las circunstancias en que te encuentras, dejarías también prudentemente un negocio de cierta importancia para ti. Si en esas circunstancias en que te encuentras tuvieras una ocasión única de cobrar una cantidad importante de dinero, ¿dejarías pasar esa ocasión? Pues la Misa vale más de un millón. Tiene valor infinito.
Notas:
(621) – Hechos de los Apóstoles, 20:7. Véase la nota de la Biblia de Jerusalén sobre la costumbre de llamar al domingo «Día del Señor»

(622) – Didajé, XIV

(623) – Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica nº 2181

 
                                                                                                                                                       

 
(4)
 
Pero Cristo es la Plenitud, la Buena Noticia del Evangelio. el manantial de agua fresca que apaga la sed del Hombre…….llenándolo del Espíritu Santo…. 

    
    ...es por eso que cito esta hermosura de textos del catecismo:
….  El Evangelio conduce así la Ley a su plenitud mediante la imitación 
 
de la perfección del Padre celestial, mediante el perdón de los 
 
enemigos y la oración por los perseguidores, según el modelo de la 
 
generosidad divina………… (cf Mt 5, 44).
 
 
……CIC-1969
 
 La Ley nueva practica los actos de la religión: la limosna, la oración y el ayuno, 
 
ordenándolos al ‘Padre que ve en lo secreto’, por oposición al deseo ‘de ser visto por los hombres’
 (cf Mt 6, 1-6; 16-18). 
 
 
Su oración es el Padre Nuestro (Mt 6, 9-13).
 
 
………La Ley nueva es llamada ley de amor, porque hace obrar por el amor que infunde el Espíritu Santo más que por el temor; ley de gracia, porque confiere la fuerza de la gracia para obrar mediante la fe y los sacramentos; ley de libertad (cf St 1, 25; 2, 12), porque nos libera de las observancias rituales y jurídicas de la Ley antigua, nos inclina a obrar espontáneamente bajo el impulso de la caridad y nos hace pasar de la condición del siervo ‘que ignora lo que hace su señor’, a la de amigo de Cristo, ‘porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer’ (Jn 15, 15), o también a la condición de hijo heredero (cf Ga 4, 1-7.21-31; Rm 8, 15)…
.


                                                                                                                                                       
 

—————-

 

                    El Primer mandamiento significa que Amar a Dios no es, precisamente, sentir cariño sensible hacia Él. Sino que Amar a Dios es obedecerlo,  cumplir su voluntad. No hacer mal a nadie. Hacer bien a todo el mundo. 

Una prueba de amor a Dios sobre todas las cosas es guardar sus mandamientos por encima de todo . 

San Juan dice : «En esto consiste el amor Dios, en guardar sus mandamientos». 

Este mandamiento también nos obliga a creer en todas las verdades de fe; a esperar en Dios, confiando que nos dará las gracias necesarias para alcanzar la vida eterna; a adorarle solamente a Él, darle el culto debido y reverenciarle con el cuerpo y con el alma. 

Este mandamiento nos manda adorar a Dios .

 


                El Segundo mandamiento significa que queda prohibido todo uso inconveniente del nombre de Dios. El que jura con mentira peca gravemente, si advierte que jura y sabe que miente. Poner a Dios por testigo de una falsedad es injuriarle gravemente.

Jurar sin justicia es jurar hacer algo malo o que sea en perjuicio del prójimo.

 

            El Tercer Mandamiento significa que Santificar las fiestas es oír Misa entera los domingos y fiestas de guardar y no trabajar sin verdadera necesidad .El día más grande del año es el domingo de la Resurrección del Señor. Todos los domingos son una conmemoración de este gran día de Pascua. En el Antiguo Testamento el día de fiesta era el sábado. Pero los Apóstoles lo trasladaron al domingo porque en este día resucitó Nuestro Señor.

 

            El Cuarto mandamiento significa que Honrar a los padres es obedecer, si se vive bajo su potestad, sus mandatos; mientras no manden lo que es pecado, pues «es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres»(). También asistirlos en sus necesidades y reverenciarlos con amor. «Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor». 

En algunas traducciones del Evangelio hay una frase que puede entenderse mal. Dice Jesucristo: «El que no odia a sus padres no es digno de Mí»(). Hay que tener en cuenta que la palabra «odiar» en hebreo no tiene el mismo sentido que en castellano. En hebreo significa «tener en menos». Por lo tanto el sentido de la frase es:«El que antepone sus padres a Mí, no es digno de Mí».

 

            El Quinto mandamiento significa que ordena no hacer daño a la propia vida o a la de otros con palabras, obras o deseos (odio); es decir, querer bien a todos y perdonar a nuestros enemigos. Quien niega el perdón a su hermano, es inútil que espere el perdón de Dios. En el «Padrenuestro» tiene su sentencia: como él no perdona, tampoco Dios le perdonará. Lo dijo Jesucristo .

 

            El Sexto mandamiento significa que el sexo no es malo, pues lo ha hecho Dios; pero hay que usarlo según la ley de Dios. 

En el sexto mandamiento se nos pide que seamos puros y castos en palabras y obras; y tratemos con respeto todo lo relacionado con la sexualidad. Usamos la palabra sexualidad en su sentido corriente, aunque de suyo es más extensa que «genitalidad». Hay almas a quienes Dios da el deseo de renunciar al matrimonio y consagrarse totalmente a Él.  

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::La castidad conduce al que la practica a ser ante el prójimo un testigo de la fidelidad y de la ternura de Dios.

2347 La virtud de la castidad se desarrolla en la amistadIndica al discípulo cómo seguir e imitar al que nos eligió como sus amigos (cf Jn 15, 15), a quien se dio totalmente a nosotros y nos hace participar de su condición divina. La castidad es promesa de inmortalidad.

             

>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>+explicaciones aquí>>

 


                  Hablando del Padre Nuestro
  Sobre la santidad de nuestro cuerpo, tenemos la explicación de San Cipriano que ilumina nuestra conciencia de hijos de Dios así_:: 
 
……...Sea nuestra conducta cual conviene a nuestra condición de templos de Dios, para que se vea de verdad que Dios habita en nosotros. Que nuestras acciones no desdigan del Espíritu: hemos comenzado a ser espirituales y celestiales y, por consiguiente, hemos de pensar y obrar cosas espirituales y celestiales, ya que el mismo Señor Dios ha dicho: Yo honro a los que me honran, y serán humillados los que me desprecian. 
Asimismo el Apóstol dice en una de sus cartas: No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros.
 Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

………Mas, como sea que él ha dichoSed santos, porque yo soy santo, por esto, pedimos y rogamos que nosotros, que fuimos santificados en el bautismo, perseveremos en esta santificación inicial. 
 
Y esto lo pedimos cada día. Necesitamos, en efecto, de esta santificación cotidiana, ya que todos los días delinquimos, y por esto necesitamos ser purificados mediante esta continua y renovada santificación.
 
        El Apóstol nos enseña en qué consiste esta santificación que Dios se digna concedernos, cuando dice: 
“……….Los inmorales, idólatras, adúlteros, afeminados, invertidos, ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. 
Así erais algunos antes. Pero os lavaron, os consagraron, os perdonaron en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.” (San Pablo a..)
 
Afirma que hemos sido consagrados en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios. 
 
        Lo que pedimos, pues, es que permanezca en nosotros esta consagración o santificación y acordándonos de que nuestro juez y Señor conminó a aquel hombre que él había curado y vivificado a que no volviera a pecar más, no fuera que le sucediese algo peor- no dejamos de pedir a Dios, de día y de noche, que la santificación y vivificación que nos viene de su gracia sea conservada en nosotros con ayuda de esta misma gracia.——-
 

                                                                                                                                                         

 

            El Séptimo mandamiento significa que prohíbe quitar, retener, estropear o destrozar lo ajeno contra la voluntad razonable de su dueño. También se falta a la justicia, y a veces gravemente, cuando por negligencia se retrasan los salarios o pagos, pudiendo hacerlos a tiempo.

 

            El Octavo mandamiento significa que manda no mentir, ni contar los defectos del prójimo sin necesidad, ni calumniarlo, ni pensar mal de él sin fundamento, ni descubrir secretos sin razón suficiente que lo justifique.. Este mandamiento prohíbe manifestar cosas ocultas que sabemos bajo secreto.

 

           El Noveno mandamiento  Completa al sexto y se refiere a los pecados internos contra la castidad: pensamientos y deseos. Se trata, naturalmente, de deseos de cosas prohibidas.  Pero quien tiene malos pensamientos, imaginaciones o deseos contra su voluntad, no peca. Sentir no es consentir. El sentir no depende muchas veces de nosotros; el consentir, siempre. El pecado está en el consentir, no en el sentir. Dice Jesucristo: «El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su corazón».

 

       El Décimo mandamiento está contenido en el séptimo

Pero insiste en que también se puede pecar deseando tomar lo ajeno. Se trata, naturalmente, de un deseo desordenado y consentido. 

Eso no quiere decir que sea pecado el desear tener, si pudieras lícitamente, una cosa como la de tu prójimo. 

            Este mandamiento no prohíbe un ordenado deseo de riquezas, un mayor bienestar legítimamente conseguido; manda conformarnos con los bienes que Dios nos ha dado y con los que honradamente podamos adquirir.

Pero sí sería pecado murmurar con rabia contra Dios porque no te da más; y tener envidia de los bienes ajenos.

 No dejes que la amargura de corazón corroa la paz de tu alma.

 

              ————————————————————————————————————                                                                                                                                         

 

(5)


Resumiendo entendemos lo que dice el P.Cantalamessa:

Los mandamientos no son límite, sino clave para ser feliz

 
El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. `Cuida de practicar lo que te hará feliz´


Raniero Cantalamessa
 

Actualizado 10 marzo 2012
    El Evangelio del tercer domingo de Cuaresma tiene como tema el templo. Jesús purifica el antiguo templo, expulsando del mismo, con un látigo de cuerdas, a vendedores y mercaderías; entonces se presenta a sí mismo como el nuevo templo de Dios que los hombres destruirán, pero que Dios hará resurgir en tres días.

Pero esta vez desearía detenerme en la primera lectura, porque contiene un texto importante: el decálogo, los diez mandamientos de Dios.

    El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad.
    Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre«Cuida de practicar lo que te hará feliz» (Dt 6, 3; 30, 15 s): éste, y no otro, es el objetivo de los mandamientos.

    En algunos pasos peligrosos del sendero que lleva a la cumbre del Sinaí, donde los diez mandamientos fueron dados por Dios, para evitar que algún distraído o inexperto se salga del camino y se precipite al vacío, se han colocado señales de peligro, barandillas o se han creado barreras. 

    
    El objetivo de los mandamientos no es diferente a eso. Los mandamientos se pueden comparar también a los diques o a una presa. Se sabe lo que ocurrió en los años cincuenta cuando el Po reventó los diques en Polesine, o lo que sucedió en 1963 cuando cayó la presa de Vajont y pueblos enteros quedaron sumergidos por la avalancha de agua y barro. 
    Nosotros mismos vemos qué pasa en la sociedad cuando se pisotean sistemáticamente ciertos mandamientos, como el de no matar o no robar…

Jesús resumió todos los mandamientos, es más, toda la Biblia, en un único mandamiento, el del amor a Dios y al prójimo.       (Mt 22, 40).

 «De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» 
 
    Tenía razón San Agustín al decir: «Ama y haz lo que quieras». Porque si uno ama de verdad, todo lo que haga será para bien. Incluso si reprocha y corrige, será por amor, por el bien de otro.

    Pero los diez mandamientos hay que observarlos en conjunto; no se pueden observar cinco y violar los otros cinco, o incluso uno solo de ellos. Ciertos hombres de la mafia honran escrupulosamente a su padre y a su madre; pero se permitirían «desear la mujer del prójimo», y si un hijo suyo blasfema le reprochan ásperamente, pero no matar, no mentir, no codiciar los bienes ajenos, son tema aparte. 

    
    Deberíamos examinar nuestra vida para ver si también nosotros hacemos algo parecido, esto es, si observamos escrupulosamente algunos mandamientos y transgredimos alegremente otros, aunque no sean los mismos de los mafiosos.

    Desearía llamar la atención en particular sobre uno de los mandamientos que, en algunos ambientes, se transgrede con mayor frecuencia: «No tomarás el nombre de Dios en vano». «En vano» significa sin respeto, o peor, con desprecio, con ira, en resumen, blasfemando. 

 
    En ciertas regiones hay gente que usa la blasfemia como una especie de intercalación en sus conversaciones, sin tener en absoluto en cuenta los sentimientos de quienes escuchan. Además muchos jóvenes, especialmente si están en compañía, blasfeman repetidamente con la evidente convicción de impresionar así a las chicas presentes. 
 
    Pero un chaval que no tiene más que este medio para causar impresión en las chicas, quiere decir que está realmente mal. 
 
    Se emplea mucha diligencia para convencer a un ser querido de que deje de fumar, diciendo que el tabaco perjudica la salud; ¿por qué no hacer lo mismo para convencerle de que deje de blasfemar?
 

 

                                                                                                           

 (6)

En preguntas y respuestas>>>>>>>>ver aquí>>>

 

mandamientos++++Ver++> otras Explicaciones       


                


(7)
 Finalmente……….
Mirad que dice el Papa:

2 septiembre 2012
A las 12 de este domingo Benedicto XVI

Se asomó al balcón del patio interno del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo y recitó el Ángelus, junto a los fieles y peregrinos presentes. En sus palabras de introducción al Ángelus, comentó el tema de la Ley de Dios.

Para Benedicto XVI, la Ley de Dios halla su pleno cumplimiento en el amor: “La Ley de Dios es su palabra que guía al hombre en el camino de la vida, lo libera de la esclavitud del egoísmo y lo introduce en la ´tierra´ de la verdadera libertad y de la vida”.

Por eso, afirmó el pontífice, “en la Biblia la Ley no es vista como un peso, como una limitación que oprime, sino como el don más precioso del Señor, el testimonio de su amor paterno, de su voluntad de estar cerca de su pueblo, de ser su Aliado y escribir con este una historia de amor”.

Una historia de amor entre Dios y su pueblo que tiene sus momentos de encrucijada: “Cuando el pueblo se establece en la tierra, y es el custodio de la Ley, se siente tentado de poner su seguridad y su felicidad en algo que ya no es la palabra del Señor: en los bienes, en el poder, en otros ´dioses´ que en realidad son vanos, son ídolos”.

Cuando la Ley de Dios se convierte tan sólo en un revestimiento y no en una regla de vida, dijo el Papa, “la religión pierde su verdadero significado que es vivir en la escucha de Dios para hacer su voluntad”. Una voluntad “que es la verdad de nuestro ser”. 

Por tanto la moralidad de nuestros actos, nuestra manera de proceder en este mundo, ha de adecuarse a la voluntad de Dios manifestada en la revelación de su Palabra, principalmente a la moral que emana del evangelio, porque la fe no es de todos y las conductas del siglo no son,  a menudo,  las más ejemplares:


El Papa Benedicto, también,  nos instruía así en enero de 2013 ::
Por otra parte, por desgracia, sobre nuestro tiempo también se abaten sombras que oscurecen el plan de Dios. Me refiero, sobre todo, a una trágica reducción antropológica que replantea el antiguo materialismo hedonista, al que se suma, además, un “prometeísmo tecnológico” 
De la unión entre una visión materialista del hombre y el gran desarrollo de la tecnología emerge una antropología de fondo ateo.
 Presupone que el hombre se reduce a funciones autónomas, la mente al cerebro, la historia humana a un destino de auto-realización. Todo ello prescindiendo de Dios, de la dimensión propiamente espiritual y del horizonte ultraterrenal. 

En la perspectiva de un hombre privado de su alma y por lo tanto de una relación personal con el Creador, lo que es técnicamente posible se convierte en moralmente lícito, todo experimento es aceptable, cualquier política demográfica consentida y cualquier manipulación legitimada. 

La amenaza más peligrosa de esta corriente de pensamiento es, de hecho, la absolutización del hombre: el hombre quiere ser ab-solutus, liberado de toda atadura y de cualquier constitución natural”.

“La fe y el sano discernimiento cristiano nos llevan, por tanto, a prestar una atención profética a esta problemática ética y a la mentalidad subyacente.

La justa colaboración con las instancias internacionales en el ámbito del desarrollo y la promoción humana, no deben hacer que cerremos los ojos frente a estas graves ideologías y los pastores de la Iglesia(…) tienen el deber de advertir de estos desvíos tanto a los fieles católicos como a todos las personas de buena voluntad y de recta razón. 

Se trata, de hecho, de una deriva negativa para el hombre, aunque se disfrace de buenos sentimientos en nombre de un supuesto progreso, o de presuntos derechos o de presunto humanismo. Frente a esta reducción antropológica: ¿Cual es la tarea de todos los cristianos, y especialmente de quienes se dedican a las actividades de caridad, y por tanto están estrechamente relacionado con muchos otros actores sociales?

 
Ciertamente tenemos que ejercer una vigilancia crítica y, a veces, recusar financiamientos y colaboraciones que, directa o indirectamente, favorezcan acciones o proyectos en contraste con la antropología cristiana.

 

Pero,positivamente, la Iglesia siempre está comprometida con la promoción del hombre según el designio de Dios, en toda su dignidad, de conformidad con su doble dimensión vertical y horizontal. A ello tiende también la acción  de los organismos eclesiales”.


Terminando…

Amemos de Verdad a Dios y al prójimo cumpliendo sus mandamientos por la Gracia del Espíritu Santo derramado en nuestros corazones y que clama: “Abbá Padre“, Roca inconmovible, Único Creador y sustentador de todo cuanto existe,….. por Cristo Jesús, Nuestro Señor. Amén

Todo honor y toda gloría a la Santísima Trinidad por siempre jamás…..
…Alleluia, alleluia  ALLELUIA
Subpáginas (1): 10 Mandamientos en breve

Amo al Señor porque es bueno

mayo 14, 2013
>sigue 12–Tu me amas Señor>
http://www.camino-neocatecumenal.org/neo/CARISMAS/cantores/cantosMP3.htm
 
Para conocer la Verdad hay que oírla y para oírla hay que predicarla en nombre de Jesús Resucitado
 
Hch 5,41-42

Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando el Evangelio de Jesucristo.

V/. Estad alegres, dice el Señor.
R/. Porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.
 

 
Decía el Papa en Cuba…….. 

BENEDICTO XVI: “CUBA Y EL MUNDO NECESITAN CAMBIOS

Ciudad del Vaticano, 29 marzo 2012 — Algunos extractos de la homilía de Benedicto XVI:

(…) “«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libre.

En este texto del Evangelio que se ha proclamado, Jesús se revela como el Hijo de Dios Padre, el Salvador, el único que puede mostrar la verdad y dar la genuina libertad. Su enseñanza provoca resistencia e inquietud entre sus interlocutores. (…) Aun así, los conmina a creer, a mantener la Palabra, para conocer la verdad que redime y dignifica”.

“En efecto, la verdad es un anhelo del ser humano, y buscarla supone siempre un ejercicio de auténtica libertad. Muchos, sin embargo, prefieren los atajos e intentan eludir esta tarea. Algunos, como Poncio Pilato, ironizan con la posibilidad de poder conocer la verdad, proclamando la incapacidad del hombre para alcanzarla o negando que exista una verdad para todos. Esta actitud, como en el caso del escepticismo y el relativismo, produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes, distantes de los demás y encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse”.

“Por otra parte, hay otros que interpretan mal esta búsqueda de la verdad, llevándola a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en «su verdad» e intentando imponerla a los demás. (…) Sin embargo, quien actúa irracionalmente no puede llegar a ser discípulo de Jesús. Fe y razón son necesarias y complementarias en la búsqueda de la verdad. Dios creó al hombre con una innata vocación a la verdad y para esto lo dotó de razón. No es ciertamente la irracionalidad, sino el afán de verdad, lo que promueve la fe cristiana”. (…)

“Además, la verdad sobre el hombre es un presupuesto ineludible para alcanzar la libertad,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,  los derechos, el matrimonio, la familia y la sociedad, en definitiva, sobre la dignidad inviolable del ser humano. Este patrimonio ético es lo que puede acercar a todas las culturas, pueblos y religiones, las autoridades y los ciudadanos, ……………., a los creyentes en Cristo y a quienes no creen en Él”.
 
“El cristianismo, al resaltar los valores que sustentan la ética, no impone, sino que propone la invitación de Cristo a conocer la verdad que hace libres. (…) En Cristo hallamos la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Él nos ayuda a derrotar nuestros egoísmos, a salir de nuestras ambiciones y a vencer lo que nos oprime. El que obra el mal, el que comete pecado, es esclavo del pecado y nunca alcanzará la libertad. Sólo renunciando al odio y a nuestro corazón duro y ciego seremos libres, y una vida nueva brotará en nosotros”. (…)
“La Iglesia vive para hacer partícipes a los demás de lo único que ella tiene, y que no es sino Cristo, esperanza de la gloria. Para poder ejercer esta tarea, ha de contar con la esencial libertad religiosa, que consiste en poder proclamar y celebrar la fe también públicamente……………………...,expresar pública y abiertamente su fe……..………
“El derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad de la persona humana, que es ciudadano y creyente a la vez. Legitima también que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad…………………………. (…).
Cuando la Iglesia pone de relieve este derecho, no está reclamando privilegio alguno. Pretende sólo ser fiel al mandato de su divino fundador, consciente de que donde Cristo se hace presente, el hombre crece en humanidad (…).
 Por eso, ella busca dar este testimonio en su predicación y enseñanza, tanto en la catequesis como en ámbitos escolares y universitarios. Es de esperar que pronto llegue aquí también el momento de que la Iglesia pueda llevar a los campos del saber los beneficios de la misión que su Señor le encomendó y que nunca puede descuidar”.

———–(…)…..———-Cuba y–  el mundo necesitan cambios, pero éstos se darán sólo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a seguir el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad”.
El que nos mata es el pecado cuya fuerza está en la Ley………………….., pero Cristo ha venido a cumplir la ley y su sentencia de muerte por nuestros pecados…….., por Amor a ti y a mi, …..…,por tanto, si Cristo ha cumplido la ley muriendo en la Cruz por nosotros, es que ya ha cumplido la ley por nosotros y, al mismo tiempo, como la expresión de la máxima solidaridad con el hombre, ha roto la muerte y Resucitando ha sacado a la luz la vida inmortal. otorgándonos, por gracia, a todo el que cree en Él……….la Vida Eterna….
……..
En consecuencia podemos gozosos cantar…
 
Oh muerte ¿ dónde está tu victoria ? ¿dónde tu aguijón?——,
 
como ya estaba escrito:
 
 ¡oh muerte Yo seré tu muerte!                                                                                  y también: 
¡Infierno Yo seré tu ruina!
 

¿Cómo lo hizo el Señor?:

 No podemos penetrar la inmensidad del misterio de Amor de Dios al hombre, manifestado, sin embargo, en la Pasión Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesús, pero atisbamos algunos aspectos que conviene exponer a la contemplación amorosa de nuestra alma……….

                Dice…..…un artículo de mercaba aquí: http://www.mercaba.org/FICHAS/ESCATO/655-3.htm.

del que entresacamos lo siguiente…….

/PASION-MU: ….Pero es muy cierto afirmar que el Señor Jesús en su agonía no sólo sufrió
por el pecado, sino que sufrió muy profundamente el pecado. No sólo tomó sobre sí de
manera jurídica la pena del pecado, que habría expiado mediante sus sufrimientos físicos y
su sangre derramada en la Cruz; experimentó en sí mismo todos los sufrimientos de los
pecadores, aun aquellos mismos -los más crueles– que nacen de su alejamiento de Dios.
 El no fue pecador, pero antes que Teresa, y más que ella, se hizo solidario del sufrimiento de
los pecadores. El no fue condenado, pero aun permaneciendo perfectamente unido al
Padre, padeció el sufrimiento de los réprobos. En el Huerto de los Olivos «Jesús estaba
más unido al Padre que nunca, pero en la angustia y el sudor de sangre, en la experiencia
del desamparo…» (7). Les dice a sus discípulos: «Mi alma está triste hasta morir de esa
tristeza» (Mt 26,38). Como escribe también el P. A. Feuillet: «Parece que en el curso de su
Pasión, primero en Getsemaní y quizá más todavía en el Calvario, Jesús, para expiar los
pecados de la Humanidad, quiso voluntariamente experimentar en su humanidad la 
angustia y la soledad de los hombres separados de Dios por sus pecados» (8),
es decir, el sufrimiento mismo de los réprobos.

 

Como escribe el P. Urs von Balthasar: «La angustia del monte de los Olivos es una

solidaridad en el sufrimiento con los pecadores» (9).

Es este, sin duda, el aspecto más profundo, el más atroz, pero también, en definitiva, el
más salvífico de la Pasión de Jesús. Fue por nosotros, pecadores, por lo que El sufrió la
congoja del pecado en lo que de más cruel tiene esa angustia: la soledad de parte de los
hombres y la soledad misma de parte de Dios.
Agonía: misterio de la soledad de Jesús, misterio de Jesús abandonado.
¿No es eso también lo que Jesús quiere hacernos entender con el gran grito que lanza
desde lo alto de la cruz?» «A partir del mediodía hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta las 
tres. Hacia las tres, exclamó Jesús con fuerte voz: Eli, Eli lamá sabactaní», es decir: «¡Dios 
mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46). El evangelio de Mateo nos 
transmite la versión aramea de las palabras de Jesús, como si aquel grito del Crucificado se 
hubiera grabado para siempre en el corazón de los discípulos o como para garantizar su absoluta autenticidad.

Se ha dicho que, en el mundo judío, citar el primer verso de un salmo es evocarlo
completo. Jesús ora desde lo alto de la cruz con el primer verso del Salmo 22, que acaba
con la acción de gracias y con el gozoso anuncio del triunfo final. Es cierto.
Pero es seguro que Jesús hizo suya la llamada angustiosa del salmo: vivió ese
abandono. Además, el mismo salmo prosigue con la expresión de ese inmenso sufrimiento
físico, moral y espiritual que Jesús sintió en la Cruz:

¡Lejos de mi salvación las voces de mi rugido!
Dios mío, de día clamo, y no respondes,
también de noche y no hay reposo para mí…

Y yo, gusano, que no hombre,
vergüenza de lo humano, asco del pueblo
 (Sal 22 2-7).

 

(Resumen la Pasión de Cristo)

y…………..

 

El gran principio cristológico establecido por los Padres de la Iglesia a partir de San
Ireneo, para manifestar la integridad corporal y espiritual de la humanidad de Jesús, es que
Cristo salva solamente aquello que asume, pero todo lo que asume: «Lo no asumido no
queda sanado; lo unido a Dios queda salvado» (12); o también: «No habría sido salvado el hombre entero si El no hubiese asumido al hombre entero».
Con ayuda de estos principios lucharon entonces firmemente contra toda forma de docetismo que negase a Cristo la
plenitud de vida humana. Nuestro cuerpo no habría sido salvado si Cristo no hubiese
tomado un verdadero cuerpo humano de la misma naturaleza que el nuestro. Nuestra alma
no estaría salvada si Cristo no hubiera asumido un alma plenamente humana, si la Persona
del Verbo hubiera reemplazado al alma en la naturaleza humana de Cristo. Todo lo que 
asume lo salva, porque todo lo que no forma más que uno con el Hijo Amado, el Padre lo 
recibe para siempre en su vida dichosa y no puede rechazar nada de cuanto llega a El en 
su Hijo. 
 
Este principio fundamental de soteriología encuentra aquí una aplicación nueva y 
decisiva. La humanidad de la que Jesús se hace solidario por amor es la humanidad 
pecadora. El asume nuestra condición de pecador, no sólo un cuerpo y un alma semejantes 

a los nuestros, sino todas las consecuencias del pecado, todas las esclavitudes y 

sufrimientos de la humanidad pecadora: su muerte dolorosa, sus padecimientos, sus 

divisiones, sus incomprensiones, sus torturas y hasta las congojas de la agonía, la atroz 
soledad que proviene de la ausencia de Dios, las tinieblas que invaden el espíritu y el 
hastío que inunda el corazón y, en fin, el desconsuelo del infierno. Todo lo tomó sobre sí:

«Cordero de Dios, que llevas el pecado del mundo.»

Y porque lo ha tomado, lo ha salvado todo:

 «Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.»

Porque todos esos sufrimientos y miserias, que eran las señales y consecuencias del
pecado, y la misma muerte ignominiosa del pecador condenado, y la soledad y los suplicios
del infierno, lo ha convertido para siempre dentro de su corazón en una ofrenda de amor
para la gloria del Padre.


Asumió todas las consecuencias que para el hombre suponía su
autosuficiencia orgullosa e hizo de ellas el lugar mismo
de la expresión de su obediencia filial llena de amor.

En su corazón, ardiente con el fuego del amor, es donde todo cambió de signo y de valor
y donde el mundo del pecado basculó por entero hacia El horizonte de la salvación. Y la
razón es que El pudo remontar la escala más alta de los tiempos hasta los orígenes del
pecado, y pudo descender al más profundo de los abismos, hasta el más bajo fondo de los
infiernos, y asumió en sí mismo todo lo que al hombre y a su pecado corresponde, y lo
transformó todo en El en una ofrenda de amor.
Por eso en El empieza una historia nueva para la Humanidad entera y, con toda verdad, una creación nueva.

 



 Tenemos,  pues, por seguro que…

 

La muerte ha sido absorbida en la Victoria de Cristo que ha resucitado para nuestra salvación……..………y como nos anuncia San Pablo…

....Si hemos muerto con Cristo (-al pecado-), 
 
también RESUCITAREMOS CON ÉL…..A LA VIDA ETERNA. 
                                                                                     
 Tus pecados están

Conocer que Dios quiere que todos se salven…

julio 10, 2012

Para todos vosotros y nosotros, pues debemos conocer la Verdad…

Hacía calor aquel día…y yo pensaba como refrescar el ánimo decaído…entonces leí…..y dije…es Verdad, Señor, nos has hecho libres y has puesto en nuestras manos nuestro propio destino…Quieres que todos se salven….y nos lo dices…..claramente.
————————————————————————
Nos dice la Carta a los hebreos:

1 1 Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, 2 ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo.

3 Él es el resplandor de su gloria
y la impronta de su ser.
Él sostiene el universo
con su Palabra poderosa,
y después de realizar la purificación
de los pecados,
se sentó a la derecha
del trono de Dios en lo más alto del cielo.
4 Así llegó a ser tan superior a los ángeles,cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia.

Más adelante,explica: (Hb.2)

Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos.
2 Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles obtuvo tal firmeza que toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
3 ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvación? La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron,
4 testificando también Dios con señales y prodigios, con toda suerte de milagros y dones del Espíritu Santo repartidos según su voluntad.
5 En efecto, Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero del cual estamos hablando.
6 Pues atestiguó alguien en algún lugar: = ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿O el hijo del hombre, que de él te preocupas? =
7 = Le hiciste por un poco inferior a los ángeles; de gloria y honor le coronaste. =
8 = Todo lo sometiste debajo de sus pies. = Al = someterle todo, = nada dejó que no le estuviera sometido. Mas al presente, no vemos todavía que = le esté sometido todo. =
9 Y a aquel que = fue hecho inferior a los ángeles por un poco, = a Jesús, le vemos = coronado de gloria y honor = por haber padecido la muerte, pues por la gracia de Dios gustó la muerte para bien de todos.
10 Convenía, en verdad, que Aquel por quien es todo y para quien es todo, llevara muchos hijos a la gloria, perfeccionando mediante el sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación.

11 Pues tanto el santificador como los santificados tienen todos el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarles = hermanos 12 cuando dice: Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la asamblea te cantaré himnos. Y también:
13 = Pondré en él mi confianza. = Y nuevamente: = Henos aquí, a mí y a los hijos que Dios me dio. =
14 Por tanto, así como los = hijos = participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo,
15 y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.
16 Porque, ciertamente, no se ocupa de los ángeles, sino de la = descendencia de Abraham. =
17 Por eso tuvo que asemejarse en todo a sus = hermanos, = para ser misericordioso y Sumo Sacerdote fiel en lo que toca a Dios, en orden a expiar los pecados del pueblo.
18 Pues, habiendo sido probado en el sufrimiento, puede ayudar a los que se ven probados.
———————— ………………………………………………………….

Pero nos advierte a continuación en Hb ……..que fuera de Cristo, detrás de Él, ya nada ni nadie nos puede salvar:

Detrás de Cristo no hay nada…

….por eso dice: (Hb 3…)

12 ¡Mirad, hermanos!, que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo;
13 antes bien, exhortaos mutuamente cada día mientras dure este = hoy, = para que ninguno de vosotros se = endurezca = seducido por el pecado.
14 Pues hemos venido a ser partícipes de Cristo, a condición de que mantengamos firme hasta el fin la segura confianza del principio.
15 Al decir: = Si oís hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la Querella, =
16 ¿quiénes son los que, = habiéndole oído, = le movieron = querella? = ¿Es que no fueron todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés?
17 Y ¿contra quiénes = se irritó durante cuarenta años? = ¿No fue acaso contra los que pecaron, cuyos = cadáveres cayeron en el desierto? =
18 Y ¿a quiénes = juró que no entrarían en su descanso = sino a los que desobedecieron?19 Así, vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad.

Por tanto: (Hb. 4…)
11 Esforcémonos, pues, por = entrar en ese descanso, = para que nadie caiga imitando aquella desobediencia.
12 Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón.
13 No hay para ella criatura invisible: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta.
14 Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos – Jesús, el Hijo de Dios – mantengamos firmes la fe que profesamos.
15 Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado.
16 Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna.

Pero alerta,
hermanos: (Hb.6…..) recuerda…

4 Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro,
6 y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia.
7 Porque la tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación para los que la cultivan participa de la bendición de Dios.
8 Por lo contrario, la que produce = espinas y abrojos = es desechada, y cerca está de la = maldición, = y terminará por ser quemada.
9 Pero de vosotros, queridos, aunque hablemos así, esperamos cosas mejores y conducentes a la salvación.
10 Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos.
11 Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia para la plena realización de la esperanza,
12 de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.
13 Cuando Dios hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, = juró por sí mismo =
14 diciendo: = ¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te acrecentaré en gran manera. =….

…………………………
Pues, con todo, siendo libres, podemos desviar el corazón, endurecerlo, para nuestra perdición….

Así, dice (Hb.10..) ……. (more…)

Contra el Aborto

junio 26, 2012

 

Contra el Crimen del Aborto Provocado

Antonio Todoli

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28-Dic-2011.–Santos Inocentes.

Nos alegra la esperanza de que la inicua ley del aborto sea derogada totalmente por el nuevo Gobierno de la Nación Española.

Pero toda forma de aborto provocado deliberadamente contra cualquier niño, inocente como es el niño llamado a la existencia y engendrado en el seno de su madre, es un crimen horrendo y de lesa humanidad.

No es de recibo el aborto selectivo. El crimen, intrínsecamente, es el mismo

Herodes mató a los recién nacidos hasta una edad.

El Faraón egipcio, en cambio, seleccionaba a quién matar: El rey de Egipto ordenó a las comadronas hebreas -una se llamaba Séfora y otra Fua-:«Cuando asistáis a las hebreas y les llegue el momento, si es niño lo matáis, si es niña la dejáis con vida.»(Ex.1,8ssss)

Actualmente algunos países hacen lo contrario, dejan con vida al niño y matan a las niñas, quizás por razones diferentes. Pero no hay ninguna razón que asista a nadie, hombre o mujer, reyes, capitanes, militares, médicos, políticos o grandes de las naciones, para Matar a un inocente por los cuatro costados. Nadie, pueblo o nación, en democracia o dictadura puede conceder derecho a matar a tribunal, poder, gobierno, junta militar o presidente alguno, porque nadie puede conceder lo que no tiene.

Lo justo es desplegar todas las fuerzas humanas y recursos disponibles para apoyar y salvar las vidas más inocentes y débiles que son el Porvenir de la Humanidad.

La Vida es un don gratuito de Dios y el hombre sólo tiene el poder para respetarla y protegerla, apoyándola con todas sus fuerzas. Nuestra libertad no coarta la de Dios:

Decía un obispo San Quod-vult-deus..—

………Los niños, sin saberlo, mueren por Cristo; los padres hacen duelo por los mártires que mueren. Cristo ha hecho dignos testigos suyos a los que todavía no podían hablar. He aquí de qué manera reina el que ha venido para reinar. He aquí que el liberador concede la libertad, y el salvador la salvación.

Pero tú, Herodes, ignorándolo, te turbas y te ensañas y, mientras te encarnizas con un niño, lo estás enalteciendo y lo ignoras.

¡Oh gran don de la gracia! ¿De quién son los merecimientos para que así triunfen los niños? Todavía no hablan, y ya confiesan a Cristo. Todavía no pueden entablar batalla valiéndose de sus propios miembros, y ya consiguen la palma de la victoria.

R/. Adoraron al que vive por los siglos de los siglos, arrojando sus coronas ante el trono del Señor, su Dios.

V/. Cayeron rostro a tierra ante el trono, y bendijeron al que vive por los siglos de los siglos.
R/. Arrojando sus coronas ante el trono del Señor, su Dios.

Sal 33,4-5.6-7.16-17.18-19:

El Señor libra de sus angustias a los justos.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
él lo escucha y lo salva de sus angustias.
Los ojos del Señor miran a los justos,

sus oídos escuchan sus gritos;

pero el Señor se enfrenta con los malhechores,

para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha

y lo libra de sus angustias;

el Señor está cerca de los atribulados,


Familia cristiana Madrid 2009—————-

Miles de católicos celebran la Fiesta de la Sagrada Familia en Madrid

Niña bebe (124Wx156H) - Bebe




Al ver la degradación del uso del lenguaje para JUSTIFICAR el aborto, la utilización de supuestas razones, las razones que se utilizan para banalizar la cuestión y……… el “desparpajo” con que los medios, como tv5 y otras parecidas, presentan el tema dando voz interesada a la clínica Dator para desarbolar las razones psicológicas que afectan a la mujer, así como, al tiempo, ridiculizar a RED MADRE y a otros que se esfuerzan por ayudar a madres con problemas para que respeten la vida de su hijo………digo, se me ha encendido la sangre y se me ha caído el alma a los pies. ¿Por qué?
Sin pestañear dan el mismo valor a luchar por la Vida y salvarla que a “matarla”.
Comparan la ayuda que reciben organizaciones en pro de la vida con las ayudas que se dan a los que la “matan” y se quedan tan tranquilos.
Lo reducen todo a una “cuestión ideológica” como si detrás no hubiera un ser humano, UNA PERSONA que padece las consecuencias reales, incluso, siendo asesinada.
Quiero, pues, levantar mi voz contra los cooperadores y asesinos de inocentes niños no dejados nacer por cualquier cuestión material, psicológica o espiritual.
La Vida de la Persona, aún siendo un embrión o un feto humano en el seno de su madre es Inviolable. La ley recta no puede sino protegerla.
Del respeto a esta vida, depende el respeto a la entera Sociedad humana. La justicia humana sólo es tal si la defiende, no si ayuda y colabora a la muerte de una persona humana, como lo es el niño engendrado en el seno de su madre.
Por eso el crimen del aborto en todos los países donde se practica es una
“lacra humana” que se llama CRIMEN DE LESA HUMANIDAD.
No hay “seguridad jurídica humana”, preparada y promulgada por los que con sus leyes inicuas colaboran, sean juristas, abogados, políticos parlamentarios, ministros o ministras, ni jefes de Gobierno, príncipes o reyes, ciudadanos, pobres o ricos …que puedan legitimar el crimen de un ser humano, inocente por los cuatro costados.
Su sangre clama la cielo y hace gritar a la tierra, porque justificando este crimen se justifican todos, amparados o no en la LEY hipócrita, positivista a ultranza que acuerden quienes han sido elegidos para gobernar…..pues primero que todo han sido elegidos para proteger el “Bien Común de la Sociedad”…..y no hay ni más bien, ni más común que la VIDA.
Mi más amargo rechazo a quienes deliberadamente, …TV, periódicos, radios y otros medios políticos y sociales menosprecian la Vida del niño no nacido con argumentos falaces, ridículos, ideológicos y políticos, burlándose del Derecho a Vivir, porque, en definitiva, se están burlando de ellos mismos, de su padre, de su madre y de sus hermanos.
Quieran o no “TODOS FUIMOS COMO ÉL, AUNQUE DESGRACIADAMENTE ÉL NO SERÁ COMO NOSOTROS SI LO MATAMOS, CON AYUDA ASISTIDA O NO A LA MADRE,…….. CON CONSEJOS PREVIOS ACERTADOS O NO.”
Por tanto mi ferviente apoyo a quienes sí practican la primera y más importante SOLIDARIDAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD, haya o no talante, defendiendo en todos los frentes a los niños inocentes concebidos para VIVIR como nosotros lo fuimos un día.

Santo es

La Palmera.

Si hay personas de buena voluntad que quieran, –tras el polvo levantado en el camino y el fragor de la batalla a la que nos obligan mentes interesadas en reducir el número de habitantes del planeta, porque han soñado un número óptimo (para ellos, claro), una felicidad indescriptible protegiendo a todo bicho viviente menos al niño, con un radiante paraíso de viejos perturbados por el calor sofocante de un verano infernal-.(digo)………..reflexionar en libertad, les aconsejo que lean a Romano Guardini. (Transcribo a continuación)

El derecho a la vida antes del nacimiento

Romano Guardini

El individuo humano es concebido sin contar con su voluntad.
Su desarrollo depende de la madre hasta el momento del nacimiento;
después, de la familia y de la sociedad.

El problema y la norma

La cuestión que nos interesa, se suele formular del siguiente modo: ¿es lícito destruir la vida del niño que está madurando en las entrañas de la madre?

Esta pregunta surge, en primer lugar, del hecho de que se trata de un ser singular que, sin embargo, influye sobre otros seres igualmente singulares y sobre grupos enteros. Primero, sobre la misma madre; y después, más ampliamente, sobre la familia y sobre el pueblo. La existencia de este ser podría significar la amenaza de un peligro para la madre, la familia y la colectividad. ¿Es lícito matarlo para evitar este peligro?

Sin embargo, la cuestión es más amplia. El individuo humano es concebido sin contar con su voluntad. Su desarrollo depende de la madre hasta el momento del nacimiento; después, de la familia y de la sociedad. Así pues, todos los que cooperan a su desarrollo, sobre todo los padres y el Estado, son responsables de él. Siendo así, ¿no deben, quizá, en determinadas circunstancias, representar el interés de un ser que todavía no es independiente, incluso en lo que respecta a su presencia física en el mundo? Si están persuadidos de que la vida de este futuro hombre será desventurada, ¿no es acaso su deber preservarlo de la desventura?

Estos problemas han sido siempre actuales, pero durante mucho tiempo fueron resueltos con fe en la divina providencia. Se convirtieron en agobiantes cuando muchos perdieron la conciencia de esta guía celestial y llegaron a una concepción del hombre como dueño y único responsable de su existencia. A la vez, paralelamente a este desarrollo, la sociología y la medicina crearon las premisas que hicieron posible una acción metódica en este campo. Finalmente, en la sociedad de masas de la existencia moderna, se fue perdiendo cada vez más el sentido -antes muy vivo- de la intangibilidad fundamental de la vida humana. Después, he aquí que se agrava la situación externa: alimentación y vivienda, educación y carrera universitaria, asistencia y cuidados médicos, son puestos de tal manera en entredicho, como sucede hoy de hecho, que aquellos problemas aumentan de intensidad de un modo amenazador. Tanto más cuanto que, en los últimos tiempos, el gobierno del estado y la educación del pueblo niegan radicalmente la dignidad del hombre y se han aliado con todo lo que de violento hay en su naturaleza. Estos hechos han ejercido un influjo grande sobre el modo de sentir y de juzgar de la mayoría de las personas. Y conviene –mencionándolo ya desde el principio– no dar por supuesto con demasiada facilidad que, discutiendo problemas como el que ahora nos ocupa, seamos personalmente inmunes a semejantes influencias.

En la medida en que el hombre salía de la barbarie, se hacía a la luz cada vez con más nitidez el principio que dice: no es lícito tocar la vida del hombre mientras no ha cometido un delito para el cual, según el derecho vigente, está fijada la pena de muerte; o bien mientras no ataca a otra persona, que sólo puede salvarse matando al agresor. Un tercer caso es el de la guerra. Pero en el juicio acerca de ella, de una generación a esta parte se hace evidente una crisis cada vez más profunda: cada vez se aprecia con más claridad que la guerra, tal como viene organizada por la “técnica”, es bien distinta de aquella otra en la que estaban presente los valores, del todo obvios, de la fidelidad a la Patria, el honor, el valor del coraje y del sacrificio. Así, parece que el derecho a matar que se deriva de ella, no es ya tan indiscutible como antes.

(abortado a los 7 meses,(introducida imagen por lp))

De cuanto hemos visto hasta ahora, podemos concluir que no es lícito destruir la vida del ser humano que madura en el seno materno, puesto que no ha cometido ningún delito ni ha puesto a otro hombre en situación de legítima defensa. Y a pesar de todo, la vida de la madre puede ser puesta en peligro por el niño de manera tal, que se pueda deducir, de este “índice médico”, un derecho a sacrificar la vida del hijo.

La justificación para intervenir ante semejante peligro no es, sin embargo, tan evidente como a menudo se afirma: requiere un examen más detenido. Pero no vamos a ocuparnos ahora de eso. Lo que nos interesa ahora no es el “índice médico”, sino el “social”.

Quien da por justificado este índice, afirma: el ser humano en desarrollo está en relación inmediata con la vida de la familia y de la sociedad, a través de las cuales recibe una influencia y sobre las que, a su vez, ejerce un influjo. Ahora bien, la relación puede llegar a ser en tal modo desfavorable, que sea lícito preservar de sus consecuencias tanto a la familia como al hijo en cuestión, matando –digámoslo así– a este último. No pretendemos hacer una descripción minuciosa de la situación actual, cuya gravedad supera todo cuanto la memoria de Europa puede recordar. Me atrevo a esperar que el lector querrá creer que el autor –sin necesidad de esta descripción– sabe algo sobre ella; y que reconozca la obligación de hacer lo posible por dejar de lado tanta calamidad.

Quien trata de conservar limpia su conciencia en la discusión de nuestro tema, debe insistir en este punto si no quiere parecer un monstruo. Es muy fácil estimular el sentimiento y la fantasía contra los que defienden la inviolabilidad de este norma: la propaganda recientísima a favor de la así llamada “eutanasia” y todos sus efectos, resuena con estridencia todavía en nuestra memoria. A nosotros, lo que nos importa es preguntarnos con objetividad y precisión sobre los que es justo.

Por tanto, ¿es lícito matar un ser humano que no ha cometido ningún delito ni ha usado la violencia, porque pone en peligro a los otros con su existencia; y no en un peligro cualquiera, sino precisamente en un peligro grande?

Si se comienza a considerar el daño como razón suficiente para violar la vida humana, no se puede ya mantener ningún límite de modo conveniente.

Esta experiencia ha sido siempre válida, y hoy más que nunca. En el curso de la edad moderna, sobre todo en la última generación, se ha ido debilitando cada vez más el freno inmediato y eficaz de la vida instintiva y sentimental, o de la sujeción religiosa; los principios éticos e incluso los sociales son, sin embargo, vacilantes y ceden con facilidad ante una presión vital más fuerte. Por eso, el hombre ha llegado a ser –no sólo con respecto a las cosas sino también con respecto a los demás hombres– muy “funcional”; es decir, inclinado a tratar a sus semejantes como cosas que caen bajo la categoría de la utilidad.

De lo cual se deriva lo que ya hemos dicho antes: que nuestro tiempo va disolviendo cada vez más a la persona singular en la masa. La unicidad, en cuanto cualidad esencial de cada hombre es, para muchos, algo muerto. Más o menos claramente, con un consenso más o menos grande, en muchas personas está vivo el planteamiento de que los hombres son tan numerosos, que la persona singular no tiene ya importancia.

Es preciso no olvidar dos hechos oscuros y peligrosos: una educación y una praxis que impregna el comportamientos en sus mismas raíces y seis años de un conflicto enorme, han desatado el espíritu de la muerte que, hasta el momento, no ha sido todavía dominado.

No nos queda pues otra cosa por hacer que atenernos clara y decididamente a la norma ética, por la cual no es lícito matar un ser humano si esa acción no está justificada por el código penal o por la legítima defensa.

Se podría objetar que existe una evolución también en el ámbito de las costumbres de la humanidad y, por esa razón, no se deberían poner principios absolutos, sino tratar de alcanzar las normas nuevas de las nuevas situaciones. Luego, con tiempo y buena voluntad, se encontrará el camino justo. Es preciso, pues, examinar con cuidado la sustancia de este hecho.

Antes de nada, afirmamos que la intervención es siempre una intervención. Las experiencias demuestran que no se trata de algo sin importancia, como tan a menudo se la considera, sino de algo que compromete verdaderamente la salud física. Compromiso que es tanto más grave cuanto menos propicios son el estado general de la madre, la posibilidad de nutrición, de tranquilidad y de cuidados. Las mismas condiciones que deberían probar el derecho del índice social, se convierten al mismo tiempo en una protesta en su contra.

Todavía menos que la lesión física, es valorada la espiritual. El ser humano que madura en el seno materno no es, de ninguna manera, un apéndice (escrecencia) del tipo que sea, cuya extracción tan sólo puede resultar beneficiosa: está profundamente unido a todo el ser de la mujer y al “ethos” de su existencia. La madre se orienta, en cuerpo y alma, hacia la criatura no nacida, preparándose a la inminente maternidad. Por tanto, la intervención interrumpe un desarrollo que conforma (impregna) toda la vida física, espiritual y caracterológica de la madre.

Verdaderamente, da miedo ver cómo se toman a la ligera estas cosas por aquellas mujeres y, sobre todo, por aquellos hombres que, de ordinario, tienden a ignorar la relación que hay entre los distintos procesos de la vida femenina, tanto entre sí mismos como con toda su existencia como mujer. Para encontrar una situación semejante por parte del varón, sería necesario pensar en un golpe tal que destruyese una obra en la que el artífice hubiese puesto en juego todo su ser (a la que el artífice hubiese dedicado toda su existencia).

De otra parte, es preciso observar que no sólo existen efectos claramente perceptibles, sino también efectos que no se advierten: las heridas íntimas y profundas del ánimo, que tal vez no se muestran ni siquiera a quien las sufre, pero que amenazan toda su estructura interior; las turbaciones de la conciencia vital, que constituyen un inexorable autocastigo, a menudo en cuestiones y en ocasiones que parecen no tener nada que ver con aquel hecho que ha sucedido. Una melancolía imprevista, una interrupción inexplicable de la iniciativa vital, una inseguridad aparentemente infundada de las relaciones ambientales…

Si se siguieran con cuidado los hilos hacia atrás, conducirían hacia aquel daño provocado en las raíces de la vida, aun cuando los motivos aducidos en su justificación aparecieran razonables y urgentes.

Ciertamente, a estas consideraciones se puede oponer que existen peligros físicos y espirituales también si la intervención no se realiza a propósito. Con los argumentos aducidos, la cuestión no queda resuelta aún.

Podría tener más peso la indicación de otro peligro. Según el punto de vista de sus defensores, el “índice social” establece el derecho a matar al hombre en desarrollo en la medida en que con su nacimiento se produzcan daños relevantes a su familia y a él mismo. Pero una vez admitido este principio, ¿se limitaría al “índice social”? ¿Acaso no se ha delineado otro índice en los pasados años: el “político”? ¿No ha sido declarado por la máxima autoridad que promulga y exige el cumplimiento de las leyes, o sea, por el Estado, que le corresponde decidir si uno de sus súbditos puede conservar la vida o perderla?

Y perderla, no porque haya cometido un delito o porque su existencia cause daños a los otros, sino más bien por el simple hecho de que ese súbdito concreto le parece un indeseable al Estado a causa de una cualidad singular: por ejemplo, su pertenencia a un determinado pueblo. Parece una fantasía de novela de intriga, pero durante doce años fue la teoría y la praxis oficial. Pero de una concepción similar se puede aún deducir, sin duda, que el Estado tiene el derecho de determinar qué niños pueden llegar a nacer y cuales no. ¿Y quién puede decir qué posibilidades esconde el futuro si caminamos en esta dirección? ¿Qué pueblo resultará indeseable y a cual estado se lo parecerá?

En este tipo de cuestiones, apenas desaparece el principio absoluto y ocupa su lugar un juicio práctico de utilidad o nocividad, no hay forma de establecer un límite, y todo empieza a caminar de mal en peor. Puede ser proclamado un índice tras otro, con una gran cantidad de argumentos muy convincentes a disposición del público, por no hablar de las técnicas para llevarlos a la práctica. Y esto no significa sino que la razón moral, cuando esta se encarna en el Estado, a la hora de distinguir entre lo que es recto y lo que no lo es, capitula frente a la “vida misma” y sus fines.

Pero enumerar estas posibilidades, no resuelve todavía la cuestión de un modo definitivo.

El punto de vista decisivo

La respuesta definitiva la da el hecho de que la vida en desarrollo es un hombre. Y el hombre, a causa de la dignidad de su persona, no se puede matar sino en legítima defensa o con fundamento en el derecho.

Una persona humana es inviolable, no ya porque viva y tenga, por tanto, “derecho a la vida”. Un derecho similar lo tendría también el animal, puesto que también él vive; y si se compara un hermoso animal en libertad a un hombre enfermo o maltratado por el destino, aquél parece tener bastante más valor que este. Pero la vida del hombre no puede ser violada porque el hombre es persona.

Persona significa capacidad para el autodominio y para la responsabilidad personal, para vivir en la verdad y en el orden moral. La persona no es un algo de naturaleza psicológica, sino existencial. No depende fundamentalmente de la edad, o de las condiciones físico-psíquicas, o de los dones naturales, sino de su alma espiritual singular.

La personalidad puede estar desconectada, como sucede en la persona que duerme; sin embargo, ya existe una protección moral. En general, es también posible que no se actúe porque faltan los presupuestos fisiológicos y psicológicos, como sucede en el caso de los locos y de los idiotas. Pero el hombre civilizado se distingue del bárbaro precisamente porque respeta también a la persona cuando se encuentra en semejante situación. También puede estar escondida, como sucede en el embrión; pero ya existe y con derecho propio.

La personalidad da al hombre su dignidad: lo distingue de las cosas y hace de él un sujeto. Una cosa, tiene consistencia, pero no en sí misma; causa determinados efectos, pero no tiene responsabilidad; tiene valor, pero no dignidad. Se trata algo como una cosa en cuanto que se la posee, se la usa y, al final, se la destruye; referido a los seres vivos, cuando se la mata.

La prohibición de matar al hombre representa el grado más alto de no tratarlo como cosa. Era, sin duda, lógico que el Estado, si niega en su “concepción del mundo” la dignidad espiritual de la persona y considera al hombre un mero ser genérico, es decir, un elemento más de la estructura social, se arrogase también el derecho de matarlo, si eso estaba conforme con sus objetivos.

El respeto del hombre en cuanto persona es una de las exigencias que no admiten discusión: depende de ello la dignidad, pero también el bienestar y, en definitiva, la duración de la humanidad. Si esta exigencia se pone en duda, se cae en la barbarie. Es imposible hacerse una idea de cuales son las amenazas que pueden surgir para la vida y el alma del hombre si, privado del baluarte de este respeto, acaba siendo puesto en manos del Estado moderno y de su técnica.

De aquí se deriva precisamente la respuesta a la afirmación, siempre recurrente, de que la mujer tiene el derecho de disponer de su propio cuerpo y puede, por tanto, pretender que esa situación de su cuerpo que se llama embarazo sea transformada mediante las medidas oportunas.

Ahora bien, el hijo no es simplemente “cuerpo de la madre”, no es una parte de ella en el mismo sentido en que es parte un órgano o una escrecencia, sino que es un hombre en desarrollo. En esta realidad de echo se expresa la esencia más íntima de la maternidad y, con respecto a ella, la esencia de la feminidad en general.
Ser madre no significa “producir vida”: también los animales hacen esto; sino “dar la vida a un hombre”. Y un hombre es una persona, primero de todo como dormida y después, despertándose lentamente. De este modo, en inmediata relación con la madre, crece un ser que, formándose, se sustrae a ella siguiendo la propia determinación interior. En eso reside la grandeza y también el elemento trágico de la maternidad.

El hijo está tan íntimamente unido con la madre, que forma con ella un único ámbito de vida. Sin embargo, no se disuelve en ella sino que está, simultáneamente y desde el primer momento de su vida, en inmediata relación con la existencia, con las normas absolutas, con Dios.

Sobre la maternidad ha caído un diluvio de sentimentalismo. Especialmente por parte de aquellos que, cuando estaban en juego sus intereses, se la saltaban a la torera sin la más mínima preocupación por la dignidad y el derecho de la madre. Debería resultar sospechoso el tono con el que se hablaba –y con el que todavía se habla– de estas cosas. Quien habla de tal guisa, no es sincero.

El asentimiento y la exaltación que expresan las palabras son de naturaleza instintiva y sentimental, y pueden volverse de un momento a otro en su contrario: en irreverencia, abuso e incluso crueldad, porque falta en ellas la única cosa verdaderamente importante en este caso: la persona de la madre y la del hijo.
Y precisamente aquí se resuelve el carácter de la maternidad y se resuelve, a priori, la relación con el propio cuerpo. No es verdad que la mujer tenga simplemente “el derecho a disponer del propio cuerpo”: tiene tan poco derecho a ello como el varón.
Hombre y mujer tienen este derecho frente al derecho de otro, frente al derecho del Estado; y no gozan de él en sentido absoluto, puesto que el cuerpo no es un cuerpo animal, sino un cuerpo humano sometido, también frente a la voluntad de quien lo posee, a la tutela de las normas que determinan la existencia personal.

Sin embargo, no es este el aspecto del problema que debe ocuparnos. Lo que nos interesa es que el niño, en el seno de la madre, si bien por un lado le pertenece y vive de ella, por otro lado le es sustraído, puesto que está sometido a la ley de la propia personalidad, ciertamente todavía latente, pero ya poseída. La madre no es la dueña de la vida en desarrollo, sino que ésta le es confiada a su custodia. Así pues, sustancialmente, no tiene sobre ella mayores derechos de los que tenga -por la misma causa- cualquier ser humano sobre otro ser humano.

Otra comparación, sin duda más eficaz, permite ver el núcleo de la cuestión: la afirmación de que el hijo en el seno de la madre sea simplemente una parte del cuerpo de ella, equivale a firmar que la persona, en el Estado, no es más que una simple parte del todo estatal.

La opinión que permite a la madre disponer del niño que vive en ella, debe también conceder al Estado el derecho de disponer de los hombres que forman parte de él. Y precisamente ante una perspectiva tal, se horroriza el ánimo del hombre contemporáneo: estar en las manos de una autoridad dominante que niega el derecho individual de la persona, su referencia a las normas supremas, su inmediatez con respecto a Dios; una autoridad que asegura que el hombre es una parte suya y que tiene una relación con la existencia en la medida de la función que desempeñe; una autoridad jerárquica que dispone de un poder cada vez mayor y de una técnica cada vez más segura para poner en práctica su pretensión de poder.

Y esto, no sólo oponiéndose a la voluntad de la persona singular, sino también penetrando en su interior mediante la sugestión y la propaganda, de manera que el juicio del oprimido capitule frente al del opresor, y la teoría conduzca al delito.

Finalmente, no podemos olvidarnos de otra cosa: si con base en el “índice social”, se le reconoce a los padres el derecho de hacer matar al hombre en formación, entonces, a este derecho le corresponde un deber concreto en otra sede: el deber de llevar a cabo la matanza. El Estado no puede dejar en manos de la iniciativa privada el cumplimiento de la intervención, pues de ello se derivaría un daño imprevisible.

Así pues, si el Estado declara que, en determinadas condiciones desesperadas, los padres pueden solicitar la interrupción del embarazo, en consecuencia debe también poner los medios necesarios para que alguien la lleve a cabo. Cada médico puede negarse; sin embargo, si se diese el caso límite de que todos los médicos rehusaran realizar esa intervención, el Estado debería obligar a uno a que lo haga.

Caminaré en presencia..

Mostrar la situación límite sirve para revelar lo que se oculta en la norma y que no se nota usualmente. Así pues, hemos llegado precisamente al punto en el cual –como en aquellos oscuros doce años– un hombre es puesto frente a un dilema: o hacer lo que para su conciencia es un asesinato, o bien perder su trabajo: una de las peores formas de desgarro social que pueda darse nunca.

Una nueva objeción

Pero aún se eleva una importante protesta contra todo lo que vamos exponiendo. Protesta a la que se debe responder, si no se quiere poner de nuevo todo en tela de juicio. Y puede enunciarse así: según las declaraciones de este escrito, matar al ser en desarrollo estaría sometido a una norma que vale para el ser humano, ¿pero es un ser humano el fruto que hay en el seno materno?

Que lo sea en los últimos meses de su desarrollo es incuestionable, porque afirmar que llega a serlo tan sólo en el momento en que se independiza del seno materno sería demasiado ingenuo. La psicología está en condiciones de avanzar en el camino del inconsciente hasta en la vida psíquica del nasciturus, y la pedagogía habla de una educación pre-natal.

¿Pero es un ser humano desde el primer momento de su desarrollo.
O bien lo llega a ser en un momento cualquiera, que se determina con exactitud, entre la concepción y el nacimiento?
Porque entonces, por lo que se refiere a nuestro problema, es verdaderamente importante determinar tal momento, donde poder efectuar la intervención sin escrúpulos morales.

Desarrollo embrio…………

Se dice que en la primera etapa, o sea, hasta que han pasado los cien días, el embrión no es todavía un verdadero y propio ser humano, sino más bien –y aquí retomamos desde un nuevo punto de vista un razonamiento iniciado más arriba– una formación totalmente dependiente del organismo materno.

Apenas se examina, libre de prejuicios, esta afirmación, se ve de inmediato que no está dictada necesariamente por el mismo objeto, sino desde el exterior, por motivos que tienen que ver con determinados intereses vitales. Y se comprueba, por otra parte, que se fundamenta sobre una concepción materialista del ser viviente.

¿Qué se podría objetar si alguno asegurase que un determinado vegetal existe como tal sólo cuando se manifiesta claramente el carácter de árbol? ¿O si alguno asegurase que un animal, cuyo desarrollo tiene lugar fuera del organismo materno, por ejemplo, un pez, es este pez sólo cuando tiene escamas y espinas y todo cuanto pertenece a su forma característica?

Se podría responder que se trata de un absurdo, puesto que el modo de existir del viviente proviene de un inicio simple: partiendo de la división de una célula o de la unión de dos, pasa por una serie de transformaciones hasta el pleno desarrollo morfológico, para después, a través de las distintas formas de estabilización y del decaimiento, alcanzar la muerte. Estos estadios singulares –y esto es esencial– no se siguen unos a otros yuxtapuestos exteriormente en serie, sino que forman un todo, una figura en el sentido estricto del término.

Lo que llamamos organismo, desde este punto de vista, presenta dos formas fenoménicas. Una, en la contemporaneidad, donde las distintas formaciones –desde las moléculas de albúmina hasta los órganos más complejos– se reúnen en una estructura unitaria y con consistencia propia; dicho de otra manera: cada momento singular se forma a priori de acuerdo con la estructura total, digamos, con la forma tectónica.

Pero hay también otra forma: la que se da en la sucesión, donde los distintos estados a través de los cuales ha pasado o debe pasar todavía el individuo –desde la primera forma de las células originarias que se separan o desde las células de los padres que se unen, hasta alcanzar y dejar atrás la plena madurez y llegar al último decaimiento–, forman una estructura igualmente unitaria y consistente de por sí; expresándolo de otro modo: cada fase se coordina en la totalidad de la serie evolutiva, de –por decirlo así– la forma en desarrollo.
Esta forma en devenir es tan necesaria y característica para el ser viviente en cuestión como la forma tectónica, y no es posible suprimir una fase de aquella ni un miembro de esta. Por su parte, ambas formas –tectónica y en desarrollo– se pertenecen mutuamente; podríamos decir precisamente que entre ambas representan el organismo: la primera, en el espacio; la otra, en el tiempo.
En cualquier caso, se trata de una unidad indivisible, puesto que cada elemento viene determinado por el todo y al revés, el todo necesita de cada elemento. El “árbol” es aquella figura que está en la presencia del espacio dispuesta en raíz, tronco, ramas, hojas; pero es también aquella serie de fases que van haciéndose realidad en la sucesión temporal de simiente, embrión, arbusto, árbol adulto desarrollado.

En cada fase, siempre idéntico a sí mismo; totalmente realizado en la serie completa, hasta el último morir de la raíz. Sostener que el ser considerado por nosotros comienza a ser él mismo sólo cuando ha recorrido ya un cierto número de formas evolutivas, sería mecanicismo puro y rudo, que considera una cantidad de partículas al margen de una totalidad viviente. Quien ha comprendido de algún modo qué es un “organismo”, no puede por menos dejar de decir que el ser viviente en cuestión comienza por la división de la primera célula, o bien por la unión de las dos células de los progenitores.

Y esto vale también para el hombre. La curva de su forma en devenir se inicia con la unión de las células de los padres, culmina en la perfección morfológica y acaba con la muerte. Así pues, esa forma es ya un ser humano desde el omento de la concepción. Como lo es en el último momento: el de la muerte. No es posible, en buena lógica, pensar de otro modo.

Si, no obstante, se quiere objetar cómo cómo es posible que los primeros estadios de la evolución pueden llevar consigo la importancia espiritual de la dignidad humana, se debe responder de nuevo que es un planteamiento materialista poner un pensar según la cantidad en lugar de un pensar según la calidad.

Puesto que las primeras células poseen, en efecto, toda la potencialidad estructural de la vida futura, contienen también en potencia todas las formas que se generan, no sólo mediante el desarrollo embrionario, sino también en el que seguirá al momento del nacimiento, a través de la infancia edad madura decaimiento. A fin de que de la cantidad 2 resulte la cantidad 5, es necesario añadirle la cantidad 3; de otro modo, permanece todavía 2. Pero a fin de que del primer estadio del organismo se formen los siguientes, no es necesario ningún añadido, sino tan sólo un desarrollo: existe ya en potencia todo lo que será.

Una concepción mecanicista no puede hacerse cargo del ser vivo, puesto que lo ve como yuxtaposición exterior, como una máquina. Además, lleva consigo un gran peligro respecto a la comprensión del valor: el de recibir la impronta de la cantidad, ya sea de la masa, ya sea del número de los elementos formados en acto.

Quien piensa de esta manera, tanto menos verá a la persona humana en el embrión cuanto menor sea el tamaño y menos diferenciada sea la organización del estadio de evolución en que se encuentre; y, como consecuencia, siempre tendrá menos impedimentos para intervenir en la vida embrionaria.

Por otra parte, no debemos olvidar las demás consecuencias de semejante modo de ver las cosas que, en términos generales, sostiene que el ser humano no tiene un carácter esencial, sino que es algo que existe en grado superior o inferior : precisamente en la medida en que el estadio de desarrollo que se considera se acerca al “optimum”, a la situación suprema de riqueza formal y de energía vital. De esta manera se va manifestando una graduación no sólo en la evolución embrionaria que hasta el momento estamos examinando, sino también en otros aspectos del complejo vital.

La distancia del punto óptimo puede ser considerada marcha atrás, hacia el principio, con esta conclusión: cuanto más primitivo es el estadio de la evolución embrionaria, tanto menos humano es el producto. Pero también puede ser considerada según el momento más avanzado, para concluir: cuando el estadio de la evolución autónoma está más distante del culmen, o sea, cuanto más viejo es el individuo, es tanto menos persona.

La distancia del “optimum” puede, por otra parte, manifestarse mediante todas aquellas minusvaloraciones que se llaman enfermedad, debilidad, desventura; y entonces se concluye: cuanto más enfermo débil desventurado es un individuo, tanto menos puede pretender el carácter verdadero de ser humano.

Pero entonces, todo depende de como se fije la escala explicativa del índice de eliminación de las formas minusválidas, ya sea embrionarias como después del nacimiento. Y se debe recordar de nuevo cómo la teoría y la praxis del más reciente pasado han llegado en realidad a esta conclusión, con plena conciencia, admitiendo el horrible concepto de una “vida privada de valor vital”.

Las primeras víctimas fueron los locos y los idiotas; hubieran seguido por los enfermos incurables -los cuales ya, en realidad, no siguieron-, y los viejos y los incapaces para el trabajo hubieran cerrado la serie. Pero llegar a este punto significa que el ámbito de la existencia digna del hombre ha sido definitivamente abandonado, porque una mentalidad tal es barbarie desnuda y cruda.

Verdaderamente, concepción y muerte, ascenso y decadencia, infancia y madurez, salud y enfermedad, pertenecen a ese todo que llamamos “hombre”. Son elementos de la totalidad de su existencia, que no es sólo naturaleza, sino también historia; que no tiene sólo un desarrollo, sino un destino; que no supone sólo enriquecimiento y daño, sino también conservación y alteración, victoria y derrota, superación y expiación.

Y la enfermedad superada con coraje, la incapacidad de rendimiento de la que florecen bondad, sabiduría, madurez, son mucho más “valores vitales” que una salud que vuelve al hombre brutal y una bravura que desnaturaliza la existencia.

Quien piensa de manera coherente con lo anterior, no puede dejar de concluir que el ser humano es verdaderamente una persona desde el primer momento de su desarrollo, o sea, desde la unión de las células de los padres, de manera que todos los estadios de su desarrollo están sometidos a las normas que valen para el hombre.

Más aún: se puede decir con toda precisión que si alguno, empujado por el hecho de que la semejanza exterior del embrión con la persona humana disminuye cada vez más según se mira hacia atrás, se siente inducido a no considerarlo como hombre y ,sin embargo, protege la humanidad todavía latente en el embrión con vigilante conciencia, ha alcanzado verdadera y propiamente una madurez ética.

Porque el indefenso es confiado al fuerte, y en el hecho de que el hombre use su superioridad para proteger al otro radica la diferencia entre fuerza y prepotencia. Esta protección, allí donde se trata de la vida en desarrollo, asume un especial carácter decisivo para la vida humana. Por eso nos conmueve siempre el sacrificio que la verdadera madre lleva a cabo en pro de esta tarea.

La misma tarea que lleva a cabo el padre cuando protege a la madre y al niño que se forma en ella. Y lo mismo el médico, que sabe ver al ser humano allí donde el ojo inexperto no lo reconoce todavía, y se hace casi su procurador y defensor contra las consideraciones utilitarias que lo solicitan.

Aquí se ha dicho algo que establece el más profundo “ethos” médico. El decano de la pedagogía, Hermann Nohl, definió una vez al educador como aquel hombre que representa el sentido de la juventud no sólo frente a la pretensión autoritaria de la sociedad, sino también frente a sus impulsos instintivos.

Del médico se puede decir algo similar: él representa el derecho del hombre enfermo frente a la brutalidad de los sanos, y representa el derecho del hombre en desarrollo frente al egoísmo de los adultos, también del que proviene de la necesidad.
Sucede aquí que la incorruptibilidad descansa sobre una clara visión de la esencia del hombre y de la obligación incondicionada de tutelar su dignidad.
El médico conoce mejor que cualquier otro el dolor y la miseria de la vida; sabe también que el dolor y la miseria de los hombres es de una naturaleza distinta a los de las bestias, puesto que es una persona inalienable en su dignidad espiritual, insustituible en su responsabilidad eterna.
A él le es confiada la situación de enfermedad y de imperfección de cada uno, no sólo como fenómeno físico-psíquico o como un elemento de la asistencia pública, sino en cuanto contenido de la persona, de su existir y de su conservación.
Por eso no debe actuar nunca como si la persona no existiese, como si no fuese persona; todo lo contrario:
está obligado a protegerla en el ámbito de su competencia,
también contra las presiones de motivos en sí buenos,
pero que deben permanecer subordinados a razones superiores, ante todo y sobre todo
a la inviolabilidad de la persona.

>>>>> santo rosario>>>>>>>

o >>SI lo prefieres PUEDES SEGUIR LEYENDO>>EL ARTÍCULO

El principio y la miseria

Pero, ¿acaso no hemos olvidado, en el curso de nuestras consideraciones, que la indigencia de muchos hombres,

es tan grande, que no se sabe bien cómo puede prosperar la nueva vida?

Creo que no, porque existen dos maneras de salir al encuentro de las tribulaciones humanas. Una es evidente.

Consiste en disminuir los dolores y eliminar las causas inmediatas de los daños. La otra no es tan evidente, pero es igualmente importante; más aún, es más importante. Consiste en ayudar al hombre a fin de que, en las tribulaciones, conserve la visión de la vida en su totalidad, el sentimiento de lo que en ella es esencial, el sentido de las distinciones absolutas; y supere, con tal ánimo, todo lo que le sucede.

Por muy importante que sea el primer modo, si contradice al segundo, se transforma en daño. Quien libra a una familia de una futura restricción de sus posibilidades

de vida y alimento, matando la vida que se forma, a corto plazo ha solucionado el problema de modo providencial; pero a largo plazo y referido a la totalidad, ha acrecentado la calamidad. Sería como uno que, para poder encender el fuego, despedazase las vigas de la casa: de momento, se calentaría, pero la casa quedaría en ruinas.

En el problema del que nos estamos ocupando, se entrecruzan las cuestiones más variadas: jurídicas, económicas, sociales y psicológicas, sin olvidar las referentes a la más amarga miseria personal y general. Son tan urgentes, que la tentación de decir que sería necesario resolverlas inmediatamente, está siempre presente; después, ya veremos qué pasa. Este sentimiento es comprensible y digno de alabanza, pero no es justo.

A través de lo intrincado de todas las consideraciones, debe quedar definitivamente claro que sólo una pregunta es importante. Una pregunta que va más allá del problema particular del que hemos partido y conduce al punto fundamental: el hombre, ¿se pertenece a sí mismo, a la familia, al Estado, o bien está sometido a la majestad de una instancia absoluta cuya norma regula, ya sea los deseos personales, ya sea las pretensiones sociales?

Si es verdad lo primero, entonces el hombre está abandonado no sólo a sí mismo, a sus deseos, a sus necesidades y a sus concepciones de la vida, ideas, etc., sino también a la situación social y a su más poderosa expresión: el Estado.

Tanto cada uno en particular como el Estado encontrarán siempre razones –a menudo óptimas y convincentes, pero nunca definitivas y, por tanto, falsas desde el punto de vista de la totalidad– para dar un carácter de justicia estricta a lo que quieran. Lo hemos experimentado. Si es verdad el segundo planteamiento, entonces los deseos y las tribulaciones de cada uno, así como la fuerza sugestiva de la situación social y la violencia del Estado, están frente a un límite moral absoluto. Y este límite, no sólo inhibe, sino que también salva: salva al hombre y al Estado –lo que es propio del hombre y lo que es propio del Estado– de la confusión que nace de ellos mismos. Una tutela de este tipo deriva de una norma, y cada norma obliga.

En determinadas circunstancias, quizá cueste sacrificio; un sacrificio particularmente grave para aquellos que no comprenden por qué deben realizarlo, o que tienen la impresión de que esa norma tutela sólo a ciertos grupos, o que es la expresión de una justicia de clase; y así tantas otras cosas.

Pero verdaderamente, por encima de cualquier otra consideración significa, lisa y llanamente, la tutela y la defensa del ser humano.

Al igual que existe una lógica de la ciencia, existe también una lógica de la vida. La primera es evidente: por ejemplo, cuando dice que una piedra, atraída por la fuerza dela gravedad hacia el centro de la tierra, no puede moverse hacia lo alto. La otra lógica es más difícil de entender, pero es tan inexorable como la primera: afirma que las acciones normalmente equivocadas, aunque parezcan útiles, al final conducen a la ruina.

Mentir puede tener ventajas una, diez, cien veces; pero finalmente, siega de raíz aquello sobre lo que se apoya la vida: en la propia interioridad, el respeto a sí mismo; y en la relación con los demás, la confianza. Un daño que no tiene remedio.

Esta consecuencia es inexorable: al igual que lo es la ley de la gravedad. Una lógica de este tipo funciona también en nuestro caso. En el hombre existe algo que no puede ser tocado por su misma esencia: la sublimidad de la persona viviente. Pueden ser aducidas razones importantes para hacerlo, y pueden incluso hacerse tan urgentes que, quien se resista, puede parecer un doctrinario sin entrañas. Pero, ceder en esto, es la destrucción final, la destrucción, precisamente, de lo que debería ser salvado.

Se apela al derecho de intervención –el que nosotros estamos poniendo en tela de juicio– en nombre de la libertad y de la posibilidad de que el desarrollo de ser humano tenga una calidad de vida adecuada. Pero entonces, el resultado del balance final será que la vida está en las manos del egoísmo de cada uno y del punto de vista del Estado.

Y ya va siendo hora de que aprendamos a ver cuales son las consecuencias. Hemos experimentado qué significa ceder primero en una cosa, después en otra y después en una tercera, asegurando cada vez que no se podía hacer otra cosa, que era inevitable actuar así; buscando cada vez el modo de convencernos a nosotros mismos que no sucedería lo peor. Hasta que nos encontramos de sopetón con lo peor a la vuelta de la esquina…

Toda violación de la persona, especialmente cuando se efectúa bajo el amparo de la ley, prepara el camino al Estado totalitario. Rechazar esto y aprobar aquello, no denota precisamente claridad de pensamiento ni una conciencia despierta y recta.

De todas formas, en el principio claramente intuido se encuentra una ayuda práctica inmediata. Médicos de gran experiencia afirman que el médico que rechaza destruir la vida del ser humano en desarrollo por razones médicas, se vuelve más prudente e ingenioso, y es capaz de conducir a buen fin muchos casos que, a primera vista, parecían desesperados. Lo mismo vale decir también aquí.

Problemas como los que hemos considerando, deben ser discutidos partiendo de la totalidad y de la duración de la existencia de la familia y del pueblo, si no se quiere resolverlos a la ligera. No hay ninguna duda de que una mentalidad que aprueba el “índice social”, hace enfermar las fuerzas del carácter y la iniciativa de la vida.

Al contrario: si los padres están convencidos de que toda vida humana está sometida desde sus comienzos a la ley moral que prohíbe el asesinato, esta convicción los hará más delicados de conciencia, más prontos a la renuncia y más fuertes en la actuación coherente. En eso consiste, tanto en la totalidad como en la duración, la ayuda que verdaderamente importa. >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>Ver video:http://es.gloria.tv/?media=36557

Antes de concluir, una última cosa que no debemos omitir. Los partidarios del “índice social” sostienen y declaran que mucha gente dispone de tan pobre alimentación, vivienda y posibilidad de vida, que estarían obligados a matar a un ser humano todavía en desarrollo, si no quieren disminuir en el futuro la disponibilidad de esos bienes a los que ya existen. Ahora bien, eso significa que el ordenamiento económico-social está afectado desde sus mismo cimientos.

Antes de que el Estado recurra al medio de la matanza para disminuir la calamidad presente en este desorden, antes de que anime a las madres a desear o a permitir la muerte del hijo que está formándose en sus entrañas, debería comprobar con toda seriedad y a conciencia que se ha hecho todo lo posible –todo, verdaderamente– para restablecer el orden adecuado. Y entonces, sin duda, llegará a este resultado: si el Estado quiere –si quiere realmente–, no hay necesidad de matar para que se pueda vivir. Basta con tomar medidas y sacrificarse.

Sobre un tema como el que estamos tratando, se podrían decir muchas más cosas: si esta responsabilidad es o no efectivamente captada y asumida plenamente; si tiene todo su peso en el empleo del dinero público, en la administración de los víveres y de las viviendas, y tantas otras cosas. También esto sería una materia a tratar en particular. Aquí se toca lo esencial. Lo que está en el fundamento no es, como cree el sedicente “hombre práctico”, superflua teoría, sino esclarecimiento y confirmación de la “razón” sobre lo que todo se apoya, también la praxis justa.

Por Romano Guardini

Teólogo católico italo-germano. Fue un eminente escritor, pensador y maestro que abrió a varias generaciones el análisis de grandes filósofos explorando amplios espacios de cultura.

lp canta>>
Al son de tus pensamientos humanos
broten melodías hermosas,
que como pétalos de rosas
curen heridas que hacen tus manos. (LP)

911 días desde

Desde Santos Inocentes han transcurrido tantos días sin que se les haga justicia humana a los asesinados con la complaciencia de la injusta e inicua ley del Aborto en España, con la complicidad de quienes la aprobaron…….

Citas ++music

desde marzo 2011>>


2010: El Papa:
Benedicto XVI afirmó que “sólo si tenemos a Dios en el corazón, estamos en condiciones de detectar en el rostro del otro a un hermano; no un medio sino un fin, no un rival o un enemigo, sino otro yo, un rasgo del infinito misterio del ser humano. Nuestra percepción del mundo y, en particular, de nuestros iguales, depende esencialmente de la presencia del Espíritu de Dios en nosotros”.

“Para reconocernos y respetarnos como realmente somos, es decir hermanos, necesitamos referirnos al rostro de un Padre común, que nos ama a todos, a pesar de nuestros límites y nuestros errores”.


Enlace:http://news_services


Especial mundo-Libertad:
:Es la Declaración de Manhattan de Cristianos evangélicos, católicos y ortdoxos.

RECOMENDADO: LEER SOBRE FAMILIA


CITAS
JPII:
Así lo expresaba el Papa: “En el corazón de nuestra común
herencia europea –religiosa, cultural y jurídica—está la noción de la inviolable dignidad de la persona humana, que implica
derechos inalienables conferidos no por gobiernos o instituciones sino por el mismo Creador, a cuya imagen han sido
hechos los seres humanos” .
Una consecuencia práctica lamentada por el Papa es el hecho de que mientras el
Consejo de Europa ha logrado felizmente eliminar casi totalmente la pena de muerte en nuestro continente, sin embargo
la vida humana en el seno materno no está debidamente protegida por las leyes.
“Esta radical contradicción –concluye el
Papa—sólo es posible cuando la libertad se aparta de la verdad inherente a la realidad de las cosas, y la democracia se
divorcia de los valores trascendentes”.

(LPcomentario)

La dignidad de la persona es inviolable desde el primer momento de su concepción hasta su muerte. No hay ley humana que pueda promulgar impunemente la muerte de un humano, inocente por los cuatro costados, que se precie de “democrática”, consensuada o progresista.

Todas las razones que se aportan para su “justificación”, son insustanciales, efectivamente nulas, tendenciosas y sin ningún valor jurídico ante el bien “absoluto de la vida”.
Pueden entenderse casos concretos difíciles, que mueven a compasión y a comprensión de las dificultades de todo tipo que tiene que soportar la “madre”, el padre, la familia, el entorno humano próximo……pero nunca está justificado, por ello, MATAR A UN INOCENTE: el niño concebido.
Es el Estado, con la sociedad solidaria, la fraternidad humana, la igualdad de derechos….. el “obligado a salvaguardar los derechos del niño y de la madre” a nacer y a una vida digna inmediata.
Por tanto el Estado ha de venir a socorrer el estado de penuria y de indefensión de la familia, promoviendo leyes positivas justas que respondan a la necesidad concreta de la madre y del niño-
Por contra, lo que están haciendo los gobiernos de manera escandalosa se parece totalmente a actitudes de fuga ante el herido en la carretera, de denegación de auxilio necesario…..y de buscar impunidad para amigos y maleantes….como regímenes pasados de corte Estalinista y Nazi, Camboyano y Chino…..
(L.P)

Alerta: Declaración Obispos
3. El aspecto tal vez más sombrío del Anteproyecto es su pretensión de calificar el aborto provocado como un derecho que habría de ser protegido por el Estado. He ahí una fuente envenenada de inmoralidad e injusticia que vicia todo el texto…..

“Los laicistas buscan denigrar a quienes muestran que la castidad es posible”…

Yo-mi:

Toda la Ley del aborto libre propuesta por el gobierno socialista, con el apoyo de la izquierda y algunos bien intencionados de la derecha y nacionalistas que han votado a favor de esta “sentencia de muerte”, se reduce a:
“Los niños no nacidos aún, no tienen derecho a vivir porque nosotros lo decimos y autorizamos impunemente, aunque sean inocentes; los condenamos a la guillotina francesa de la “igual-da, la frater-cidad y la solitari-dad, es decir muerte-dad”.

Oración:

Padre nuestro que estas en cielo.…mira como lloran de tristeza los niños a los que se les priva nacer.
Santificado sea tu nombre en ellos,…. desde el primer momento de su existencia en el seno materno….para que sea santificado durante toda la vida que les ha asignado tu Amor.
Venga a nosotros tu Reino.para que nuestro corazón comprenda que son como yo, como tu, como todos nosotros….con la dignidad Personal de hijos de Dios.
Hágase tu Voluntad...de que todos los hombres se salven, que todos te conozcan, para que conociéndote te amen, amándote vivan eternamente…
En la tierra como en cielo...con toda perfección, como Tu eres perfecto y Santo, ..así también en la tierra sean todos perfectos y santos en todos los asuntos que nos ocupan aquí en la tierra.
Danos hoy nuestro Pan de cada día.….el pan necesario de la “vida” para conocerte y amarte.
Perdona nuestras ofensas como nosotros a los que nos ofenden... pues la sangre derramada de los niños abortados, con amparo legal pero voluntariamente, unida a la de Cristo-Inocente, clama justicia…..la justicia del Perdón para todo el que se arrepiente y crea que Cristo ha muerto por nuestros pecados…..pues bajó del cielo para salvarnos porque somos pecadores…pero Justicia Eterna para todos.
No nos dejes caer en la tentación….de justificar un error con un crimen…la medicina adecuada para una enfermedad con un crimen…..el remedio a un problema con un crimen……la salud de unos con el crimen de otro….la pobreza de unos con la matanza de inocentes……
Y líbranos de todo mal.de todo pecado que acecha a la puerta de nuestro corazón…..por consenrtir el crimen del aborto, la muerte de un inocente…..la ejecución sumarísima de una persona como nosotros…y en plena democracia, dicen.


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salmo 36 para acompañar nuestro caminar aquí, apretados al Señor…

Salmo (36):

1 = Alef. = No te acalores por causa de los malos, no envidies a los que hacen injusticia.

2 Pues aridecen presto como el heno, como la hierba tierna se marchitan.

3 = Bet. = Ten confianza en Yahveh y obra el bien, vive en la tierra y crece en paz,

4 ten tus delicias en Yahveh, y te dará lo que pida tu corazón.

5 = Guimel. = Pon tu suerte en Yahveh, confía en él, que él obrará;

6 hará brillar como la luz tu justicia, y tu derecho igual que el mediodía.

7 = Dálet. = Vive en calma ante Yahveh, espera en él, no te acalores contra el que prospera, contra el hombre que urde intrigas.

8 = He. = Desiste de la cólera y abandona el enojo, no te acalores, que es peor;

9 pues serán extirpados los malvados, mas los que esperan en Yahveh poseerán la tierra.

10 = Vau. = Un poco más, y no hay impío, buscas su lugar y ya no está;

11 mas poseerán la tierra los humildes, y gozarán de inmensa paz.

12 = Zain. = El impío maquina contra el justo, rechinan sus dientes contra él;

13 el Señor de él se ríe, porque ve llegar su día.

14 = Jet. = Desenvainan la espada los impíos, tienden el arco, para abatir al mísero y al pobre, para matar a los rectos de conducta;

15 su espada entrará en su propio corazón, y sus arcos serán rotos.

16 = Tet. = Lo poco del justo vale más que la mucha abundancia del impío;

17 pues los brazos de los impíos serán rotos, mientras que a los justos los sostiene Yahveh.

18 = Yod. = Yahveh conoce los días de los íntegros, su herencia será eterna;

19 no serán confundidos en tiempo de desgracia, en días de penuria gozarán de hartura.

20 = Kaf. = Perecerán, en cambio, los impíos, los enemigos de Yahveh; se esfumarán como el ornato de los prados, en humo se desvanecerán.

21 = Lámed. = Toma el impío prestado y no devuelve, mas el justo es compasivo y da;

22 los que él bendice poseerán la tierra, los que él maldice serán exterminados.

23 = Mem. = De Yahveh penden los pasos del hombre, firmes son y su camino le complace;

24 aunque caiga, no se queda postrado, porque Yahveh la mano le sostiene.

25 = Nun. = Fui joven, ya soy viejo, nunca vi al justo abandonado, ni a su linaje mendigando el pan.

26 En todo tiempo es compasivo y presta, su estirpe vivirá en bendición.

27 = Sámek. = Apártate del mal y obra el bien, tendrás para siempre una morada;

28 porque Yahveh ama lo que es justo y no abandona a sus amigos. = Ain. = Los malvados serán por siempre exterminados, la estirpe de los impíos cercenada;

29 los justos poseerán la tierra, y habitarán en ella para siempre.

30 La boca del justo sabiduría susurra, su lengua habla rectitud;

31 la ley de su Dios está en su corazón, sus pasos no vacilan.

32 Espía el impío al justo, y busca darle muerte;

33 en su mano Yahveh no le abandona, ni deja condenarle al ser juzgado.

34 Espera en Yahveh y guarda su camino, él te exaltará a la herencia de la tierra, el exterminio de los impíos verás.

35 He visto al impío muy arrogante empinarse como un cedro del Líbano;

36 pasé de nuevo y ya no estaba, le busqué y no se le encontró.

37 Observa al perfecto, mira al íntegro: hay descendencia para el hombre de paz;

38 pero los rebeldes serán a una aniquilados, y la posteridad de los impíos extirpada.

39 La salvación de los justos viene de Yahveh, él su refugio en tiempo de angustia;

40 Yahveh los ayuda y los libera, de los impíos él los libra, los salva porque a él se acogen.


Hora Intermedia (Sexta) – Salmodia

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Con tu Palabra, dame vida, Señor.

utilizar salmodia complementaria

Salmo (118),17-24: III

Ant: Ábreme los ojos, Señor, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

Haz bien a tu siervo: viviré

y cumpliré tus palabras;

ábreme los ojos, y contemplaré

las maravillas de tu voluntad;

soy un forastero en la tierra:

no me ocultes tus promesas.

Mi alma se consume, deseando

continuamente tus mandamientos;

reprendes a los soberbios,

malditos los que se apartan de tus mandatos.

Aleja de mí las afrentas y el desprecio,

porque observo tus preceptos;

aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,

tu siervo medita tus leyes;

tus preceptos son mi delicia,

tus decretos son mis consejeros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 24 – I: Oración por toda clase de necesidades

Ant: Haz, Señor, que camine con lealtad.

La esperanza no defrauda (Rm 5,5)

A ti, Señor, levanto mi alma;

Dios mío, en ti confío,

no quede yo defraudado,

que no triunfen de mí mis enemigos;

pues los que esperan en ti no quedan defraudados,

mientras que el fracaso malogra a los traidores.

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas:

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,

y todo el día te estoy esperando.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

no te acuerdes de los pecados

ni de las maldades de mi juventud;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad

para los que guardan su alianza y sus mandatos.

Por el honor de tu nombre, Señor,

perdona mis culpas, que son muchas.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en el principio, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Haz, Señor, que camine con lealtad.

Salmo 24 – II

Ant: Mírame, oh Dios, y líbrame, que estoy solo y afligido.

¿Hay alguien que tema al Señor?

Él le enseñará el camino escogido:

su alma vivirá feliz,

su descendencia poseerá la tierra.

El Señor se confía con sus fieles

y les da a conocer su alianza.

Tengo los ojos puestos en el Señor,

porque él saca mis pies de la red.

Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí,

que estoy solo y afligido.

Ensancha mi corazón oprimido

y sácame de mis tribulaciones.

Mira mis trabajos y mis penas

y perdona todos mis pecados;

mira cuántos son mis enemigos,

que me detestan con odio cruel.

Guarda mi vida y líbrame,

no quede yo defraudado de haber acudido a ti.

La inocencia y la rectitud me protegerán,

porque espero en ti.

Salva, oh Dios, a Israel

de todos sus peligros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

y por los siglos de los siglos. Amén.

Ant: Mírame, oh Dios, y líbrame, que estoy solo y afligido.

01-08-2011
economía y sociedad

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Vida Eterna en Cristo

junio 21, 2012

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9.2 VIDA ETERNA EN CRISTO – El Universo Alaba a D I O S

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 9.2 VIDA ETERNA EN CRISTO

// <![CDATA[
//
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// ]]>Se ha actualizado 14/11/2011 10:23.

 

saludos, Apoyos-Notas

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…pero si así fuera,por cualquier error o circunstancia, informenme, por favor, y enseguida será quitado cualquier material no público.Gracias

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Sitio Web que resume una mirada católica, pero particular, con la finalidad de alabar a Dios en todo tiempo y lugar de su maravillosa Creación.
La Paz del Cordero de Dios con todos.


Con clásica Enlace: http://www.-amadeus-mozart

Benedicto XVI

Especial Papa:…. ... afirmó que…
“el Señor Jesús vino en el pasado, viene en el presente y vendrá en el futuro”.
“Él abraza todas las dimensiones del tiempo, porque ha muerto y resucitado, es “el Vivo” y, compartiendo nuestra precariedad humana, permanece para siempre y nos ofrece la estabilidad misma de Dios -explicó-. Es “carne” como nosotros y “roca” como Dios”.

“Jesucristo no sólo mira a los cristianos, o sólo a los creyentes, sino a todos los hombres, porque Él, que es el centro de la fe, es también el fundamento de la esperanza -aseguró-. Es la esperanza que todo ser humano necesita constantemente”.

Y….en cuaresma-2010 nos enseña:

En la homilía el Papa subrayó que la “certeza” del amor de Dios sostuvo a Cristo durante sus cuarenta días en el desierto de Judea.

“Ese largo tiempo de silencio y ayuno fue para Él un abandonarse completamente al Padre y a su proyecto de amor. (…)

Adentrarse en el desierto (…) significaba exponerse voluntariamente a los asaltos del enemigo, el tentador, (…) y entablar con él una batalla en campo abierto, desafiándolo sin otra arma que la confianza infinita en el amor omnipotente del Padre”.

“Adán fue expulsado del paraíso terrenal, símbolo de la comunión con Dios -dijo el pontífice-; ahora para regresar a esa comunión y por tanto a la vida eterna, hay que atravesar el desierto, la prueba de la fe.

No solos, sino con Jesús, (…) que ha vencido ya el combate contra el espíritu del mal.
Este es el sentido de la Cuaresma, tiempo litúrgico que cada año nos invita a renovar la decisión de seguir a Cristo por el camino de la humildad para participar en su victoria sobre el pecado y la muerte”………..

Enlaza:

LPD>>—- confirmación

———-

En el 2008, dijo el Papa, en la eucaristía por los cardenales y obispos fallecidos en los últimos doce meses.

 

 

Dios es la verdadera sabiduría que no envejece, … es la felicidad a que aspira en profundidad el corazón de todo hombre. Esta verdad, encuentra cumplimiento en la existencia y en la enseñanza de Jesús. —-

Frente a la muerte pierde interés todo motivo de orgullo humano y resalta en cambio lo que vale en serio.

Todo acaba, todos en este mundo estamos de paso.

Solo Dios tiene vida en sí mismo, es la vida.

La nuestra es una vida participada, dada “ab alio”, por eso un hombre

puede llegar a la vida eterna solo a causa de la relación

particular que el Creador le ha dado consigo.


Pero Dios, viendo el alejamiento del hombre de sí, ha dado un paso más, —- Él, Cristo,

“ha dado su vida por nosotros” (1 Jn 3, 16).

De esta forma conocemos a Dios como Él nos conoce; de esta

forma moramos en Él como Él ha querido morar en

nosotros, y pasamos de la muerte a la vida (cfr 1 Jn

3,14)

como Jesucristo, que ha vencido a la muerte con

su resurrección, gracias a la potencia gloriosa del amor

del Padre celestial.

 

 



Colaboradores autorizados:
joseyamanda
istomon
maríatodolímoncho/

-Hola Jose y Amanda:
¡Hola als “saláos” :
Aarón,
Jeremías,
José,

Jesús,

Pablo

Davitín!

y Amandita

¡Hola Isaías y Ana:
¡Hola a les guapes :
Sra. Eva,
Dª. Irene
el preÇiós de la “sonrisa de Dios”:
¡Isaac!

y

Dª. GRACIA

Hola Josep y María:
Hola a la bonica :
Bethlehem,
María Asunción
e Inmaculada


…………………………………..

Hola a todos los lectores.
Contacto: meloni58@hotmail.es y






Deberes:hoy recomendado...>>enlace católico:




Para rezar con
La Palabra hoy: Para rezar con
el Salmo: 63

Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento,

protege mi vida del terrible enemigo;

escóndeme de la conjura de los perversos

y del motín de los malhechores:

afilan sus lenguas como espadas

y disparan como flechas palabras venenosas,

para herir a escondidas al inocente,

para herirlo por sorpresa y sin riesgo.

Se animan al delito,

calculan como esconder trampas,

y dicen: «¿quién lo descubrirá?»

Inventan maldades y ocultan sus invenciones,

porque su mente y su corazón no tienen fondo.

Pero Dios los acribilla a flechazos,

por sorpresa los cubre de heridas;

su misma lengua los lleva a la ruina,

y los que lo ven menean la cabeza.

Todo el mundo se atemoriza,

proclama la obra de Dios

y medita sus acciones.

 

El justo se alegra con el Señor,

se refugia en Él,
y se felicitan los rectos de corazón.


——Alimento de Vida——
El que tenga sed, y quiera, que venga a beber
el agua viva (Ap 22,17)
EL QUE COME MI CARNE Y BEBE MI SANGRE
TIENE VIDA ETERNA,

Y YO LO RESUCITARÉ EN EL
ULTIMO DÍA.




Análisis >>

El Universo se expande>>>

Recomendaciones

Google traduce.

…. Y, finalmente, veían resucitar los muertos. ………

…ved aquí cómo a aquellos tres prodigios
increíbles podemos añadir otros
infinitos increíbles….


-Volvamos a escuchar la primera antífona de esta

«Anunciad a todos los pueblos:

Dios viene, nuestro Salvador»
. …la liturgia invita a la Iglesia a renovar su anuncio a todos los pueblos y lo resume en dos palabras:
..Detengámonos un momento a reflexionar: no usa el pasado–Dios ha venido– ni el futuro, –Dios vendrá–, sino el presente:«Dios viene».
Si prestamos atención, se trata de un presente continuo, es decir, de una acción que siempre tiene lugar: está ocurriendo, ocurre ahora y ocurrirá una vez más
En cualquier momento,

«Dios viene»
(BeneXVI)

Cita fija:…, …………

..la igualdad no puede ir contra la libertad religiosa.>>>

De Interés:

Benedicto XVI explicó que «la fiesta de Navidad
asumió una forma definida en el siglo IV, cuando tomó
el sitio de la fiesta romana del Sol Invictus,
el sol invencible; se puso así en evidencia que
el nacimiento de Cristo es la victoria
de la verdadera luz sobre las tinieblas
del mal y del pecado».

Ver>>>>>>>>>>>ARRIBA

..

Lo Precioso:(Cristiano)
Pero como nada humano es realizable sin la

libertad personal, no se trata simplemente de

un nombre impuesto:

es un nombre dado (donado) que, a la vez,

ha de llegar a ser expresión

de la identidad que hayamos realizado,

tratando de vivir la verdad de

nuestra existencia- …… >>leer todo en:

Benedicto XVI: Justicia: “dare cuique suum”

(De Civitate Dei, XIX, 21)

Me detengo, en primer lugar, en el significado

de la palabra “justicia”,que en el lenguaje común

implica “dar a cada uno lo suyo” –

“dare cuique suum”, según la famosa expresión

de Ulpiano, un jurista romano del siglo III.

….

Para gozar de una existencia en plenitud, necesita

algo más íntimo que se le puede conceder sólo

gratuitamente:podríamos decir que el hombre vive

del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen

y semejanza, puede comunicarle.

Los bienes materiales ciertamente son útiles y

necesarios (es más, Jesús mismo se preocupó
de curar a los enfermos,
de dar de comer a la multitud que lo seguía y
sin duda condena la indiferencia que también hoy
provoca la muerte de centenares

de millones de seres humanos por falta

de alimentos, de agua y de medicinas)

..pero la justicia “distributiva”no proporciona

al ser humanotodo “lo suyo” que le corresponde.

Este, además del pan y más que el pan,

necesita a Dios.

Observa san Agustín:

si “la justicia es la virtud que distribuye a

cada uno lo suyo…no es justicia humana la
que aparta al hombre del

verdadero Dios”


Dios prepara casa a los desvalidos,

libera a los cautivos y los enriquece.

El Salmo hoy: Salmo 9 B-II

Ant: Tú, Señor, ves las penas y los trabajos.

Levántate, Señor, extiende tu mano,

no te olvides de los humildes;

¿por qué ha de despreciar a Dios el malvado,

pensando que no le pedirá cuentas?

Pero tú ves las penas y los trabajos,

tú miras y los tomas en tus manos.

A ti se encomienda el pobre,

tú socorres al huérfano.

Rómpele el brazo al malvado,

pídele cuentas de su maldad, y que desaparezca.

El Señor reinará eternamente

y los gentiles desaparecerán de su tierra.

Señor, tú escuchas los deseos de los humildes,

les prestas oído y los animas;

tú defiendes al huérfano y al desvalido:

que el hombre hecho de tierra

no vuelva a sembrar su terror.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre

y por los siglos de los siglos. Amén.


Universo.ayudas o embrollos?

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….¿Es la gravedad una manifestación pura de la geometría de la forma en que la concibió Einstein, o tenemos que considerar otros elementos como componentes escalares o más dimensiones?>>>

> >>>http://www.letraslibres.

Google traduce

Filosófico..interesante:
coloquial:
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Vídeo+

Fijo:-

Alabaré al Señor mientras viva.

—El Señor liberta a los cautivos,

el Señor abre los ojos al ciego,

el Señor endereza a los que ya se doblan,

el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,

sustenta al huérfano y a la viuda

y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,

tu Dios, Sión, de edad en edad.

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Desde que empezó hace

9.2 VIDA ETERNA EN CRISTO

<<<ATRÁS

sigue>>>

Esta es la Vida eterna:

¡¡Que te conozcan a ti

Padre

y al que tu enviaste:

Jesucristo Nuestro Señor!!


-Ni me conocéis a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. (Jn8)


Pero antes, San Fulgencionos ilumina el camino hacia la resurrección así:

….Tratado sobre el perdón de los pecados, libro 2,11,2-12,1. 3-4

La retribución de la transformación futura se promete
a los que en la vida presente realicen la transformación del mal al bien.

La primera transformación gratuita consiste en la justificación, que es una resurrección espiritual, don divino que es una incoación de la transformación perfecta que tendrá lugar en la resurrección de los cuerpos de los justificados, cuya gloria será entonces perfecta, inmutable y para siempre. Esta gloria inmutable y eterna es, en efecto, el objetivo al que tienden, primero, la gracia de la justificación y, después, la transformación gloriosa.

En esta vida somos transformados por la primera resurrección, que es la iluminación destinada a la conversión; por ella, pasamos de la muerte a la vida, del pecado a la justicia, de la incredulidad a la fe, de las malas acciones a una conducta santa. Sobre los que así obran no tiene poder alguno la segunda muerte. De ellos, dice el Apocalipsis: Dichoso aquel a quien le toca en suerte la primera resurrección, sobre ellos la segunda muerte no tiene poder. Y leemos en el mismo libro: El que salga vencedor no será víctima de la muerte segunda. Así como hay una primera resurrección, que consiste en la conversión del corazón, así hay también una segunda muerte, que consiste en el castigo eterno.

Que se apresure, pues, a tomar parte ahora en la primera resurrección el que no quiera ser condenado con el castigo eterno de la segunda muerte. Los que en la vida presente, transformados por el temor de Dios, pasan de mala a buena conducta pasan de la muerte a la vida, y más tarde serán transformados de su humilde condición a una condición gloriosa.


http://youtube.com/watch?v=O3yR2-MSJdo


La

Casa del Padre,

Nuestra Casa en el

Corazón De Dios.

LLEVÁME AL

CIELO:http://www.Imp3-V1.1.html

 

En La

Iglesia y con La

Palabra de Dios

 

 

1- Dice el Papa Benedicto XVI:

 

«Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo» (Ef 1, 3). Estas

palabras de san Pablo nos introducen muy bien en la gran novedad del

conocimiento del Padre, tal como se desprende del Nuevo Testamento.

Aquí Dios se muestra con su rostro trinitario.

Su paternidad

ya no se limita a indicar la relación con las criaturas, sino que expresa la

relación fundamental que caracteriza su vida íntima; ya no es un rasgo genérico

de Dios, sino una propiedad de la primera Persona en Dios.

Efectivamente, en su misterio trinitario, Dios es padre por esencia,

padre desde siempre, en cuanto que desde la eternidad engendra al Verbo

consubstancial con él y unido a él en el Espíritu Santo, «que procede del Padre

y del Hijo».

Con su encarnación redentora, el Verbo se

hace solidario

con nosotros precisamente para introducirnos

en esa vida filial

que él posee desde la eternidad.

«A todos los que lo

acogieron —dice el evangelista san Juan— les dio poder para llegar a ser hijos

de Dios» (Jn 1,12)


San Pablo nos da algunos detalles de la resurrección y venida de Cristo.

No sabe bien el momento ni cuando exactamente, pero pronto y así:

1 Tesalonicenses 4

1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús a que viváis como conviene que viváis para agradar a Dios, según aprendisteis de nosotros, y a que progreséis más.2 Sabéis, en efecto, las instrucciones que os dimos de parte del Señor Jesús.

3 Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; que os alejéis de la fornicación,4 que cada uno de vosotros sepa poseer su cuerpo con santidad y honor,5 y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios.

6 Que nadie falte a su hermano ni se aproveche de él en este punto, pues el Señor se vengará de todo esto, como os lo dijimos ya y lo atestiguamos,7 pues no nos llamó Dios a la impureza, sino a la santidad.

8 Así pues, el que esto deprecia, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os hace don de su Espíritu Santo.

9 En cuanto al amor mutuo, no necesitáis que os escriba, ya que vosotros habéis sido instruidos por Dios para amaros mutuamente.

10 Y lo practicáis bien con los hermanos de toda Macedonia. Pero os exhortamos,hermanos, a que continuéis practicándolo más y más,

11 y a que ambicionéis vivir en tranquilidad, ocupándoos en vuestros asuntos, y trabajando con vuestras manos, como os lo tenemos ordenado,12 a fin de que viváis dignamente ante los de fuera, y no necesitéis de nadie.

13 Hermanos, no queremos que estéis en la ignorancia respecto de los muertos, para que no os entristezcáis como los demás, que no tienen esperanza.

14 Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús.

15 Os decimos eso como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron.

16 El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar.

17 Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.

18 Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

 

Y leemos en 1 Tesalonicenses 5

1 En lo que se refiere al tiempo y al momento, hermanos, no tenéis necesidad que os escriba.

2 Vosotros mismos sabéis perfectamente que el Día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche.

3 Cuando digan: “Paz y seguridad”, entonces mismo, de repente, vendrá sobre ellos la ruina, como los dolores de

parto a la que está encinta; y no escaparán.

4 Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese Día os sorprenda como ladrón,5 pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas.6 Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.8 Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios; revistamos la coraza de la fe y de la caridad, con el yelmo de la esperanza de salvación.

9 Dios no nos ha destinado para la cólera, sino para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo,

10 que murió por nosotros, para que,

velando o durmiendo,

vivamos juntos con él.

 


…………..y

hablando del cielo:

..…dice el

Papa…………….

 

 

2.

En el lenguaje bíblico el «cielo», cuando va unido a la «tierra», indica una

parte del universo. A propósito de la creación, la Escritura dice: «En un

principio creo Dios el cielo y la tierra» (Gn 1, 1).

En sentido metafórico, el cielo se entiende como morada de Dios, que en eso se

distingue de los hombres (cf. Sal, 104, 2 s; 115, 16; Is 66, l). Dios, desde lo alto

del cielo, ve y juzga (cf. Sal 113, 4-9) y baja cuando se le invoca (cf. Sal

18, 7. 10; 144, 5).

Sin embargo, la metáfora bíblica da a entender que Dios ni

se identifica con el cielo ni puede ser encerrado en el cielo (cf. 1R 8, 27); y

eso es verdad, a pesar de que en algunos pasajes del primer libro de los

Macabeos «el cielo» es simplemente un nombre de Dios (cf. 1M 3, 18. 19. 50. 60;

4, 24. 55).

 

 

A la representación del cielo como morada trascendente del Dios vivo, se añade

la de lugar al que también los creyentes pueden, por gracia, subir, como

muestran en el Antiguo Testamento las historias de Enoc (cf. Gn 5, 24) y Elías

(cf. 2R 2, 11).

Así, el cielo resulta figura de la vida en Dios. En este

sentido, Jesús habla de «recompensa en los cielos» (Mt 5, 12) y exhorta a

«amontonar tesoros en el cielo» (Mt 6, 20; cf. 19, 21).

3.

El Nuevo Testamento profundiza la idea del cielo también en relación con el

misterio de Cristo. Para indicar qué el sacrificio del Redentor asume valor

perfecto y definitivo, la carta a los Hebreos afirma que Jesús «penetró los

cielos» (Hb 4, 14) y «no penetró en un santuario hecho por mano de hombre, en

una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo» (Hb 9, 24).

Luego, los

creyentes, en cuanto amados de modo especial por el Padre,

son resucitados con

Cristo y hechos ciudadanos del cielo.

Vale

la pena escuchar lo que a este respecto nos dice el apóstol Pablo en un texto

de gran intensidad:

«Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos

amó, estando muertos a causa de nuestros pecados, nos vivificó juntamente con

Cristo —por gracia habéis sido salvados— y con él nos resucitó y nos hizo

sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros

la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en

Cristo Jesús» (Ef 2, 4-7).

Las criaturas experimentan la paternidad de Dios,

rico en misericordia, a través del amor del Hijo de Dios, crucificado y

resucitado, el cual, como Señor, está sentado en los cielos a la derecha del

Padre.

 

4. Así pues, la participación en la completa intimidad con el Padre, después

del recorrido de nuestra vida terrena, pasa por la inserción en el misterio

pascual de Cristo.

San Pablo subraya con una imagen espacial muy intensa este

caminar nuestro hacia Cristo en los cielos al final de los tiempos: «Después

nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes,

junto con ellos (los muertos resucitados), al encuentro del Señor en los aires.

Y así estaremos siempre con el Señor.

Consolados, pues, mutuamente con estas

palabras» (1Ts 4, 17-18).

En el marco de la Revelación sabemos que el «cielo» o la «bienaventuranza» en

la que nos encontraremos no es una abstracción, ni tampoco un lugar físico

entre las nubes, sino una relación viva y personal con la santísima Trinidad.

Es el encuentro con el Padre, que se realiza en Cristo resucitado gracias a la

comunión del Espíritu Santo.

Es preciso mantener siempre cierta sobriedad al describir estas realidades

últimas, ya que su representación resulta siempre inadecuada. Hoy el lenguaje

personalista logra reflejar de una forma menos impropia la situación de

felicidad y paz en que nos situará la comunión definitiva con Dios.

El

Catecismo de la Iglesia católica sintetiza la enseñanza eclesial sobre esta

verdad afirmando que, «por su muerte y su resurrección, Jesucristo nos ha

abierto» el cielo.

La vida de los bienaventurados consiste en la plena posesión

de los frutos de la redención realizada por Cristo, que asocia a su

glorificación celestial a quienes han creído en él y han permanecido fieles a

su voluntad.

El cielo es la comunidad bienaventurada de todos

los que están perfectamente incorporados a él» (n. 1026).

Pero es necesaria aquí nuestra valiente necesidad de “confesar” a

Cristo delante de los hombres, como hermosamente citaba el Papa en otro

discurso:—-……….

…Por otra parte, desde la perspectiva de los evangelios, la

intimidad y la plenitud que tiene por ser «hijo» de ninguna manera se ven

perjudicadas por este desconocimiento. Al contrario, precisamente por haberse

hecho solidario con nosotros es decisivo para nosotros ante el Padre:

«A todo el que me confesare

delante de los hombres, yo

también le

confesaré delante

de mi Padre, que está en los

cielos; pero a todo el que

me

negare delante de los

hombres, yo le negaré también

delante de mi

Padre,

que está en los cielos»

(Mt 10, 32-33).

 

Así, pues:

Confesar a Jesús delante de los hombres es indispensable para que él nos

confiese delante del Padre.

En otras palabras, nuestra relación filial con el

Padre celestial depende de nuestra valiente fidelidad a Jesús, Hijo predilecto.

(Papa Bndto.XVI)


.....y recuerda, … todo lo dicho……será con persecución y

sufrimiento

como nos lo recuerda San Agustín:

“si quieres ser cristiano

prepárate a sufrir persecuciónes”…..porque Dios castiga y corrige a sus

hijos predilectos…….si, pues, renuncias a la corrección y al sufrimiento,

renuncias, también, a ser “Predilecto del Señor”…………..

Mas eso no quiere decir que seamos abandonados…...”pues no

permitirá Dios que la tentación supere tus fuerzas”…….

Dice, también, San Pablo....

“en todo esto vencemos por Aquel que nos amó”……..

sí, somos derribados, mas no aniquilados.

y con los sufrimientos viene también su socorro y compañía.

No es más el discípulo que el Maestro…………..

………..pero si

sufrimos con Él reinaremos con Él.

 

Porque

así lo dice de Jesús Marcos en su evangelio:

 

Jesús empezó a sentir terror y pavor…..y sudaba gotas de

sangre…….

mas al fin un ángel le confortaba.

Como está escrito en los salmos de muchas maneras….

“Cuando el pobre

grita, clamando a Dios auxilio,

el Señor lo oye y le libra de todas sus

angustias……

……………..pues

no permitirá el Señor que el justo caiga abandonado.

 

http://www.camino-enloocultodetutienda


 

V. El agua que yo les daré se convertirá dentro de ellos

en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.

R/.Y habrá vida donde quiera que llegue la corriente.

 

 


De otra parte los padres de la Iglesia comentan:

Orígenes explicaba así la

resurrección:

Porque llegará ciertamente un tercer día, y en él nace un cielo nuevo y una tierra nueva, cuando estos huesos, decir, la casa toda de Israel, resucitarán en aquel solemne y gran domingo en el que la muerte será definitivamente aniquilada.

Por ello, podemos afirmar que la resurrección de Cristo, que pone fin a su cruz y a su muerte, contiene y encierra ya en sí la resurrección de todos los que formamos el cuerpo de Cristo. Pues, de la misma forma que el cuerpo visible de Cristo, después de crucificado y sepultado, resucitó, así también acontecerá con el cuerpo total de Cristo formado por todos sus santos: crucificado y muerto con Cristo, resucitará también como él.

Cada uno de los santos dice, pues, como Pablo: Lo que es a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.

Por ello, de cada uno de los cristianos puede no sólo afirmarse que ha sido crucificado con Cristo para el mundo, sino también que con Cristo ha sido sepultado, pues, si por nuestro bautismo fuimos sepultados con Cristo, como dice san Pablo, con él también resucitaremos, añade, como para insinuarnos ya las arras de nuestra futura resurrección.

R/. Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Glorificad a Dios con vuestro cuerpo.

V/. No os volváis inmundos: sed santos, porque yo soy santo.
R/. Glorificad a Dios con vuestro cuerpo.

 

 

San Hilario lo expresa así:

San Hilario :Tratado sobre los salmos 64,14-15
La acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales. No hay duda de qué acequia se trata, pues dice el salmista: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios.
Y el mismo Señor dice en los evangelios: El que beba del agua que yo le daré, de sus entrañas manarán torrentes de agua viva, que salta hasta la vida eterna. Y en otro lugar: El que cree en mí, como dice la Escritura, de sus entrañas manarán torrentes de agua viva. Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él.

Así, pues, esta acequia está llena del agua de Dios. Pues, efectivamente, nos hallamos inundados por los dones del Espíritu Santo, y la corriente que rebosa del agua de Dios se derrama sobre nosotros desde aquella fuente de vida.

También encontramos ya preparado nuestro alimento.
¿Y de qué alimento se trata? De aquel mediante el cual nos preparamos para la unión con Dios, ya que, mediante la comunión eucarística de su santo cuerpo, tendremos, más adelante, acceso a la unión con su cuerpo santo.
Y es lo que el salmo que comentamos da a entender, cuando dice: Preparas los trigales; porque este alimento ahora nos salva y nos dispone además para la eternidad.
A nosotros, los renacidos por el sacramento del bautismo, se nos concede un gran gozo, ya que experimentamos en nuestro interior las primicias del Espíritu Santo, cuando penetra en nosotros la inteligencia de los misterios, el conocimiento de la profecía, la palabra de sabiduría, la firmeza de la esperanza, los carismas medicinales y el dominio sobre los demonios sometidos.
Estos dones nos penetran como llovizna y, recibidos, proliferan en multiplicidad de frutos.

caminaré en presencia del Señor

R/. Se nutren de lo sabroso de tu casa, Señor, les das a beber del torrente de tus delicias,
porque en ti está la fuente viva,
y tu luz nos hace ver la luz.
Cristo, pues, nos ha enseñado y la Iglesia lo predica, no para agradar a los hombres sino a Dios:
Esta es la Vida eterna:
Que te conozcan a ti Padre
y al que tu enviaste:
Jesucristo Nuestro Señor!!
También Nuestra Madre, la Virgen María, fue subida al cielo.
Y nosotros lo ansiamos:

Estoy agotado de gritar,

tengo ronca la garganta;

se me nublan los ojos

de tanto aguardar a mi Dios.(Sl 68)

y Cristo, para confirmarlo a sus discípulos, y en ellos a todos nosotros:
“se transfiguró delante de ellos”

——

 

Dios mío, tú conoces mi ignorancia,

no se te ocultan mis delitos.

Que por mi causa no queden defraudados

los que esperan en ti, Señor de los ejércitos.(Sl 68)

 

 

 

Así, pues…………….Todo cuanto existe, cuanto hemos dicho hasta aquí, toda la cultura,

la civilización humana, el arte, la belleza…..., LA FELICIDAD, EL TRABAJO, EL AMOR, la

amistad, el buen hacer y el mal hacer……y toda la creación entera ..

CARECEN DE SENTIDO sin la ETERNIDAD, SIN LA VIDA ETERNA.

veamos

.. si la nada, nada es y si ni siquiera existe–…¿cómo la nada podrá tragarse o aniquilar al ser, a lo que existe? Por tanto hemos de decir que la Realidad se impone.
Sí, pero se impone también la corrupción a la que fue sometida la creación entera……(todo hombre es como flor se seca…..la apariencia de este mundo pasa….se enrollarán los cielos como una tienda……se gastan como un vestido..)——–
es verdad,

…pero con la esperanza de verse liberada cuando se manifiesten los hijos de Dios.
Pues los hijos de Dios son Libres, los ha liberado el Hijo que tiene poder para darles la libertad.
¡Para ser libres nos liberó Cristo!
Él nos liberado de la corrupción de la muerte………..
Allí donde está el Espíritu está la libertad, pues Dios es Espíritu.
(S.Pablo)

¡El SER, el existir algo,…. reclama la eternidad,.………. …como así también la libertad,

componente previo de la justicia,….reclama el infierno!

¿Cómo ser si no es para siempre? ¿Cómo libre si no hay posibilidad real de elegir?

¿?


La justicia no se aplica a los animales, seres sin libertad, ni a las plantas…..ni a la luna o las galaxias……….
….Sólo se aplica a personas libres, dotados de libre albedrío para poder elegir el bien
y rechazar el mal que se les presenta.
Sólo el Ser, que tiene la existencia en sí mismo y el poder de darla, podría “aniquilar” algo de lo que fue hecho y existe; de la misma manera que lo llamó a la existencia puede llevarlo al aniquilamiento.
Mas si es Dios el que ha dicho: <Vio Dios que todo era bueno>
y …”Las criaturas no tienen veneno de muerte, todo lo creaste para que subsistiera”;
¿Cómo va a querer destruirlo?
Tiene todo el poder para transformarlo, porque así lo decidió en su plan de salvación.
“Todo lo hago nuevo, es un hecho. “
La ciencia dice desajustadamente: la materia ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma.
Algunos científicos afirman que en el periodo previo a la inflación “mucha materia y antimateria se aniquilaron
mutuamente, prevaleciendo un poco más de alguna de ellas”. ¿¿??
¿Cómo fue posible si la materia ni se crea ni se destruye?
Sería ya hora de ajustar el dicho así: La materia creada no se aniquila, tan solo se transforma, ….si es que podemos probar con “total certeza que no se destruye”. ¿Se pierde o no información?
Mas, también, es notorio que el mundo se gasta como un vestido, parece que la polilla lo vaya royendo…….pero eso no es aniquilarlo.
La muerte es corrupción……..por el pecado entró la muerte en el mundo.
Mas Cristo venció la muerte muriendo en la Cruz voluntariamente aceptada, -sufriendo aprendió a obedecer hasta la muerte y muerte de Cruz-.

Por eso Dios lo Resucitó y lo exaltó y le dio el nombre más grande que existe.

«El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.»

(Jn 12, 25)…
guarda, pues, tu vida.
tomado de ramillete espiritual. >>
Lam 3ss…
Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello, y estoy abatido.
Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien, se renuevan cada mañana: ¡qué grande es tu fidelidad!
El Señor es mi lote, me digo, y espero en él. El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor; le irá bien al hombre si carga con el yugo desde joven.
Que se esté solo y callado cuando la desgracia descarga sobre él; que pegue la boca al polvo, quizá quede esperanza; que entregue la mejilla al que lo hiere y se sacie de oprobios.
Porque el Señor no rechaza para siempre; aunque aflige, se compadece con gran misericordia, porque no goza afligiendo o apenando a los hombres.

R/. Los que me odian sin razón me han dado caza,

y pienso: «Estoy perdido.»

Oíste mi voz, Señor, y me dijiste: «No temas.»

 

 

Te encargaste de defender mi causa y de salvar mi vida.

Nos has creado Señor para tí, exclamará San Agustín……………

 

 

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Otros Docs……

abril 25, 2012
sigue>>>Doc-1

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DOCUMENTOS-y-
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Recoge algunos de los 
documentos originales 
elaborados 
por 
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 …así como algunos 
comentarios
 a otras publicaciones, 
aunque sin ningún 
orden cronológico.




                                                                                                                                    




<<ir a la Palmera alaba a Dios

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interesantes>>>>

Los Mandamiento…

marzo 13, 2012

Los Mandamientos

sigue sencillo 2>>
                                                                                                        No matarás es el 5º Mdto.


En mí está toda gracia 

de camino y de verdad, 

en mí toda esperanza 

de vida y de virtud.      

(Eclo. 24)



El salmo 19 (18) hace este Elogio de la Ley de Dios:

Sal.19:
            
8 La ley del Señor es perfecta, 


reconforta el alma; 
el testimonio del Señor es verdadero, 
da sabiduría al simple. 
19:9 Los preceptos del Señor son rectos, 
alegran el corazón; 
los mandamientos del Señor son claros, 
iluminan los ojos. 
19:10 La palabra del Señor es pura, 
permanece para siempre; 
los juicios del Señor son la verdad, 
enteramente justos. 
19:11 Son más atrayentes que el oro, 
que el oro más fino; 
más dulces que la miel, 
más que el jugo del panal.,,,,,,,,,,,………………………….,,,,,,,,,,,

 

                                                                                                                 

 
LOS 10 MANDAMIENTOS 
DE LA LEY DE DIOS 
El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.

El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.

El tercero, santificarás las fiestas.

El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.

El quinto, no matarás.

El sexto, no cometerás actos impuros.

El séptimono hurtarás.

El octavo, no dirás falso testimonio ni mentiras.

El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.

El décimo, no codiciarás los bienes ajenos. 

Estos diez mandamientos se resumen en dos:
Amarás a Dios sobre todas las cosas
y al prójimo como a ti mismo.-– 

                                                                                    
Pero el Catecismo de la Iglesia Católica, por encima de otros textos cristianoses el que mejor explica, con muchísima más claridad, precisión y  belleza, los DIEZ MANDAMIENTOS, ………LA LEY DE DIOS.

Puedes buscarlo y comprobar su extraordinaria hermosura en esta dirección de direcciones en Internet: >>>>


                                                                                                                                         
Por ejemplo dice CIC:
El Decálogo en la Sagrada Escritura

2056 La palabra “Decálogo” significa literalmente “diez palabras” (Ex 34, 28 ; Dt 4, 13; 10, 4). Estas “diez palabras” Dios las reveló a su pueblo en la montaña santa. Las escribió “con su Dedo” (Ex 31, 18), a diferencia de los otros preceptos escritos por Moisés (cf Dt 31, 9.24). Constituyen palabras de Dios en un sentido eminente. Son transmitidas en los libros del Éxodo (cf Ex 20, 1-17) y del Deuteronomio (cf Dt 5, 6-22). Ya en el Antiguo Testamento, los libros santos hablan de las “diez palabras” (cf por ejemplo, Os 4, 2; Jr 7, 9; Ez 18, 5-9); pero su pleno sentido será revelado en la nueva Alianza en Jesucristo.

2057 El Decálogo se comprende ante todo cuando se lee en el con texto del Éxodo, que es el gran acontecimiento liberador de Dios en el centro de la antigua Alianza. Las “diez palabras”, bien sean formula das como preceptos negativos, prohibiciones, o bien como mandamientos positivos (como “honra a tu padre y a tu madre”), indican las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado. El Decálogo es un camino de vida:

«Si […] amas a tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, sus preceptos y sus normas, vivirás y te multiplicarás» (Dt 30, 16).

Esta fuerza liberadora del Decálogo aparece, por ejemplo, en el mandamiento del descanso del sábado, destinado también a los extranjeros y a los esclavos:

«Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y de que tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y con tenso brazo» (Dt 5, 15).

2058 Las “diez palabras” resumen y proclaman la ley de Dios: “Estas palabras dijo el Señor a toda vuestra asamblea, en la montaña, de en medio del fuego, la nube y la densa niebla, con voz potente, y nada más añadió. Luego las escribió en dos tablas de piedra y me las entregó a mí” (Dt 5, 22). Por eso estas dos tablas son llamadas “el Testimonio” (Ex 25, 169, pues contienen las cláusulas de la Alianza establecida entre Dios y su pueblo. Estas “tablas del Testimonio” (Ex 31, 18; 32, 15; 34, 29) se debían depositar en el “arca” (Ex 25, 16; 40, 1-2).


2067 Los diez mandamientos enuncian las exigencias del amor de Dios y del prójimo. Los tres primeros se refieren más al amor de Dios y los otros siete más al amor del prójimo.

«Como la caridad comprende dos preceptos de los que, según dice el Señor, penden la ley y los profetas […], así los diez preceptos se dividen en dos tablas: tres están escritos en una tabla y siete en la otra» (San Agustín, Sermo 33, 2, 2).

2068 El Concilio de Trento enseña que los diez mandamientos obligan a los cristianos y que el hombre justificado está también obligado a observarlos (cf DS 1569-1670). Y el Concilio Vaticano II afirma que: “Los obispos, como sucesores de los Apóstoles, reciben del Señor […] la misión de enseñar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos, consigan la salvación” (LG24).


… dice CIC:
La obligación del Decálogo

2072 Los diez mandamientos, por expresar los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su prójimo, revelan en su contenido primordial obligaciones graves. Son básicamente inmutables y su obligación vale siempre y en todas partes. Nadie podría dispensar de ellos. 

Los diez mandamientos están grabados por Dios en el corazón del ser humano.




                                                                                                                                                                                                                       

Ahora, nada puede compararse a la Palabra de Dios, por eso .. ..

…parte del salmo (118), 
si bien todo él  es un elogio monumental y lleno de Amor a la Ley de Dios>>
 
 

119:1 Felices los que van por un camino intachable, 
los que siguen la ley del Señor, 
119:2 Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón,
119:3 los que van por sus caminos, 
sin hacer ningún mal. 
119:4 Tú promulgaste tus mandamientos
para que se cumplieran íntegramente. 
119:5 ¡Ojalá yo me mantenga firme 
en la observancia de tus preceptos! 
119:6 Así no sentiré vergüenza, 
al considerar tus mandamientos. 
119:7 Te alabaré con un corazón recto, 
cuando aprenda tus justas decisiones. 
119:8 Quiero cumplir fielmente tus preceptos: 
no me abandones del todo. …….
 
————— 



Y ESTOS SON LOS 5 MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA 

El primero, oír Misa entera todos los domingos y fiestas de precepto.
El segundo, confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar.
El tercero, comulgar al menos por Pascua de Resurrección.
El cuarto, ayunar y no comer carne cuando lo mande la Santa Madre Iglesia.
El quinto, ayudar a la Iglesia en sus necesidades. 

                                                                                                                                                                                                     


Pero Cristo es la Plenitud, el Evangelio el manantial de agua fresca que apaga la Sed del Hombre…….llenándole del Espíritu Santo….
       
    …es por eso que cito esta hermosura de textos del catecismo:
 
  El Evangelio conduce así la Ley a su plenitud mediante la imitación de la perfección del Padre celestial, mediante el perdón de los 
enemigos y la oración por los perseguidores, según el modelo de la generosidad divina (cf Mt 5, 44).


……1969 La Ley nueva practica los actos de la religión: la limosna, la oración y el ayuno, ordenándolos al ‘Padre que ve en lo secreto’, por oposición al deseo ‘de ser visto por los hombres’ (cf Mt 6, 1-6; 16-18). 

Su oración es el Padre Nuestro (Mt 6, 9-13).

 
……...La Ley nueva es llamada ley de amor, porque hace obrar por el amor que infunde el Espíritu Santo más que por el temor; ley de gracia, porque confiere la fuerza de la gracia para obrar mediante la fe y los sacramentos; ley de libertad (cf St 1, 25; 2, 12), porque nos libera de las observancias rituales y jurídicas de la Ley antigua, nos inclina a obrar espontáneamente bajo el impulso de la caridad y nos hace pasar de la condición del siervo ‘que ignora lo que hace su señor’, a la de amigo de Cristo, ‘porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer’ (Jn 15, 15), o también a la condición de hijo heredero (cf Ga 4, 1-7.21-31; Rm 8, 15)…
.


                                                                                                                                                                                               

—————-El Primer mandamiento significa que Amar a Dios no es, precisamente, sentir cariño sensible hacia Él. Sino que Amar a Dios es obedecerle, cumplir su voluntad. No hacer mal a nadie. Hacer bien a todo el mundo. Una prueba de amor a Dios sobre todas las cosas es guardar sus mandamientos por encima de todo . 

San Juan dice : «En esto consiste el amor Dios, en guardar sus mandamientos». Este mandamiento también nos obliga a creer en todas las verdades de fe; a esperar en Dios, confiando que nos dará las gracias necesarias para alcanzar la vida eterna; a adorarle solamente a Él, darle el culto debido y reverenciarle con el cuerpo y con el alma. Este mandamiento nos manda adorar a Dios .

 

El Segundo mandamiento significa que queda prohibido todo uso inconveniente del nombre de Dios. El que jura con mentira peca gravemente, si advierte que jura y sabe que miente. Poner a Dios por testigo de una falsedad es injuriarle gravemente.

Jurar sin justicia es jurar hacer algo malo o que sea en perjuicio del prójimo.


El Tercer Mandamiento significa que Santificar las fiestas es oír Misa entera los domingos y fiestas de guardar y no trabajar sin verdadera necesidad .El día más grande del año es el domingo de la Resurrección del Señor. Todos los domingos son una conmemoración de este gran día de Pascua. En el Antiguo Testamento el día de fiesta era el sábado. Pero los Apóstoles lo trasladaron al domingo porque en este día resucitó Nuestro Señor.


El Cuarto mandamiento significa que Honrar a los padres es obedecer, si se vive bajo su potestad, sus mandatos; mientras no manden lo que es pecado, pues «es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres»(). También asistirlos en sus necesidades y reverenciarlos con amor. «Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor». En algunas traducciones del Evangelio hay una frase que puede entenderse mal. Dice Jesucristo: «El que no odia a sus padres no es digno de Mí»(). Hay que tener en cuenta que la palabra «odiar» en hebreo no tiene el mismo sentido que en castellano. En hebreo significa «tener en menos». Por lo tanto el sentido de la frase es:«El que antepone sus padres a Mí, no es digno de Mí».


El Quinto mandamiento significa que ordena no hacer daño a la propia vida o a la de otros con palabras, obras o deseos (odio); es decir, querer bien a todos y perdonar a nuestros enemigos. Quien niega el perdón a su hermano, es inútil que espere el perdón de Dios. En el «Padrenuestro» tiene su sentencia: como él no perdona, tampoco Dios le perdonará. Lo dijo Jesucristo .


El Sexto mandamiento significa que el sexo no es malo, pues lo ha hecho Dios; pero hay que usarlo según la ley de Dios. En el sexto mandamiento se nos pide que seamos puros y castos en palabras y obras; y tratemos con respeto todo lo relacionado con la sexualidad. Usamos la palabra sexualidad en su sentido corriente, aunque de suyo es más extensa que «genitalidad». Hay almas a quienes Dios da el deseo de renunciar al matrimonio y consagrarse totalmente a Él.  

:::::::::::::::La castidad conduce al que la practica a ser ante el prójimo un testigo de la fidelidad y de la ternura de Dios.

2347 La virtud de la castidad se desarrolla en la amistad. Indica al discípulo cómo seguir e imitar al que nos eligió como sus amigos (cf Jn 15, 15), a quien se dio totalmente a nosotros y nos hace participar de su condición divina. La castidad es promesa de inmortalidad.

Si eres de éstas te felicito.              >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>+explicaciones aquí>>


          


El Séptimo mandamiento significa que prohíbe quitar, retener, estropear o destrozar lo ajeno contra la voluntad razonable de su dueño. También se falta a la justicia, y a veces gravemente, cuando por negligencia se retrasan los salarios o pagos, pudiendo hacerlos a tiempo.


El Octavo mandamiento significa que manda no mentir, ni contar los defectos del prójimo sin necesidad, ni calumniarlo, ni pensar mal de él sin fundamento, ni descubrir secretos sin razón suficiente que lo justifique.. Este mandamiento prohíbe manifestar cosas ocultas que sabemos bajo secreto.


El Noveno mandamiento  Completa al sexto y se refiere a los pecados internos contra la castidad: pensamientos y deseos. Se trata, naturalmente, de deseos de cosas prohibidas.  Pero quien tiene malos pensamientos, imaginaciones o deseos contra su voluntad, no peca. Sentir no es consentir. El sentir no depende muchas veces de nosotros; el consentir, siempre. El pecado está en el consentir, no en el sentir. Dice Jesucristo: «El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su corazón».


El Décimo mandamiento está contenido en el séptimo. Pero insiste en que también se puede pecar deseando tomar lo ajeno. Se trata, naturalmente, de un deseo desordenado y consentido. 

Eso no quiere decir que sea pecado el desear tener, si pudieras lícitamente, una cosa como la de tu prójimo. Este mandamiento no prohíbe un ordenado deseo de riquezas un mayor bienestar legítimamente conseguido; manda conformarnos con los bienes que Dios nos ha dado y con los que honradamente podamos adquirir. Pero sí sería pecado murmurar con rabia contra Dios porque no te da más; y tener envidia de los bienes ajenos.

 No dejes que la amargura de corazón corroa la paz de tu alma.

                                                                                                                                                                                                  


Resumiendo entendemos lo que dice el P.Cantalamessa:

Los mandamientos no son límite, sino clave para ser feliz

 El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. `Cuida de practicar lo que te hará feliz´            

Raniero Cantalamessa
 

Actualizado 10 marzo 2012
El Evangelio del tercer domingo de Cuaresma tiene como tema el templo. Jesús purifica el antiguo templo, expulsando del mismo, con un látigo de cuerdas, a vendedores y mercaderías; entonces se presenta a sí mismo como el nuevo templo de Dios que los hombres destruirán, pero que Dios hará resurgir en tres días.

Pero esta vez desearía detenerme en la primera lectura, porque contiene un texto importante: el decálogo, los diez mandamientos de Dios. El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. «Cuida de practicar lo que te hará feliz» (Dt 6, 3; 30, 15 s): éste, y no otro, es el objetivo de los mandamientos.

En algunos pasos peligrosos del sendero que lleva a la cumbre del Sinaí, donde los diez mandamientos fueron dados por Dios, para evitar que algún distraído o inexperto se salga del camino y se precipite al vacío, se han colocado señales de peligro, barandillas o se han creado barreras. El objetivo de los mandamientos no es diferente a eso. Los mandamientos se pueden comparar también a los diques o a una presa. Se sabe lo que ocurrió en los años cincuenta cuando el Po reventó los diques en Polesine, o lo que sucedió en 1963 cuando cayó la presa de Vajont y pueblos enteros quedaron sumergidos por la avalancha de agua y barro. Nosotros mismos vemos qué pasa en la sociedad cuando se pisotean sistemáticamente ciertos mandamientos, como el de no matar o no robar…

Jesús resumió todos los mandamientos, es más, toda la Biblia, en un único mandamiento, el del amor a Dios y al prójimo. «De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22, 40). Tenía razón San Agustín al decir: «Ama y haz lo que quieras». Porque si uno ama de verdad, todo lo que haga será para bien. Incluso si reprocha y corrige, será por amor, por el bien de otro.

Pero los diez mandamientos hay que observarlos en conjunto; no se pueden observar cinco y violar los otros cinco, o incluso uno solo de ellos. Ciertos hombres de la mafia honran escrupulosamente a su padre y a su madre; pero se permitirían «desear la mujer del prójimo», y si un hijo suyo blasfema le reprochan ásperamente, pero no matar, no mentir, no codiciar los bienes ajenos, son tema aparte. Deberíamos examinar nuestra vida para ver si también nosotros hacemos algo parecido, esto es, si observamos escrupulosamente algunos mandamientos y transgredimos alegremente otros, aunque no sean los mismos de los mafiosos.

Desearía llamar la atención en particular sobre uno de los mandamientos que, en algunos ambientes, se transgrede con mayor frecuencia: «No tomarás el nombre de Dios en vano». «En vano» significa sin respeto, o peor, con desprecio, con ira, en resumen, blasfemando. En ciertas regiones hay gente que usa la blasfemia como una especie de intercalación en sus conversaciones, sin tener en absoluto en cuenta los sentimientos de quienes escuchan. Además muchos jóvenes, especialmente si están en compañía, blasfeman repetidamente con la evidente convicción de impresionar así a las chicas presentes. Pero un chaval que no tiene más que este medio para causar impresión en las chicas, quiere decir que está realmente mal. Se emplea mucha diligencia para convencer a un ser querido de que deje de fumar, diciendo que el tabaco perjudica la salud; ¿por qué no hacer lo mismo para convencerle de que deje de blasfemar?

                                                                                                                                                                                                

mandamientos++++Ver++>Explicaciones                       

Resumen

febrero 14, 2012

La historia se resume

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Resumiendo

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Se ha actualizado 06/02/2012 00:01.

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Un breve resumen de la realidad………….

Gn.1, 14 ………………Dijo Dios: “Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años;
1:15 y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.” Y así fue.

1:16 Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas; Salmo 136, 7

1:17 y los puso Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra,

1:18 y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien.

y Dios estableció el Camino de Luz que es Cristo Jesús Señor Nuestro, Dios de cielos y tierra, excelso sobre los cielos, a Él todo honor y toda gloria en el seno del Padre Eterno, Dios todo poderoso, con el Espíritu Santo por siempre jamás. Un sólo Dios verdadero y Tres persnas distintas, coeternas y coiguales, la Santísima Trinidad. “Alleluia”

Para conocerle y amarle, pues, nos dio a su Amado Hijo que en la tierra manifestó a sus discípulos: Yo soy la luz del mundo.

¿Qué es un camino? Es una senda establecida por la que el hombre puede transitar y dirigirse a su destino, bien a su pueblo, bien a su casa, bien a un determinado lugar que de antemano se ha fijado. Por eso dirige sus pasos por el camino recto que le conducirá a su destino.

Pero y ¿qué es un camino de Luz? De luz, significa de seguridad, pues alumbra los pasos del hombre para que no confunda su trayectoria en las travesías, recodos y demás obstáculos que van apareciendo en su caminar diario, la luz ilumina sus pisadas para que no tropiece, va delante de él para alumbrar en la noche, disipando así las tinieblas, da confianza y asegura sus pasos hasta entrar en su Casa, llegando sano y salvo a su descanso.


La carta llamada de Bernabé, nos da un claro resumen de lo que es el Camino a seguir…
pareciendo un resumen “cristiano” de la ley de Dios…..

La llamada Epístola de Bernabé, atribuida antiguamente al compañero de San Pablo, ciertamente no es suya, y no es propiamente una carta sino un tratado teológico. Nada se sabe de su autor, pero se piensa en Alejandría como su lugar de origen o de formación, tanto por las influencias que revela de Filón como por el uso que de ella hicieron los teólogos de Alejandría.

Su composición se sitúa entre la primera y la segunda destrucción del Templo de Jerusalén (por tanto, entre los años 70 y 130 d.C.).Por algunas de sus referencias parece probable que fuera escrito en el reinado de Adriano, hacia el año 130.

El camino de la luz es éste. Si alguno quiere seguir su camino hacia el lugar fijado, apresúrese por medio de sus obras. Ahora bien, el conocimiento que nos ha sido dado para caminar en él es el siguiente:

Amarás al que te creó, temerás al que te formo, glorificarás al que te redimió de la muerte. Serás sencillo de corazón y rico de espíritu. No te juntarás con los que andan por el camino de la muerte, aborrecerás todo lo que no es agradable a Dios, odiarás toda hipocresía, no abandonarás los mandamientos del Señor.

No te exaltarás a ti mismo, sino que serás humilde en todo. No te arrogarás gloria para ti mismo. No tomarás determinaciones malas contra tu prójimo, ni infundirás a tu alma temeridad.

No fornicarás, no cometerás adulterio, no corromperás a los jóvenes. Cuando hables la palabra de Dios, que no salga de tu boca tergiversada, como hacen algunos.

No harás acepción de personas para reprender a cualquiera de su pecado. Serás manso, serás tranquilo, serás temeroso de las palabras de Dios que has oído. No guardarás rencor a tu hermano.

No vacilarás sobre las verdades de la fe. No tomes en vano el nombre de Dios (Ex 20, 7). Amarás a tu prójimo más que a tu propia vida.

No matarás a tu hijo en el seno de la madre, ni una vez nacido le quitarás la vida. No dejes sueltos a tu hijo o a tu hija, sino que, desde su juventud, les enseñarás el temor del Señor.

No serás codicioso de los bienes de tu prójimo, no serás avaro. No desearás juntarte con los altivos; por el contrario, tratarás con los humildes y los justos.

Los acontecimientos que te sobrevengan los aceptarás como bienes, sabiendo que sin la disposición de Dios nada sucede.

No serás doble ni de intención ni de lengua. Te someterás a tus amos, como a imagen de Dios, con reverencia y temor. No mandes con dureza a tu esclavo o a tu esclava, que esperan en el mismo Dios que tú, no sea que dejen de temer al que es Dios de unos y otros; porque no vino Él a llamar con acepción de personas, sino a los que preparó el Espíritu.

Compartirás todas las cosas con tu prójimo, y no dirás que son de tu propiedad; pues si en lo imperecedero sois partícipes en común, ¡cuánto más en lo perecedero! No serás precipitado en el hablar, pues red de muerte es la boca. Guardarás la castidad de tu alma.

No seas de los que extienden la mano para recibir y la encogen para dar. Amarás como a la niña de tus ojos (Dt 32, 10) a todo el que te habla del Señor.

Día y noche te acordarás del día del juicio, y buscarás cada día la presencia de los santos [los demás cristianos], bien trabajando y caminando para consolar por medio de la palabra, bien meditando para salvar un alma con la palabra, bien trabajando con tus manos para rescate de tus pecados.

No vacilarás en dar, ni cuando des murmurarás, sino que conocerás quién es el justo remunerador del salario. Guardarás lo que recibiste, sin añadir ni quitar nada (Dt 12, 32). Aborrecerás totalmente el mal. Juzgarás con justicia.

No serás causa de cisma, sino que pondrás paz y reconciliarás a los que contienden. Confesarás tus pecados. No te acercarás a la oración con conciencia mala. Éste es el camino de la luz.

—————-sigue indicandonos como Cristo realizó nuestra salvación…….

.Nuestra salvación en Cristo El Señor soportó que su carne fuera entregada a la destrucción para que fuéramos nosotros purificados con la remisión de los pecados, que alcanzamos con la aspersión de su sangre. Sobre esto está escrito aquello que se refiere en parte a Israel y en parte a nosotros, y dice: «Fue herido por nuestras iniquidades y quebrantado por nuestros pecados: con sus heridas hemos sido sanados.
Fue llevado como oveja al matadero y como cordero estuvo mudo delante del que le trasquila» (Is 53, 5-7). Por esto hemos de dar sobremanera gracias al Señor, porque nos dio a conocer lo pasado, nos instruyó en lo presente y no nos ha dejado sin inteligencia de lo por venir…

Por esto justamente se perderá el hombre que, teniendo conocimiento del camino de la justicia, se precipita a si mismo por el camino de las tinieblas. Y hay más, hermanos míos: el Señor soportó el padecer por nuestra vida, siendo como es Señor de todo el universo, a quien dijo Dios desde la constitución del mundo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» (Gén 1, 26).
¿Cómo soportó el padecer por mano de hombres? Aprendedlo: los profetas profetizaron acerca de él, habiendo recibido de él este don: ahora bien, él, para aniquilar la muerte y mostrar la resurrección de entre los muertos, soportó la pasión, pues convenía que se manifestara su condición carnal.

Así cumplió la promesa hecha a los padres, y se preparó para sí un pueblo nuevo, mostrando, mientras vivía sobre la tierra, que él había de juzgar una vez que haya realizado la resurrección.

En fin, predicó enseñando a Israel y haciendo grandes prodigios y señales, con lo que mostró su extraordinario amor. Se escogió a sus propios apóstoles, que tenían que predicar el Evangelio, los cuales eran pecadores con toda suerte de pecados, mostrando así que «no vino para llamar a los justos, sino a los pecadores» (Mt 9, 13): y entonces les manifestó que era Hijo de Dios.
Porque, en efecto, si no hubiera venido en la carne. los hombres no hubieran podido salvarse viéndole a él, ya que ni siquiera son capaces de tener sus ojos fijos en el sol, a causa de sus rayos, el cual está destinado a perecer y es obra de sus manos.

En suma, para esto vino el Hijo de Dios en la carne, para que llegase a su colmo la consumación de los pecados de los que persiguieron a muerte a sus profetas: por esto soportó la pasión.


El día

El universoUna

from biologos_exc El Universo paso a paso……lo que sabemos y pensamos que fue, aunque sin consenso total, sin embargo, parece lo más probable:
Al respecto:
Isaías:El Señor, el único Dios

44:6 Así habla el Señor, el Rey de Israel,
su redentor, el Señor de los ejércitos:
Yo soy el Primero y yo soy el Último, Isaías 48, 12Apocalipsis 1, 17Apocalipsis 2, 8Apocalipsis 22, 13
y no hay ningún dios fuera de mí.

 

44:7 ¿Quién es como yo? ¡Que lo proclame!
¡Que lo haga saber y me lo demuestre!
¿Quién hizo oír desde siempre lo que va a sobrevenir
y nos anuncia lo que va a suceder?

 

44:8 ¡No tiemblen ni teman!
¿No te lo predije y anuncié hace tiempo?
Ustedes son mis testigos:
¿hay algún dios fuera de mí?
¡No hay ninguna Roca! ¡Yo no la conozco!


Historia del cielo y de la tierra…..breve……Gn
1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Salmo 136, 5 Hebreos 11, 3
1:2 La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Salmo 136, 6
1:3 Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. 2 Corintios 4, 6

 

1:4 Vio Dios que la luz estaba bien,
y apartó Dios la luz de la oscuridad;
1:5 y llamó Dios a la luz “día”, y a la oscuridad la llamó “noche”.
Y atardeció y amaneció: día primero.

El Universo


Universo Big

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Isaías:43:11 Yo, yo solo soy el Señor,
y no hay salvador fuera de mí.

43:12 Yo anuncié, yo salvé, yo predije,

y no un dios extraño entre ustedes.

Ustedes son mis testigos —oráculo del Señor—

y yo soy Dios.

43:13 Yo soy el mismo desde siempre,

y no hay nadie que libre de mi mano:

lo que yo hago ¿quién lo revocará?


Gn.1:24 Dijo Dios: “Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.” Y así fue.

1:25 Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.


GN.1:26
Y dijo Dios: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, 1 Corintios 11, 7 y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.

1:27 Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó. Génesis 2, 24

Eva y… Génesis


Gn.2:4 Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados. El día en que hizo el Señor Dios la tierra y los cielos,

2:5 no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo.

2:6 Pero un manantial brotaba de la tierra, y regaba toda la superficie del suelo.

2:7 Entonces el Señor Dios formó al hombre 1 Timoteo 2, 13 con polvo del suelo, e insufló en su nariz aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.


Evolución humana más o menos conocida…
.Gn.2
Dijo luego el Señor Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada”. 1 Corintios 11, 9

2:19 Y el Señor Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.

2:20 El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada.

2:21 Entonces el Señor Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.

2:22 De la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre.

2:23 Entonces éste exclamó: “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.”

2:24 Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. Génesis 1, 27 Génesis 5, 2 Mateo 19, 4-5 Marcos 10, 6-8 1 Corintios 6, 16

2:25 Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.

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Historia De La Iglesia

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Reflexión Semanal

Por José Navarro Chaparro

Ya llega el Reinado de Dios

Cambiad de criterios y actitudes

y creed la Buena Noticia

(Mac 1,15)

A vino nuevo, odres nuevos.

(Mc 2,22)

LA IGLESIA, SACRAMENTO DE SALVACIÓN EN EL MUNDO

IGLESIA

La palabra “iglesia” proviene del griego “ekklesía”, que significa asamblea popular. El verbo “ekklesíadso”, derivado de “ekklesía”, significa convocar una asamblea del pueblo, tomar parte en ella, deliberar, discutir.

Por extensión, significa también el sitio en que la asamblea se reúne. Como ocurre, por ejemplo, con la palabra “ayuntamiento” (ajuntamiento = acción y efecto de ajuntaro ajuntarse) junta, reunión de personas para tratar algún asunto. Por “iglesia” se entiende, comúnmente, el edificio en que se reúne la asamblea y, por “ayuntamiento“, el edificio en que se reúnen los ejecutivos municipales. En ambos casos, el lenguaje popular, en lugar de referirse a la acción que se realiza, se refiere al sitio (la casa) en que se realiza, tomando el continente por el contenido.

También suele (mal)llamarse “iglesia” a la institución clerical compuesta por papa, obispos, curas y la gente seglar que gira a su alrededor.

La Iglesia está organizada por los hombres, pero fuefundada por Cristo: «Sobre esta piedra [Pedro] edificaré mi iglesia» (Mt 16,18).

Su iglesia, no su “vaticano”.

El sentido específico de la palabra “iglesia“, en el marco teológico, es el de “comunidad cristiana”: común unidad de todos los bautizados en Cristo. Entre los variados conceptos que utiliza el Concilio para definir a la Iglesia, me parecen especialmente importantes los términos “Pueblo de Dios”y “sacramento de salvación para el mundo”.

SACRAMENTO

Dijo el Concilio Vaticano II: «La Iglesia, enviada por Dios a las gentes para ser “el sacramento universal de la salvación“, obedeciendo el mandato de su Fundador (Cf. Mc 16,15)»: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda la creación»…

Y lo dijo repetidas veces.

Esta calificación de la Iglesia como sacramento fue una novedad en la doctrina de Magisterio eclesiástico. Jamás antes había dicho que la Iglesia es “sacramento”. A lo largo de la historia, se habían gastado incontables energías para presentar a la Iglesia como una sociedad perfecta(institución autoritativa y jurídica). Los seres humanos, según esta idea, podíamos alcanzar la salvación en la medida en que nos sometiéramos al ordenamiento jurídico de la autoridad eclesiástica romana. El Concilio la describe como comunidad, misterio y pueblo de Dios, que no se identifica con la salvación, sino que se considerasacramento, o sea, lugar donde la salvación se hace visible y simbólica. La Iglesia, pues, ha de entenderse, no desde lo jurídico, sino desde de lo sacramental.

Esto quiere decir…

No existe una esencia permanente e inmutable de la Iglesia. El Concilio no pretendió ofrecer una definición de la esencia de la Iglesia, sino indicar cómo debe ser su modo de actuar. O sea, el “ser” se comprende aquí a partir del “actuar”.

La Iglesia no es el Reino de Dios, sino el medio en que ypara que se realice.

El término “sacramento”, en la teología tradicional católica, ha venido utilizándose para designar los rituales religiosos, definidos como “signos eficaces de la gracia“. Esto ha dado lugar a muchos equívocos. A fin de vincular mejor el signosignificante con la gracia significada, empezó a afirmarse, a partir de la Edad Media y, sobre todo, en el Concilio de Trento, que los sacramentos son instrumentos eficaces de la gracia. Lo cual, en la comprensión popular, ha adquirido una extraordinaria deformación: los sacramentos pasan a ser canales de gracia que la Iglesia “suministra” y que la conceden de forma automática, ex opere operato. Pian pianito, los sacramentos terminaron funcionando como ritos mágicos, ritos paganos con formulación cristiana. Y se dice que uno/a es un/a buen/a católico/a si recibe regularmente los sacramentos, quedando en segundo lugar su compromiso de vida con los demás.

La Iglesia, para ser “la Iglesia” debe actuar en esta vida de manera que en ella vea la gente un signo de esperanza y de futuro, la esperanza y el futuro que se refiere a esta vida, pero que también trasciende esta vida y es capaz de dar un sentido pleno (salvación) a la vida de las personas.

Lo que Cristo fundó para ello, no fue una institución poderosa y rica, sino un grupo de presión, crítico radical por una parte, y valientemente ejemplar, por otra. «La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran valor. Y gozaban todos de gran reputación» (Act 4,32-33). Éstos fueron los que conmovieron los cimientos de una sociedad aborregada. Los grupos de presión (generalmente incomprendidos y hasta perseguidos) son los que espolean al mundo, promoviendo su evolución positiva, no los gobiernos o sus respectivas “oposiciones”.

Jesús ya había sentado las bases: sus discípulos habían de ser levadura en la masa, contagio de nuevos valores (bienaventuranzas), fuerza moral convincente.

A esto es a lo que el Concilio llama “sacramento de salvación universal”.

SALVACIÓN

A Jesús lo llamamos “salvador”. ¿De qué nos salvó? El catecismo de Ripalda responde: «De nuestro pecado y del cautiverio del demonio» (respuesta que ha pasado a ser la oficial católica).

En el Evangelio se habla de dos situaciones: una temporal, histórica y, otra, escatológica (relativa a los misterios del más allá). En la Iglesia católica, se nos ha predicado las postrimerías (muerte, juicio, infierno y gloria) hasta la saciedad, hasta el punto de que la palabra “salvación”, en el contexto religioso, está referida, casi excluvivemente, a la salvación escatológica. Para ello, se inventan los “primeros viernes de mes”, “los primeros sábados”, el escapulario del Carmen… El Corazón de Jesús y el Corazón de María desplazan inmisericordemente al Jesús de verdad.

Permitidme esta caricatura: la Iglesia católica es una religión en la que hay obligación de creer ciertas verdades, aunque no nos expresen nada; en la que hay que practicar ciertos ritos, cuyo significado desconocemos; y en la que no se pueden hacer ciertas cosas, por la sencilla razón de que Dios lo prohíbe. ¿Dónde aparece aquí la salvación?

De otra procedencia, oímos cosas peores: que es una manipulación de los hombres y mujeres por parte de un grupo opresor; que juega con el temor y la ignorancia para someter a la mayoría; que es opio del pueblo, para que, pensando en el más allá ilusorio, no desespere ante tanto sufrimiento humano…

Pero, en el Evangelio, aparece Jesús, el de verdad,anunciando y efectuando la salvación: la justicia, el amor, la unidad, la felicidad, y fustigando la injusticia y la hipocresía. Y pide penitencia, es decir, cambio radical de actitudes y criterios, porque se acerca la sociedad nueva, por Él mismo denominada Reino de Dios. “A vino nuevo, odres nuevos“. Y pide fe: fiarse de Él a pie juntillas: «Os lo aseguro, quien cree en mí hará obras como las que yo hago y aún mayores» «(Jn 14,12).

Resumen que hace la B.A.C. de la introducción a laLumen Gentium (“Constitución Dogmática sobre la Iglesia”):

Es necesario escrutar los signos de los tiempos para responder, de modo adecuado a cada generación, a los perennes interrogantes del hombre.

Esperanzas y temores.—El hombre de hoy vive en un período de rápidas mutaciones y con frecuencia queda incierto y dudoso. Aun poseyendo grandes riquezas, sufre, sin embargo, todavía en muchas zonas del mundo el hambre y el analfabetismo. Tiene el sentido de la libertad y alimenta formas de esclavitud. Tiene sentido de la unidad y fomenta contrastes políticos y raciales. Al progreso temporal no corresponde unadecuado progreso espiritual.

Cambios profundos.—Creciente importancia de las ciencias y de las técnicas, que aumentan el dominio del hombre sobre el espacio y sobre el tiempo. Intervención en la vida social. Concepción dinámica de la historia.

Cambios sociales.—Las comunidades tradicionales sufren profundos cambios. Sociedades industriales y dinamismo. Medios de comunicación social. Multiplicación de las relaciones sociales, que no llegan a madurar en relaciones personales profundas.

Cambios psicológicos, morales y religiosos.—Desazón de los jóvenes y de los educadores, crisis de la fe, la cual Se libera de residuos supersticiosos para alcanzar una mayor pureza. Difusión del ateísmo.

Desequilibrios en el mundo contemporáneo.—Contradicciones y desequilibrios en el orden teórico y en el orden práctico. Gravedad especial de las condiciones demográficas y económicas. Contrastes entre grupos sociales y raciales.

Aspiraciones más universales de la humanidad.—Aspiración a una mayor justicia política y social. En consecuencia, los pueblos subdesarrollados, la mujer, las categorías menos favorecidas, esperan lograr que su dignidad humana sea mejor y correctamente conocida.

Los interrogantes más profundos del hombre.—Losdesequilibrios interiores son las raíces de los desequilibrios sociales. En muchos espíritus emergen de nuevo los interrogantes fundamentales sobre el hombre, el dolor y la muerte. La Iglesia cree por la fe que sólo Jesucristo puede responder a todos estos interrogantes.

Hay que responder a las mociones del Espíritu—El Concilio quiere devolver a su fuente divina los valores «que disfrutan hoy de una grandísima estima, como son el hombre, la edificación de la sociedad, el sentido del trabajo.

He aquí un panorama social, la humanidad, que sufre dolores de parto (Rom 8,22 ), deseando vivamente que se manifieste lo que es ser hijos de Dios (Rom 8,19). Aquí es en donde la Iglesia puede lucirse como Sacramento de salvación universal.

(Puedes dar tu opinión en “Entra al Foro”)


La Virgen María es ……

Canto

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Librería multimedia ‹ Lapalmera’s Blog — WordPress

julio 23, 2011

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Paso a Paso

julio 23, 2011

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………………………..

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                                                                                                        No matarás es el 5º Mdto.

En mí está toda gracia 

de camino y de verdad, 

en mí toda esperanza 

de vida y de virtud.      

(Eclo. 24)

El salmo 19 (18) hace este Elogio de la Ley de Dios:

Sal.19:
            
8

La ley del Señor es perfecta, 

reconforta el alma;

el testimonio del Señor es verdadero,

da sabiduría al simple.

19:9 Los preceptos del Señor son

rectos,

alegran el corazón;

los mandamientos del Señor son claros,

iluminan los ojos.

19:10 La palabra del Señor es

pura,

permanece para siempre;

los juicios del Señor son la verdad,

enteramente justos.

19:11 Son más atrayentes que el

oro,

que el oro más fino;

más dulces que la miel,

más que el jugo del panal.,,,,,,,,,,,………………………….,,,,,,,,,,,

                                                                                                                 

LOS 10 MANDAMIENTOS 
DE LA LEY DE DIOS 
El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.

El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.

El tercero, santificarás las fiestas.

El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.

El quinto, no matarás.

El sexto, no cometerás actos impuros.

El séptimo, no hurtarás.

El octavo, no dirás falso testimonio ni mentiras.

El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.

El décimo, no codiciarás los bienes ajenos. 

Estos diez mandamientos se resumen en dos:
Amarás a Dios sobre todas las cosas
y al prójimo como a ti mismo.-– 

                                                                                    
Pero el Catecismo de la Iglesia Católica, por encima de otros textos cristianos, es el que mejor explica, con muchísima más claridad, precisión y  belleza, los DIEZ MANDAMIENTOS, ………LA LEY DE DIOS.

Puedes buscarlo y comprobar su extraordinaria hermosura en esta dirección de direcciones en Internet: >>>>

 


 

 


                                                                                                                                         

Por ejemplo dice CIC:
El Decálogo en la Sagrada Escritura

2056 La palabra “Decálogo” significa literalmente “diez palabras” (Ex 34, 28 ; Dt 4, 13; 10, 4). Estas “diez palabras” Dios las reveló a su pueblo en la montaña santa. Las escribió “con su Dedo” (Ex 31, 18), a diferencia de los otros preceptos escritos por Moisés (cf Dt 31, 9.24). Constituyen palabras de Dios en un sentido eminente. Son transmitidas en los libros del Éxodo (cf Ex 20, 1-17) y del Deuteronomio (cf Dt 5, 6-22). Ya en el Antiguo Testamento, los libros santos hablan de las “diez palabras” (cf por ejemplo, Os 4, 2; Jr 7, 9; Ez 18, 5-9); pero su pleno sentido será revelado en la nueva Alianza en Jesucristo.

2057 El Decálogo se comprende ante todo cuando se lee en el con texto del Éxodo, que es el gran acontecimiento liberador de Dios en el centro de la antigua Alianza. Las “diez palabras”, bien sean formula das como preceptos negativos, prohibiciones, o bien como mandamientos positivos (como “honra a tu padre y a tu madre”), indican las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado. El Decálogo es un camino de vida:

«Si […] amas a tu Dios, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, sus preceptos y sus normas, vivirás y te multiplicarás» (Dt 30, 16).

Esta fuerza liberadora del Decálogo aparece, por ejemplo, en el mandamiento del descanso del sábado, destinado también a los extranjeros y a los esclavos:

«Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y de que tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y con tenso brazo» (Dt 5, 15).

2058 Las “diez palabras” resumen y proclaman la ley de Dios: “Estas palabras dijo el Señor a toda vuestra asamblea, en la montaña, de en medio del fuego, la nube y la densa niebla, con voz potente, y nada más añadió. Luego las escribió en dos tablas de piedra y me las entregó a mí” (Dt 5, 22). Por eso estas dos tablas son llamadas “el Testimonio” (Ex 25, 169, pues contienen las cláusulas de la Alianza establecida entre Dios y su pueblo. Estas “tablas del Testimonio” (Ex 31, 18; 32, 15; 34, 29) se debían depositar en el “arca” (Ex 25, 16; 40, 1-2).

 


2067 Los diez mandamientos enuncian las exigencias del amor de Dios y del prójimo. Los tres primeros se refieren más al amor de Dios y los otros siete más al amor del prójimo.

«Como la caridad comprende dos preceptos de los que, según dice el Señor, penden la ley y los profetas […], así los diez preceptos se dividen en dos tablas: tres están escritos en una tabla y siete en la otra» (San Agustín, Sermo 33, 2, 2).

2068 El Concilio de Trento enseña que los diez mandamientos obligan a los cristianos y que el hombre justificado está también obligado a observarlos (cf DS 1569-1670). Y el Concilio Vaticano II afirma que: “Los obispos, como sucesores de los Apóstoles, reciben del Señor […] la misión de enseñar a todos los pueblos y de predicar el Evangelio a todo el mundo para que todos los hombres, por la fe, el bautismo y el cumplimiento de los mandamientos, consigan la salvación” (LG24).

 


… dice CIC:
La obligación del Decálogo

2072 Los diez mandamientos, por expresar los deberes fundamentales del hombre hacia Dios y hacia su prójimo, revelan en su contenido primordial obligaciones graves. Son básicamente inmutables y su obligación vale siempre y en todas partes. Nadie podría dispensar de ellos.

Los diez mandamientos están grabados por Dios en el corazón del ser humano.

 



 


                                                                                                                                                                                                                       

Ahora, nada puede compararse a la Palabra de Dios, por eso .. ..

…parte del salmo (118), 
si bien todo él  es un elogio monumental y lleno de Amor a la Ley de Dios>>

119:1 Felices los que van por un camino intachable,
los que siguen la ley del Señor,
119:2 Felices los que cumplen sus prescripciones
y lo buscan de todo corazón,
119:3 los que van por sus caminos,
sin hacer ningún mal.
119:4 Tú promulgaste tus mandamientos
para que se cumplieran íntegramente.
119:5 ¡Ojalá yo me mantenga firme
en la observancia de tus preceptos!
119:6 Así no sentiré vergüenza,
al considerar tus mandamientos.
119:7 Te alabaré con un corazón recto,
cuando aprenda tus justas decisiones.
119:8 Quiero cumplir fielmente tus preceptos:
no me abandones del todo. …….
—————


 

Y ESTOS SON LOS 5 MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA

El primero, oír Misa entera todos los domingos y fiestas de precepto.

El segundo, confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar.

El tercero, comulgar al menos por Pascua de Resurrección.

El cuarto, ayunar y no comer carne cuando lo mande la Santa Madre Iglesia.

El quinto, ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

                                                                                                                                                                                                     

 


Pero Cristo es la Plenitud, el Evangelio el manantial de agua fresca que apaga la Sed del Hombre…….llenándole del Espíritu Santo….

    

 

 

    …es por eso que cito esta hermosura de textos del catecismo:

 

 

  El Evangelio conduce así la Ley a su plenitud mediante la imitación de la perfección del Padre celestial, mediante el perdón de los 

enemigos y la oración por los perseguidores, según el modelo de la generosidad divina (cf Mt 5, 44).

……1969 La Ley nueva practica los actos de la religión: la limosna, la oración y el ayuno, ordenándolos al ‘Padre que ve en lo secreto’, por oposición al deseo ‘de ser visto por los hombres’ (cf Mt 6, 1-6; 16-18). 

Su oración es el Padre Nuestro (Mt 6, 9-13).

……...La Ley nueva es llamada ley de amor, porque hace obrar por el amor que infunde el Espíritu Santo más que por el temor; ley de gracia, porque confiere la fuerza de la gracia para obrar mediante la fe y los sacramentos; ley de libertad (cf St 1, 25; 2, 12), porque nos libera de las observancias rituales y jurídicas de la Ley antigua, nos inclina a obrar espontáneamente bajo el impulso de la caridad y nos hace pasar de la condición del siervo ‘que ignora lo que hace su señor’, a la de amigo de Cristo, ‘porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer’ (Jn 15, 15), o también a la condición de hijo heredero (cf Ga 4, 1-7.21-31; Rm 8, 15)…
.

 



 

                                                                                                                                                                                               

Breve: tomado de >>>>http://www.teologia/1moral/mandamientos/blman

 

—————-El Primer

mandamiento significa que Amar a Dios no es, precisamente, sentir cariño sensible hacia Él. Sino

que Amar a Dios es

obedecerle, cumplir su voluntad. No hacer mal a nadie. Hacer bien a todo el

mundo. Una prueba de amor a Dios sobre todas las cosas es guardar sus

mandamientos por encima de todo . 

San Juan dice : «En esto consiste el amor Dios, en guardar

sus mandamientos». Este mandamiento también nos obliga a creer en todas las

verdades de fe; a esperar en Dios, confiando que nos dará las gracias

necesarias para alcanzar la vida eterna; a adorarle solamente a Él, darle el

culto debido y reverenciarle con el cuerpo y con el alma. Este mandamiento nos manda adorar a Dios .

 

 

El Segundo mandamiento significa que queda prohibido

todo uso inconveniente del nombre

de Dios. El que jura con mentira

peca gravemente, si advierte que jura y sabe que miente. Poner a Dios por

testigo de una falsedad es injuriarle gravemente.

Jurar sin justicia es jurar hacer algo malo o que sea en

perjuicio del prójimo.

El Tercer Mandamiento significa que Santificar las fiestas es oír Misa entera los domingos y fiestas de guardar y no trabajar

sin verdadera necesidad .El día más grande del año es el domingo de la Resurrección

del Señor. Todos los domingos son una conmemoración de este gran día de Pascua.

En el Antiguo Testamento el día de fiesta era el sábado. Pero los Apóstoles lo

trasladaron al domingo porque en este día resucitó Nuestro Señor.

El Cuarto mandamiento significa que Honrar a los padres es obedecer, si se vive bajo su potestad, sus mandatos; mientras no manden lo que es pecado,

pues «es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres»(). También asistirlos

en sus necesidades y reverenciarlos con amor. «Hijos, obedeced a vuestros

padres en todo, que eso le gusta al Señor». En algunas traducciones del

Evangelio hay una frase que puede entenderse mal. Dice Jesucristo: «El que no

odia a sus padres no es digno de Mí»(). Hay que tener en cuenta que la palabra

«odiar» en hebreo no tiene el mismo sentido que en castellano. En hebreo

significa «tener en menos». Por lo tanto el sentido de la frase es:«El que

antepone sus padres a Mí, no es digno de Mí».

El Quinto mandamiento significa que ordena no hacer daño a la propia vida o a la de otros con palabras,

obras o deseos (odio); es decir, querer bien a todos y perdonar a nuestros

enemigos. Quien niega el perdón a

su hermano, es inútil que espere el perdón de Dios. En el «Padrenuestro» tiene

su sentencia: como él no perdona, tampoco Dios le perdonará. Lo dijo Jesucristo

El Sexto mandamiento significa que el sexo no es malo, pues lo ha hecho Dios; pero hay que usarlo según la ley de Dios. En el sexto mandamiento se nos pide que seamos puros y

castos en palabras y obras; y tratemos con respeto todo lo relacionado con la sexualidad. Usamos la palabra sexualidad en su sentido corriente, aunque de suyo es más extensa que «genitalidad». Hay almas a quienes Dios da el deseo de

renunciar al matrimonio y consagrarse totalmente a Él.  

:::::::::::::::La castidad conduce al que la practica a ser ante el prójimo un testigo de la fidelidad y de la ternura de Dios.

2347 La virtud de la castidad se desarrolla en la amistad. Indica al discípulo cómo seguir e imitar al que nos eligió como sus amigos (cf Jn 15, 15), a quien se dio totalmente a nosotros y nos hace participar de su condición divina. La castidad es promesa de inmortalidad.

Si eres de éstas te

felicito.              >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>+explicaciones aquí>>


          



El séptimo mandamiento significa que prohíbe quitar, retener, estropear o destrozar lo ajeno contra la


voluntad razonable de su dueño.
También se falta a la justicia, y a veces gravemente, cuando

por negligencia se retrasan los salarios o pagos, pudiendo hacerlos a tiempo.


El Octavo mandamiento significa que manda no mentir, ni contar los defectos del prójimo sin necesidad, ni calumniarlo, ni pensar mal

de él sin fundamento, ni descubrir secretos sin razón suficiente que lo justifique..

Este mandamiento prohíbe manifestar cosas ocultas que sabemos bajo secreto.

El Noveno

mandamiento  Completa al sexto y se refiere a los pecados internos

contra la castidad:

pensamientos y deseos.Se trata, naturalmente, de deseos de cosas prohibidas.  Pero quien tiene malos pensamientos,

imaginaciones o deseos contra su voluntad, no peca. Sentir no es consentir. El

sentir no depende muchas veces de nosotros; el consentir, siempre. El pecado

está en el consentir, no en el sentir. Dice Jesucristo: «El que mira a una

mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su corazón».

El Décimo

mandamiento está contenido en el séptimo. Pero insiste en que también se puede pecar deseando tomar lo ajeno. Se trata, naturalmente, de un

deseo desordenado y consentido. 

Eso no quiere decir que sea pecado el desear

tener, si pudieras lícitamente, una cosa como la de tu prójimo. Este mandamiento

no prohíbe un ordenado deseo de riquezas un mayor bienestar legítimamente

conseguido; manda conformarnos con los bienes que Dios nos ha dado y con los

que honradamente podamos adquirir. Pero sí sería pecado murmurar con rabia

contra Dios porque no te da más; y tener envidia de los bienes ajenos.

 No dejes

que la amargura de corazón corroa la paz de tu alma.

                                                                                                                                                                                                  


Resumiendo entendemos lo que dice el P.Cantalamessa:

Los mandamientos no son límite, sino clave para ser feliz

El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. `Cuida de practicar lo que te hará feliz´            

Raniero Cantalamessa

Actualizado 10 marzo 2012
El Evangelio del tercer domingo de Cuaresma tiene como tema el templo. Jesús purifica el antiguo templo, expulsando del mismo, con un látigo de cuerdas, a vendedores y mercaderías; entonces se presenta a sí mismo como el nuevo templo de Dios que los hombres destruirán, pero que Dios hará resurgir en tres días.

Pero esta vez desearía detenerme en la primera lectura, porque contiene un texto importante: el decálogo, los diez mandamientos de Dios. El hombre moderno no comprende los mandamientos; los toma por prohibiciones arbitrarias de Dios, por límites puestos a su libertad. Pero los mandamientos de Dios son una manifestación de su amor y de su solicitud paterna por el hombre. «Cuida de practicar lo que te hará feliz» (Dt 6, 3; 30, 15 s): éste, y no otro, es el objetivo de los mandamientos.

En algunos pasos peligrosos del sendero que lleva a la cumbre del Sinaí, donde los diez mandamientos fueron dados por Dios, para evitar que algún distraído o inexperto se salga del camino y se precipite al vacío, se han colocado señales de peligro, barandillas o se han creado barreras. El objetivo de los mandamientos no es diferente a eso. Los mandamientos se pueden comparar también a los diques o a una presa. Se sabe lo que ocurrió en los años cincuenta cuando el Po reventó los diques en Polesine, o lo que sucedió en 1963 cuando cayó la presa de Vajont y pueblos enteros quedaron sumergidos por la avalancha de agua y barro. Nosotros mismos vemos qué pasa en la sociedad cuando se pisotean sistemáticamente ciertos mandamientos, como el de no matar o no robar…

Jesús resumió todos los mandamientos, es más, toda la Biblia, en un único mandamiento, el del amor a Dios y al prójimo. «De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22, 40). Tenía razón San Agustín al decir: «Ama y haz lo que quieras». Porque si uno ama de verdad, todo lo que haga será para bien. Incluso si reprocha y corrige, será por amor, por el bien de otro.

Pero los diez mandamientos hay que observarlos en conjunto; no se pueden observar cinco y violar los otros cinco, o incluso uno solo de ellos. Ciertos hombres de la mafia honran escrupulosamente a su padre y a su madre; pero se permitirían «desear la mujer del prójimo», y si un hijo suyo blasfema le reprochan ásperamente, pero no matar, no mentir, no codiciar los bienes ajenos, son tema aparte. Deberíamos examinar nuestra vida para ver si también nosotros hacemos algo parecido, esto es, si observamos escrupulosamente algunos mandamientos y transgredimos alegremente otros, aunque no sean los mismos de los mafiosos.

Desearía llamar la atención en particular sobre uno de los mandamientos que, en algunos ambientes, se transgrede con mayor frecuencia: «No tomarás el nombre de Dios en vano». «En vano» significa sin respeto, o peor, con desprecio, con ira, en resumen, blasfemando. En ciertas regiones hay gente que usa la blasfemia como una especie de intercalación en sus conversaciones, sin tener en absoluto en cuenta los sentimientos de quienes escuchan. Además muchos jóvenes, especialmente si están en compañía, blasfeman repetidamente con la evidente convicción de impresionar así a las chicas presentes. Pero un chaval que no tiene más que este medio para causar impresión en las chicas, quiere decir que está realmente mal. Se emplea mucha diligencia para convencer a un ser querido de que deje de fumar, diciendo que el tabaco perjudica la salud; ¿por qué no hacer lo mismo para convencerle de que deje de blasfemar?

                                                                                                                                                                                                

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